martes, 17 de octubre de 2017

Reflexión Bíblica para la Decimonovena Semana después de Pentecostés (2017)


Regocíjense en el Señor. De nuevo les digo, regocíjense. (Filipenses 4:4)

El cuarto capítulo de la epístola a los Filipenses se puede resumir con una palabra—Actitud.

Iglesia Anglicana "San Pablo", Atenas, Grecia
(c) 2013 J. Lynch
 
Es obvio que el mandato a regocijarse no se trata de mantener un estado emocional en todo momento.  En otra carta el mismo apóstol reconoce que habrá momentos para alegrarse y momentos para llorar (Rom. 12:5) y ciertamente no niega que los fieles encontrarán problemas y dificultades. En lo que, sí, insiste es el cómo enfrentar estos problemas.  Debemos presentarlos al Señor (Fil. 4:6). Todo es cuestión de actitud. La lectura de Filipenses revela por lo menos tres áreas en que la actitud nos puede hacer una diferencia importante: Reconciliación, Generosidad y  Pensamiento.

Primero, San Pablo manda que Evodia y Síntique dejen de pelear y les exhorta reconciliarse como hermanas (4:2). Pide que se cambien de actitud y que se fijen menos en sus pleitos y más en la salvación de Cristo ha ofrecido a las dos.  Su actitud debería enfocarse en lo positivo que comparten más que en lo que les divide.

Segundo,  el apóstol también pide que los fieles sean conocidos por ser personas bondadosas, o como diría yo, generosas (4:5). La generosidad también es un asunto de actitud. Las personas generosas buscan cómo compartir con los demás y cómo mejorar las vidas de los que les rodean porque no están demasiado ocupadas consigo mismo. Dios no quiere que nos encojamos y nos enrollemos defensivamente para acaparar todo los recursos para nosotros mismos sino que compartamos lo mucho o poco que tengamos.

Tercero, nos exhorta a poner nuestra atención en las cosas que realmente valen la pena (4:8). Si llenamos el pensamiento con ideas chatarras o destructivas, llenaremos nuestra vida con lo que nos hace daño, pero si por el contrario con buena actitud buscamos siempre enfocarnos en aprender lo bueno, en las cosas positivas y en todo lo digno de honor, veremos cómo eliminamos mucho estrés y muchos problemas de nuestro entorno y seremos una luz para los demás. 

Tener buena actitud nos permite abrirnos a Dios para que él llene nuestra vida y nuestro hogar de paz y de muchas bendiciones: Y la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús. (Filipenses 4:7)


Las lecturas para el Decimonoveno Domingo después de Pentecostés (2017) son  Isaías 25:1-9 (o Éxodo 32:1-14); Salmo 23 (o Salmo 106:1-6,19-23); Filipenses 4:1-9; San Mateo 22:1-14.

  


viernes, 13 de octubre de 2017

Cuestiones Litúrgicas: