jueves, 17 de agosto de 2017

Cuestiones Litúrgicas: ¿Se puede distribuir la Santa Comunión al final de la Oración Matutina o Vespertina?


Cuestiones Litúrgicas: ¿Se puede distribuir la Santa Comunión al final de la Oración Matutina o Vespertina?

La pregunta surge porque en algunas diócesis se encuentra la práctica de oficiar la Oración Matutina o Vespertina seguida por la distribución del Sacramento Reservado, es decir aparte de la celebración de la Santa Eucaristía y algunos lectores observando esta práctica en sus comunidades me han preguntado.  Para responder bien a la pregunta leí de nuevo las rúbricas del Libro de Oración Común.  Después de esta lectura me quedé convencido que no existe ninguna provisión en el LOC o en la tradición litúrgica de la Iglesia Episcopal que permite distribuir la Santa Comunión del Sacramento Reservado a una congregación después de rezar o cantar uno de los Oficios Diarios.  Explico por qué.  

Primero, Lo Concerniente a la Celebración (LOC 244) presenta la opción de usar la Oración Matutina o la Oración Vespertina en lugar de todo lo que precede al Ofertorio—toda la Liturgia de la Palabra o “Ante-comunión”— con tal que siempre incluya una lectura del Evangelio e intercesiones que cumpliesen con las rúbricas de LOC 305. En tal caso el resto de la celebración sigue de manera normal con cualquiera de las plegarias eucarísticas. A la luz de las precedentes históricas, esta provisión se da para permitir celebraciones que combinan Oración Matutina, la Gran Letanía y la Santa Eucaristía en una sola liturgia como fue la usanza durante varios siglos, tanto en los Estados Unidos como en Inglaterra. También se concede con el motivo de no perder la tradición musical de las iglesias cuyos oficios dominicales solían ser la Oración Matutina coral (“Maitines solemnes”).  En ningún lugar indica combinar el Oficio Diario con la distribución del Sacramento Reservado.

Segundo, las rúbricas de Comunión en Circunstancias Especiales (LOC 319) indican las normas de la distribución de la Santa Comunión aparte de una celebración usual. La provisión permite llevar el Sacramento  Reservado a los que no pueden asistir a la celebración eucarística “por causa justificada”. Sin embargo, las rúbricas instan al presbítero, al ser posible, celebrar, es decir consagrar, la Eucaristía con ellos  y otros feligreses, familiares y amigos. Cuando se dificulta la celebración, el presbítero, un diácono o un laico autorizado puede comulgarlos del Sacramento Reservado.  Las rúbricas así no contemplan el uso de esta provisión con una congregación asistiendo a un acto litúrgico.

Tercero,  las Rúbricas Adicionales (LOC 319-321) conceden al Obispo de la diócesis la autoridad de permitir a los diáconos llevar el Sacramento Reservado a congregaciones cuando no es posible que llegue un presbítero para celebrar la Eucaristía.  Ésta es una provisión muy limitada, pues sólo autoriza al Obispo permitir a un diácono (no un laico) distribuir el Sacramento Reservado a una congregación y eso sólo y cuando “no sea posible tener un presbítero”.  Evidentemente no es un permiso para los sacerdotes  porque sólo se concede cuando ellos no pueden estar presentes.

Por tanto, en base de las rúbricas del Libro de Oración Común concluyo que—aparte del caso especial del Viernes Santo—no existe ninguna provisión para que el sacerdote distribuya el Sacramento Reservado a una congregación fuera de la celebración completa de la Santa Eucaristía. 

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lunes, 14 de agosto de 2017

Reflexión Bíblica para la Décima Semana después de Pentecostés (2017)


Todos los que invoquen el Nombre del Señor alcanzarán la salvación (Romanos 10:13).

El relato que nos narra el Evangelio según San Mateo acerca de la ocasión cuando Jesús caminó sobre las aguas y calmó la tormenta ilustra muy bien nuestra condición como creyentes y seres humanos todavía imperfectos.  Con nuestra fe en el Señor podemos lograr cosas impresionantes como Pedro que por su fe en Jesús caminó sobre el agua. En estos momentos todo nos parece más o menos fácil hasta que nos tropezamos y descubrimos nuestros miedos de nuevo.  Comenzamos a hundirnos así como lo hizo Pedro y a dudar como el profeta Elías. 

Nuestro consuelo no será tanto que somos iguales al apóstol o el profeta, sino que el mismo que rescató a Pedro nos rescata y nos salva a nosotros también. El mismo que animó y consoló los discípulos nos consuela y nos anima a seguir en la vida cristiana. Nuestra confianza ni siquiera es que nuestra fe sea tan grande y tan fuerte, sino todo lo contrario. Nuestra confianza se basa en que todos los que invoquen el Nombre del Señor alcanzarán la salvación.
Amédée Varint, siglo XIX
Las Lecturas para el Décimo Domingo después de Pentecostés (2017) son 1 Reyes 19:9-18 (o Génesis 37:1-4,12-28); Salmo 85:8-13 (o Salmo 105:1-6,16-22,45b); Romanos 10:5-15; San Mateo 14:22-33.

sábado, 5 de agosto de 2017

Reflexión Bíblica: Transfiguración y las Escrituras (2017)


La Transfiguración del Señor, Rafael ca. 1520
Domingo 06 de agosto en lugar del Noveno Domingo después de Pentecostés la Iglesia celebra la festividad de la Transfiguración del Señor para conmemorar la revelación de la divinidad de Jesucristo a los apóstoles Pedro, Santiago y Juan en la presencia de Moisés y Elías. El Nuevo Testamento incluye cuatro relatos sobre el acontecimiento, lo que demuestra su importancia para los primeros cristianos. (Los cuatro relatos son Mateo 17:1-8; Marcos 9:2-13; Lucas 9:28-36; y 2 Pedro 2:16-21.) Es el tema de muchas obras de arte religioso y de los grandes maestros de la espiritualidad: La luz divina se revela en la oración y la vida contemplativa.

 Seis días más tarde llamó Jesús a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña elevada. Delante de ellos se transfiguró: su rostro resplandeció como el sol y su ropa se volvió blanca como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. (Mateo 17:1-3)

Al parecer la celebración litúrgica de la Transfiguración siempre ha sido favorecida entre los cristianos ortodoxos del Oriente pero que no recibía tanta atención en las comunidades del Occidente hasta el siglo XX, cuando se extendió entre las iglesias de la Comunión Anglicana, especialmente en Gran Bretaña y los Estados Unidos.  La conmemoración fue adoptada con entusiasmo por sus bases bíblicas y porque fue una señal de la solidaridad ecuménica y la unidad cristiana. 

Irónicamente, durante ese mismo periodo, por influencia de académicos alemanes, se promovió la idea que la Transfiguración sólo era un mito cristiano careciente de valor histórico, introducido en la historia de la vida de Jesús para resaltar el relato posterior de la Resurrección. Lo extraño de este concepto es que las afirmaciones bíblicas de la Transfiguración, aparte de ser múltiples, precisamente insisten que no son ni mitos ni cuentos, sino testimonios acerca de un evento concreto de la historia:

Porque cuando les anunciamos el poder y la venida del Señor nuestro Jesucristo, no nos guiábamos por fábulas ingeniosas, sino que habíamos sido testigos oculares de su grandeza. En efecto, él recibió de Dios Padre honor y gloria, por una voz que le llegó desde la sublime Majestad que dijo: Éste es mi Hijo querido, mi predilecto. Esa voz llegada del cielo la oímos nosotros cuando estábamos con él en la montaña santa. (2 Pedro 2:16-18)

En lugar de interpretar el texto bíblico los promotores de la “desmitologización”  de la Transfiguración introdujeron sus ideas preconcebidas a sus estudios.  Es decir que estudiaron sus prejuicios filosóficos más que el Nuevo Testamento.  El mismo texto que afirma de la historicidad de la Transfiguración nos advierte que no debemos interpretar la Palabra de Dios según criterios personales:

Pero deben saber ante todo que nadie puede interpretar por sí mismo una profecía de la Escritura, porque la profecía nunca sucedió por iniciativa humana, sino que los hombres de Dios hablaron movidos por el Espíritu Santo. (2 Pedro 2:20-21)

Cualquiera que trabaje en base de un sistema ideológico, sea “conservador” o “crítico” corre con este riesgo y de alguna manera u otra todos lo hacemos.  La “mitología” de la Transfiguración no es la única idea crítica que ha sido desacreditada con los años pero es suficiente para acordarnos que las Sagradas Escrituras son más importantes que nuestros sistemas filosóficos, prejuicios e idiosincrasias, pues las Escrituras son la Palabra de Dios.

(Adaptado del post de 04 de agosto del 2016)


jueves, 3 de agosto de 2017

Cuestión Litúrgica: ¿Dónde se debe oficiar la Oración Matutina o Vespertina?


Cuestión Litúrgica: ¿Dónde se debe oficiar la Oración Matutina o Vespertina?
Sé que muy pocos han dedicado tiempo a pensar en cuál sería lugar el más apropiado para dirigir uno de los oficios diarios, es decir la Oración Matutina o Vespertina. Sin embargo, para los que servimos como Oficiantes, seamos clérigos o lectores laicos, es una pregunta con cierta importancia. ¿Dónde se debe dirigir los Oficios Diarios del Libro de Oración?
Púlpito de tres pisos
La respuesta es menos sencilla de lo que pensaríamos. La edición actual de El Libro de Oración Común de la Iglesia Episcopal no nos dice nada al respecto. Sólo indica las posturas del Oficiante (arrodillarse, pararse y sentarse) mas no dice el lugar desde donde debe oficiarse. Por tanto, debemos responder en base a la tradición y al sentido común.

Respuesta de acuerdo a la tradición. La tradición es muy clara en cuanto a nuestra pregunta. Las ediciones clásicas del Libro de Oración, especialmente el de la Iglesia de Inglaterra (1662--actual) indica que el Oficiante deberá dirigir el culto desde “el lugar acostumbrado de la iglesia o la capilla, o desde el coro”. Este lugar acostumbrado es un mueble o grupo de muebles: Silla, reclinatorio y atril. Tradicionalmente los encontramos cerca del púlpito en las capillas e iglesias pequeñas, y en las iglesias grandes y las catedrales, se ubican en el coro de la iglesia. A veces se combinan estos muebles en un llamado “púlpito de tres pisos”. 

Respuesta de acuerdo al sentido común. Los Oficios Diarios son formas de adoración importantes para los anglicanos, pero no son iguales a los ritos sacramentales. De la misma manera en que diferenciamos las vestimentas para los Sacramentos de las vestimentas para los otros oficios deberíamos diferenciar su ubicación. Así como bautizamos en el bautisterio y celebramos la Eucaristía en el altar, así oficiamos la Oración Matutina o Vespertina desde el reclinatorio de oración. Es lógica sencilla.       

Reclinatorio con silla
La arquitectura eclesiástica normalmente—pero no siempre—nos ayuda con eso. Por ejemplo conozco varias congregaciones que nunca han visto un reclinatorio para los oficios, pero casi todos tienen un atril de donde se leen las lecturas bíblicas. Éste siempre es un lugar muy apropiado para dirigir las oraciones—incluso la Oración de los fieles durante la Eucaristía—cuando falta un mueble especial para el propósito. Si este sitio es digno para proclamar la Palabra de Dios, es digno también para ofrecer nuestras oraciones al Padre celestial.    

lunes, 31 de julio de 2017

Reflexión Bíblica para la Octava Semana después de Pentecostés (2017)


¿A qué se puede comparar el reino de los cielos?
Los evangelios nos cuentan que el Señor Jesús siempre enseñaba en parábolas, breves historias y similitudes que presentaban sus ideas con imágenes verbales. Sus oyentes no siempre comprendían muy bien estas enseñanzas, aunque en esta selección de San Mateo los discípulos afirman su entendimiento (Mateo 13:51).
Para responder a nuestras preguntas acerca del Reino de los cielos,  Jesús explicó que el reino de Dios es como la levadura que hace crecer a toda la masa y como la semilla de mostaza que empieza pequeña y luego se convierte en un fuerte arbusto. Dijo que es como un tesoro escondido o una perla de gran precio que son tan valiosos, que quien los encuentra vende todo cuanto tiene para obtenerlos. También enseñó que es como una red de pescar que alegra a su dueño, trayéndole toda clase de pescado. 
Las parábolas nos invitan a preguntarnos sobre el valor que damos a la gracia de Dios. ¿Realmente valoramos lo que Dios hace y quiere hacer en nuestras vidas? ¿Qué pasos estamos dispuestos a dar para vivir como ciudadanos del reino? ¿O será que el reino de Dios sólo nos importa cuando nos sentimos débiles, cansados o excluidos? Como Salomón debemos rogar al Señor que nos dé sabiduría y verdadero entendimiento (1 Reyes 3:9). La palabra de Dios afirma que el Espíritu Santo nos ayudará en nuestra ignorancia y debilidad (Romanos 8:26).     
Las lecturas para el Octavo Domingo después de Pentecostés (2017) son 1 Reyes 3:5-12 (o Génesis 29:15-28); Salmo 119:129-136 (o Salmo 128); Romanos 8:26-39; San Mateo 13:31-33,44-52.   

jueves, 27 de julio de 2017

Cuestión litúrgica: Sobre el uso de la estola con la casulla


Casulla bordada
estilo gótico-moderno
Hoy voy a comentar sobre el uso de la estola con la casulla en las celebraciones eucarísticas.

Primero debo aclarar que soy partidario de usar el juego completo de las vestiduras eucarísticas. Este juego consiste del alba, amito, cíngulo, estola y manípulo con la casulla encima, pero hoy día son  pocos los clérigos que se visten todo el conjunto debido a las modas eclesiásticas tan variantes durante los últimos cuarenta o cincuenta años.  Más vemos que los presbíteros usan el alba con estola solamente y de vez en cuando uno encuentra algún clérigo que administra la Santa Comunión con la capa pluvial o en sobrepelliz con estola o bufanda negra. 
Esta variedad de usos está bien. Es muy anglicana.   
Lo que veo muy extraño es el uso de la casulla con una estola encima. Este acto pone mucho énfasis en la estola, algo que resulta curioso, pues las ediciones clásicas del Libro de Oración Común nunca hacen mención de la estola directamente. (Sólo refieren al alba, y la “vestimenta” que es la casulla y la capa pluvial con respecto a la Santa Comunión.) Eso quiere decir que tal usanza es para nada tradicional. La verdad es que se debe más a los productores de vestimentas modernas que quieren vender estolas que a la tradición de la Iglesia.
Además de no ser tradicional, llevar la estola sobre la casulla se ve raro porque la mayoría de las casullas fueron diseñadas con bordados intricados para verse bien sin nada más encima. Al colocar algo sobre la casulla se distorsiona la elegancia de esta prenda milenaria.
Vestimentas eucarísticas tradicionales



martes, 25 de julio de 2017

Reflexión Bíblica para la Séptima Semana después de Pentecostés (2017)


No sea que al arrancar la cizaña arranquéis con ella el trigo. (Mateo 13:29)
Trigo y Cizaña comparados 
Las parábolas del Señor Jesucristo contienen sus enseñanzas más importantes, aunque  a veces reflejan un método de enseñar que esconde a la vez que revela. En la parábola del trigo y la cizaña, Jesús explica cómo es que en el mundo encontramos el bien y el mal lado a lado: Dios creó un mundo lleno de bien pero el enemigo entró en el mundo para fomentar la rebeldía, como alguien que entra en un campo de trigo por la noche y siembra la cizaña.
Algo que a veces perdemos al leer esta lectura es que la cizaña y el trigo se parecen mucho.  Se parecen tanto y crecen tan cercanos que no se puede distinguirlos fácilmente y al querer arrancar la cizaña, se corre el riego de destruir el trigo. Por eso el dueño del campo manda que los siervos no la arranquen antes de tiempo, pues no quiere dañar la cosecha. 
La implicación de la parábola es que no nos corresponde a nosotros tratar de excluir a otros de la Iglesia de Dios, pues hasta el día de la cosecha no podemos distinguir los verdaderos “buenos” de los verdaderos “malos” y podemos hacer mucho daño tratando de purificar el campo por cuenta propia.
Las lecturas para el Séptimo Domingo después de Pentecostés (2017) son Sabiduría 12:13,16-19 (o Isaías 44:6-8), Salmo 86:11-17 (o Salmo 139:1-12,23-24); Romanos 8:12-25;  San Mateo 13:24-30,36-43.

domingo, 16 de julio de 2017

Reflexión Bíblica para la Sexta Semana después de Pentecostés (2017)


Ya no hay condenación alguna para los que están en Cristo Jesús. (Romanos 8:1)

Según el profeta Isaías la Palabra de Dios siempre es fecunda y  abundante en sus resultados, no regresa a su origen—el Padre—sin  producir vida. En la parábola del sembrador Cristo nos enseña que la genta reacciona de manera variada frente a la Palabra. Algunos escuchan pero pierden su entusiasmo muy pronto, otros crecen por una temporada y otros, como la tierra abonada, producen frutos espirituales en grandes cantidades.  ¿Y cuál es el mensaje de la Palabra? El mensaje es que Dios—el único con derecho de condenar— no nos condena sino que nos ama y nos perdona todos nuestros pecados. Nos llama a formar parte de su familia y nos invita compartir la vida eterna con él por medio de su Hijo Jesucristo.  Este mensaje es lo que llamamos el Evangelio, “la Buena Nueva” para todos los que creen.  




Las lecturas para el Sexto Domingo después de Pentecostés (2017) son Isaías 55:10-13 (o Génesis 25:19-34); Salmo 65 (o Salmo 119:105-112); Romanos 8:1-11; San Mateo 13:1-9,18-23.

viernes, 14 de julio de 2017

El trabajo de los curas


El bonete español
Hace poco un oficial diocesano me dijo que me deseaba la suerte de “volver al trabajo de un sacerdote”.  No es que haya dejado de trabajar como cura sino que el trabajo de curas  involucra más cosas que  la celebración eucarística dominical y la preparación de sermones.

En mi caso, superviso el mantenimiento de un edificio histórico, traduzco documentos, interpreto conversaciones oficiales,  coordino programas de comida para los necesitados, organizo programas de educación, negocio con autoridades del gobierno y trato de conocer cada vez más la comunidad que sirvo. La verdad es que la labor pastoral es de todos los días y requiere estar atento a muchas cosas dentro y fuera de la congregación.  

Para el sacerdote y sus colaboradores más comprometidos el templo se convierte en la base de misión, un cuartel general, de donde nos desplazamos al mundo para compartir  el amor de Cristo con el mundo que él redimió con su sangre.

martes, 11 de julio de 2017

Reflexión Bíblica para la Quinta Semana después de Pentecostés (2017)


A pesar de que las lecturas de esta semana no presentan un tema evidente que las vincula directamente, siempre podemos aprender de la Palabra de Dios.  La lectura de Zacarías anticipa y celebra la llegada del Rey Mesías a su pueblo que es un tema propio del Adviento y de la Semana Santa.  (Muchos también han percibido una relación entre las palabras del profeta y el saludo a María en la Anunciación en San Lucas 1:26.) El salmo describe la compasión y misericordia divinas frente al pecado del ser humano y la epístola nos recuerda que el pecado no queda sin consecuencias en la vida de los redimidos del Señor.  Así lo experimentó el Apóstol que confiesa lograr el mal cuando más quiere el bien pero que espera que Dios perfeccionará su obra en él.  En el mensaje del Evangelio, Jesús llama a todos los cansados, agobiados y cargados a encontrar la paz y el  descanso en él a través del “yugo” del discipulado.



Las lecturas para el Quinto Domingo después de Pentecostés (2017) son Zacarías 9:9-12 (o Génesis  24:34-38,42-49,58-67); Salmo 145:8-14 (o Salmo 45:10-17); Romanos 7:15-25ª; San Mateo 11:16-19,25-30.  
¡Un saludo especial para todos los participantes en el Episcopal Youth Event 2017!

miércoles, 5 de julio de 2017

Reflexión Bíblica para la Cuarta Semana después de Pentecostés (2017)


El pago del pecado es la muerte, pero el don de Dios es la vida eternal en unión con Cristo Jesús nuestro Señor. (Romanos 6:23) El que recibe al mí recibe al que me envió. (Mateo 10:40b)

Cuando toca a pagos y recompensas, todos nos alegramos por nuestro deseo de recibir algún premio; no obstante, no debemos alegrarnos tanto. Las Sagradas Escrituras son explícitas al contarnos que todos hemos pecado y hasta parecemos esclavos del pecado por entregarnos tanto a su servicio. El servicio del pecado sólo nos lleva a la muerte espiritual. Sin embargo, Dios nos ofrece la libertad del pecado por medio su Hijo y nos da lo que no podemos merecer por nuestra cuenta: Nos da la gracia para servir a la justicia y para alcanzar la vida eterna cuando recibimos el Señor Jesucristo en nuestra vida y nos entregamos a su servicio.
Iglesia y antigua basílica de San Pablo, Cipre (c)2011 J. Lynch


Las lecturas para el Cuarto Domingo después de Pentecostés (2017) son Jeremías 28:5-9 ó Génesis 22:1-14; Salmo 89:1-4,15-18 ó Salmo 13; Romanos 6:12-23; San Mateo 10:40-42.

jueves, 29 de junio de 2017

Los Santos Apóstoles Pedro y Pablo


Hoy celebramos la Fiesta de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con ellos la apostolicidad de la Iglesia, pues al leer los Hechos de los Apóstoles cualquiera descubre que estos dos apóstoles eran—y por sus contribuciones al Nuevo Testamento todavía son—los pilares principales de la naciente Iglesia cristiana. Poco a poco, el libro de Hechos va enfocándose más y más en las obras de Pedro y Pablo, dejando a un lado los otros apóstoles y culminado con la llegada de Pablo a Roma.  Aunque Hechos no cuenta de sus martirios, las tradiciones más antiguas y confiables vinculan la muerte de los dos a la ciudad imperial durante el reinado de Nerón (circa 64-67 d.C.) y desde el primer siglo la tradición eclesiástica siempre los ha conmemorado juntos.    
Dios omnipotente, cuyos benditos apóstoles Pedro y Pablo te glorificaron con su martirio: Concede que tu Iglesia,instruida por su enseñanza y ejemplo, y entrelazada enunidad por tu Espíritu, permanezca siempre firme sobre el único cimiento, que es Jesucristo nuestro Señor; que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén. (LOC 158)




Las Lecturas para San Pedro y San Pablo son Ezequiel 34:11-16; Salmo 87; 2 Timoteo 4:1-8; San Juan 21:15-19.

martes, 27 de junio de 2017

Reflexión Bíblica para la Tercera Semana después de Pentecostés (2017)


¿Seguimos pecando para que la gracia abunde? ¡Claro que no! (Romanos 6:1b-2a)
¿Son la paz con Dios y la reconciliación por medio de Cristo motivos para vivir como enemigos del Señor? La repuesta sencilla es “No”. Sin embargo, muchísimas veces es lo que hacemos al seguir con las mismas actitudes y los mismos comportamientos que nos habían alejado de Dios, es decir que seguimos pecando, seguimos viviendo como si Dios fuera nuestro enemigo y sin razón. Cristo nos liberó del poder del pecado con su muerte y nosotros estamos unidos con él a través del bautismo que nos hace partícipes de su victoria. Por tanto, ya no tenemos excusa para vivir como sus enemigos, pues somos miembros de su cuerpo. Lo que sí Cristo nos llama a hacer es responder a su gracia con amarlo sobre todo, incluso sobre los amores legítimos, y  a seguirlo a diario aunque el camino sea largo y difícil.

 Las Lecturas para el Tercer Domingo después de Pentecostés son  Jeremías 20:7-13; Salmo 69:8-11(12-17)18-20; Romanos 6:1b-11; San Mateo 24:39.      

martes, 20 de junio de 2017

Reflexión Bíblica para la Segunda Semana después de Pentecostés (2017)


Con este domingo ya entramos en la gran temporada “verde” del año litúrgico y las lecturas nos inspiran a reflexionar sobre cómo Dios actúa libremente a favor de su pueblo. La lectura de Éxodo cuenta cómo el SEÑOR mandó a Moisés a recordar al pueblo de Dios que fue por iniciativa propia que les liberó de las manos de los egipcios, que fue un acto de su gracia y amor hacia ellos. Lo  que Dios desea entonces  es que el pueblo responda a ese amor con fidelidad a su alianza. La epístola a los Romanos nos indica que la paz de Dios ya se ha establecido entre él y la humanidad, que ya no hay enemistad entre Dios y su pueblo, porque en el amor y la gracia de Dios su Hijo sirvió de mediador, reconciliándonos con Dios a través de su muerte y resurrección.  Dios mismo ha proveído todo lo que necesitamos para vivir eternamente con él y ya no tenemos que ir arriba y abajo para encontrar la paz, sólo a Cristo.  En el Evangelio del día, Cristo instruye a los apóstoles a servir con fidelidad y a compartir la paz de Dios libremente con todos los que lo quieren recibir.


Las Lecturas para el Propio 06 son Éxodo 19:2-8ª ó Génesis 18:1-5 (21:1-7); Salmo 100 ó Salmo 116:1,10-17; Romanos 5:1-11; San Mateo 9:35-10:8(9-23).

lunes, 12 de junio de 2017

Reflexión Bíblica sobre la Santísima Trinidad


¡Bendito sea el reino del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos Amén! (Liturgia de San Juan Crisóstomo).
El Domingo de la Santísima Trinidad es el único domingo del año litúrgico expresamente dedicado a un dogma. Dogmas son enseñanzas que la Iglesia cristiana ha identificado como esenciales para los fieles. Para los anglicanos y episcopales los dogmas de la fe se encuentran en los tres Credos de los antiguos concilios de la cristiandad: el Credo de los Apóstoles, el Credo Niceno y el Credo de San Atanasio.  En su conjunto los Credos forman una síntesis de las Sagradas Escrituras. La clave para entender los Credos es saber que cuando negamos sus enseñanzas distorsionamos  el mensaje bíblico.  
En el caso de la Santísima Trinidad, la Iglesia no enseña que podemos entender los misterios de la esencia divina, ni cómo es que Dios sea Uno y Tres a la vez.  Lo que la Iglesia enseña se plantea con el principio bíblico que Dios se revela a través de sus obras en la creación, en la redención del mundo y en la santificación de su pueblo elegido.  Directamente de Jesucristo recibimos el testimonio sobre el Padre que lo envió y el Espíritu Santo que nos prometió y en él vemos la gran muestra de su amor hacia nosotros. Por tanto, proclamar el dogma de la Santísima Trinidad se trata más de ser fiel a la enseñanza de Cristo que cualquier especulación filosófica o teológica.
Las lecturas para el Domingo de la Santísima Trinidad son Génesis 1:1-2:4ª; Salmo 8 o el Cántico de Alabaza; 2 Corintios 13:11-13; San Mateo 28:16-20.
      

jueves, 8 de junio de 2017

¿Qué quiere decir Paraklētos? o el Espíritu Santo en el Cuarto Evangelio

Esta semana de Pentecostés brinda la oportunidad para compartir uno de los temas en que estoy trabajando para la educación continua. Es el tema de la traducción de “Paraklētos” en el Evangelio según San Juan (14:16, 14:26, 15:26, 16:7).
 ¿Qué quiere decir Paraklētos? Ésta es una de las preguntas más importantes que tenemos a la hora de interpretar el Cuarto Evangelio.  
En un contexto cotidiano sabemos que la palabra Paraklētos se trata de un abogado legal, pues su uso seglar prácticamente se limita a contextos forenses.  Sin embargo el Evangelio de San Juan no es un contexto normal y ninguna traducción bíblica al español de las que conozco usa “abogado”.  Algunos traductores prefieren la palabra “Defensor” que, a pesar de venir del mismo ámbito judicial, suena mejor en el contexto religioso.  El problema con estas traducciones es que aunque algunos estudiosos argumentan que el Evangelio está construido como un caso legal con motivos forenses, las situaciones en que Jesús  lo menciona no son las instancias precisamente judiciales. 
Otra opción es traducir Paraklētos como lo hacen algunas versiones bíblicas que dicen “el Consolador”.  Los intérpretes con esta traducción quieren priorizar la parte emotiva del discurso que Jesús pronuncia antes de ser arrestado (especialmente 14:16).  También tiene la ventaja de reflejar uno de los sentidos de un concepto del mismo campo semántico; es el concepto de “paraklēsis” que incluye aspectos de consolación y exhortación.  Aquí el problema es que tampoco expresa en español todo lo que el evangelista quiere expresar con su terminología, pues excluye los aspectos forenses.  Sinónimos como “Consuelo”, “Protector” y “Valedor” sufren la misma limitación.
Los intérpretes que han intentado encontrar un vocablo original en arameo han descubierto que el extranjerismo Paraklētos ya había entrado directamente al hebreo rabínico y al arameo popular en la época de Jesús, peor aún si lo usó como un nombre propio. Es decir que no nos ayuda mucho para entender exactamente qué quiso decir.   
¿Qué hacemos entonces? Lo que podemos hacer es lo que hace la Biblia de Jerusalén y algunas traducciones más formales y transliterar el griego Paraklētos al castellano “Paráclito” y usarlo  como un nombre propio y personal del Espíritu Santo. Sí, tendremos que seguir explicando en cada pasaje que aquí parece más Abogado y allí parece más Consolador. En todo caso, Jesús mismo nos asegura que este Paráclito es el Espíritu de Verdad que nos guiará a toda verdad (Jn 14:26).  
    

martes, 6 de junio de 2017

Reflexión Bíblica para la Semana de Pentecostés


Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban,  y aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos.  Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía que se expresaran. (Hechos 2:1-4)

Pentecostés significa “50” pues se celebra esta festividad en el día cincuenta después de la Pascua de Resurrección y aunque ya existía como una celebración judía en los tiempos del Nuevo Testamento, recibió otro significado para los cristianos por los acontecimientos contados en los Hechos de los Apóstoles.  Este libro nos cuenta que los discípulos estaban juntos con María y otros seguidores de Jesús cuando llegó el Espíritu Santo que les capacitó para dar testimonio de la Resurrección. El apóstol Pedro explicó que todo sucedió en cumplimiento de la Palabra de Dios y que Dios estaba llamando todos al arrepentimiento, al bautismo y a la nueva vida en Cristo. Tres mil personas se sumaron al Iglesia en un solo día por la predicación eficaz de los apóstoles.

Este don que se recibió en el Día de Pentecostés hace dos mil años permanece con la Iglesia cristiana hasta el día de hoy. Todos los que tenemos fe y somos bautizados tenemos una participación en este gran patrimonio, pues somos hijos adoptivos del Padre y coherederos con Cristo quien prometió que el Espíritu Santo moraría con los suyos hasta su regreso.  Este mismo Espíritu permaneciendo en la Iglesia nos capacita hoy para proclamar las Buenas Noticias que Cristo vive y está llamando a todos a la salvación en su Nombre.
Las lecturas para el Día de Pentecostés fueron: Hechos 2:1-21; Salmo 104:25-35,37; 1 Corintios 12:3b-13; San Juan 20:19-23.     
OH Dios, que como en un tiempo como éste instruíste los corazones de tus fieles, enviándoles la luz de tu Espíritu Santo; Concédenos por medio del mismo Espíritu un juicio acertado en todo, y el gozo constante en su santo consuelo; por los méritos de Cristo Jesús nuestro Salvador, que vive y reina, en unidad contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

martes, 30 de mayo de 2017

Reflexión Bíblica para la Séptima Semana de Pascua


Serán mis testigos en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta los confines de la tierra. (Hechos 1:8)


Todo aspecto de la vida de la Iglesia, movida por el Espíritu Santo, existe para dar testimonio de Cristo en este mundo.  Cuando celebramos los sacramentos, proclamamos la  muerte y la resurrección de Jesús hasta que venga de nuevo. Cuando compartimos las actividades de convivencia fraternal, mostramos que un mismo Padre nos ha llamado a ser hermanos de su Hijo en una sola familia. Cuando atendemos a los necesitados, proclamamos que nuestro Dios es el protector de viudas y huérfanos  y el auxilio de los que le invocan con fe.  Así que todas las actividades de la Iglesia forman parte de nuestra misión principal: Ser testigos del amor de Dios en este mundo.

Las lecturas para el Séptimo Domingo de Pascua son Hechos 1:6-14; Salmo 68:1-10,33-36; 1 Pedro  4:12-14, 5:6-11; San Juan 17:1-11.

martes, 23 de mayo de 2017


El Sexto Domingo de Pascua se designa “Domingo de Rogativas” por iniciar una serie de días dedicados a la espera de la Ascensión del Señor con oración. Las tradiciones han variado de lugar en lugar pero normalmente han incluido procesiones y bendiciones de los campos agrícolas, las aguas de pesca y sitios de la industria humana.
Las lecturas del domingo, sin embargo, responden a la pregunta de cómo respondemos al amor de Dios. En la lectura de los Hechos, San Pablo anuncia la misericordia divina acompañada del arrepentimiento humano, recordándole a su audiencia que somos todos los descendientes del Creador. San Pedro exhortaba a los fieles perseverar en hacer el bien en respuesta a la bondad Dios, siguiendo el ejemplo de Cristo y Cristo mismo nos enseña en el evangelio que nuestra respuesta a su amor debe ser la de obedecerle y serle fiel.
Las lecturas para el Sexto Domingo de Pascua son Hechos 17:22-31; Salmo 66:7-18; 1 Pedro 3:13-22; San Juan 14:15-21.

viernes, 19 de mayo de 2017

Los muchos libros te han vuelto loco

Cuando Pablo terminó su defensa, Festo dijo con voz firme:
--Estás loco, Pablo. Los muchos libros te han vuelto loco. (Hechos 26:24)
 
San Agustín
por Philippe de Champaigne, ca.1645
Al leer este pasaje esta mañana, me sentí aludido. Sentí que Festo me estaba hablando aunque no sé si puedo responder como el apóstol-- No estoy loco, ilustre Festo, sino digo palabras verdaderas y sensatas.
 
Mis alumnos tendrán que decirlo por mí, pues últimamente paso revisando libros de referencia bíblica y teológica, tratando de preparar los materiales de estudio para las clases de formación de líderes laicos de nuestra diócesis. Estamos estudiando el Nuevo Testamento en su contexto histórico. A veces los temas—como quién copió información de quién— parecen estar muy lejos del crecimiento espiritual que todos anhelan. Otras veces nos confronta con la pregunta clave ¿Quién decís que soy yo? que nos penetra el corazón.  
Lo cierto es que Dios nos ha llamado a practicar el discipulado intelectual, mandándonos  a usar nuestras mentes para crecer y para glorificarle en el proceso de aprender. Además, con el estudio—aparte del riesgo que menciona Festo—cumplimos con el lema de San Agustín de Hipona, “Credo ut intellegam, intellego ut credam. Creo para entender, entiendo para creer.

martes, 16 de mayo de 2017

Reflexión Bíblica para la Quinta Semana de Pascua


Yo soy la el camino, la verdad y la vida...(S. Juan 14:6)


Este año el Quinto Domingo de Pascua y el Día de la Madre en los Estados Unidos cayeron en la misma fecha y esta confluencia de ocasiones ayuda a iluminar nuestra lectura de las Sagradas Escrituras. San Pedro manda sus oyentes a desear “la pura lecha espiritual” y fijarse firmemente en la fe como los niños buscan a sus madres para el alimento y el consuelo. Adicionalmente, nos recuerda que el propósito de Dios es crear una familia de muchos hermanos. Cristo así enseñó explicando que el Padre le llamó a prepararnos un lugar en la casa del Padre, donde hay muchas habitaciones, pues en la casa de Dios hay espacio para todos. Pero  ¿cómo podemos asegurarnos en llegar a este destino? Sólo por Cristo. Él es el camino a Dios. Juntos a él no nos perderemos a pesar de las dificultades y confusiones de este mundo.  Nos dará la verdad, pues él es la verdad y por él alcanzaremos la vida eterna, pues es su vida entregada y compartida con nosotros por su cruz y resurrección.
Las Lecturas para el Quinto Domingo de Pascua fueron Hechos 7:55-60; Salmo 31:1-5,15-16; San Juan 14:1-14.

martes, 9 de mayo de 2017

Reflexión Bíblica para la Cuarta Semana de Pascua

El Buen Pastor, Murillo ca. 1660
Esta semana las lecturas están centradas en el tema del Buen Pastor que cuida y nutre a sus ovejas. Éste es un motivo muy popular en el campo devocional que encontramos en ambos Testamentos. El salmo 23 crea una imagen del SEÑOR como el que vela y protege a su pueblo, guiándole por caminos seguros en medio de  numerosos peligros y que les da de comer y beber hasta saciarse con su bondad y su gracia. El libro de Hechos describe cómo los primeros cristianos se alimentaban de la Palabra de Dios, de la Eucaristía y de la hermandad compartida. Estas lecturas culminan en la proclamación evangélica de Cristo el Buen Pastor (también puede traducirse “el Pastor noble” o “el Pastor precioso”) el mismo en quien Pedro reconoció el Obispo de nuestras almas.

Las lecturas para el Cuarto Domingo de Pascua son Hechos 2:42-47, Salmo 23; 1 Pedro 2:19-25; San Juan 10:1-10.

jueves, 4 de mayo de 2017

El Cura de Regreso


Sinagoga Santa María la Blanca, Toledo (c)2017
Sé que “El Cura de Dos Mundos” no es una bitácora ni menos un blog de turismo, sin embargo, quiero compartir un poco sobre mi reciente ausencia del mundo cibernético.  En breve, después de la Semana Santa y Domingo de Pascua estuve de vacaciones con la familia. Tomar un descanso y apartarnos del trabajo y las responsabilidades de la escuela y la iglesia realmente sirve para renovarse y volver con más ímpetu para seguir en la obra.
En esta ocasión visitamos a España que es un país muy agradable con muy buena comida y mucha cultura e historia. El tiempo de la estadía fue muy corto pero aprovechamos de todo momento para conocer más y disfrutar muchísimo. Vimos museos, castillos, catedrales, un convento y tantos, pero tantos lugares de comer. (Mi hija a su corta edad es una gran foodie.)  Entre las cosas más amenas fueron las vistas con amigos ya conocidos y con personas que logramos conocer por primera vez en persona—genta que literalmente abrió sus puertas y nos brindó el don de la hospitalidad de una u otra manera. (Si están leyendo ahora ¡Gracias!)
Mercado San Miguel, Madrid, (c) 2017
Ya de regreso ha tocado asistir a conferencias y exponer sobre el Ministerio Hispano en nuestra diócesis. 
 Cristo el Señor vive--¡Aleluya!

lunes, 1 de mayo de 2017

Reflexión Bíblica para la Tercera Semana de Pascua


El camino a Emaús nos enseña cómo conocer a Cristo mejor. De hecho nos da dos maneras por las cuales podemos experimentar su presencia entre nosotros su pueblo. 
La primera manera que se presenta es el estudio de la Palabra de Dios. Al caminar los discípulos con Cristo, él les explica cómo los libros de la Biblia hebrea—nuestro Antiguo Testamento—contaban la historia de su vida siglos antes de su nacimiento. Afirmó que el verdadero mensaje de Moisés y los profetas era el anuncio de su redención del mundo. Como ellos podemos escrudiñar el texto sagrado para entender mejor la persona y la misión del Señor.
En segundo lugar, vemos que Jesús se da a conocer en la fracción de pan, o sea, la Eucaristía, pues el Señor repite las acciones realizadas en la Última Cena. Toma el pan, da gracias, da el pan a los que están en la mesa con él y con estas acciones vieron que Jesús estaba con ellos, dándose a conocer. De igual modo el Señor se manifiesta entre nosotros si tenemos fe para verlo.

Todos deberíamos aprovechar estas maneras de conocer a Cristo más profundamente porque el estudio de la Palabra de Dios y la Santa Eucaristía son dones e instrumentos  de Dios para que su pueblo al igual de los antiguos discípulos crezca en gracia y verdad.

 

Las Lecturas para el Tercer Domingo de Pascua son Hechos 2:14ª-36-41; Salmo 116:1-3,10-17; 1 Pedro 1:17-23; San Lucas 24:13-35.     

lunes, 10 de abril de 2017

Reflexión Bíblica para el Domingo de Ramos


El Domingo de Ramos da inicio a la Semana Santa. Es una ocasión también llamada el Domingo de la Pasión porque siempre leemos una de las versiones de la crucifixión del Señor. La combinación de la alegría de la procesión de ramos y la sobriedad fúnebre de la muerte de Cristo nos presenta un contraste marcado.  Para mí este contraste se ve todavía más en la actitud del gentío que celebra la entrada triunfal y regia con gritos de ¡Hosanna! y que condena al Mesías con los gritos de ¡Crucifícalo! Eso nos debe servir como un recordatorio de lo frágil que somos nosotros los pecadores en nuestra devoción y fidelidad al Señor. Igual que los discípulos, prometemos seguirle hasta lo último pero en realidad fallamos mucho más de lo que queremos admitir.   Sin embargo, también la Pasión demuestra con claridad que Cristo murió por nosotros, no porque lo merecemos, sino precisamente porque él es fiel y nos ama a pesar de nuestras muchas faltas y culpas.
La Crucifixión por Giotto
Las Lecturas para el Domingo de Ramos: Domingo de la Pasión son Palmas: San Mateo 21:1-11; Salmo 118:1-2, 19-29; Eucaristía: Isaías 50:4-9ª; Salmo 31:9-16; Filipenses 2:5-11; San Mateo 27:11-54.

miércoles, 5 de abril de 2017

Reflexión Bíblica para la Quinta Semana en Cuaresma


Esta semana las lecturas nos motivan a tener fe en el poder de Dios frente las circunstancias más abrumadoras y desesperanzadoras. La visión de los huesos secos nos recuerda que nuestro Dios es el que puede dar vida a los muertos y este mensaje es la base de fe para nuestra esperanza en la resurrección de los muertos prometida a Israel de manera generalizada y de manera específica  a los creyentes en el Señor Jesucristo que dijo: Yo soy la resurrección y la vida.


Las Lecturas para el Quinto Domingo en Cuaresma son Ezequiel 37:1-14; Salmo 130; Romanos 8:6-11; San Juan 11:1-45.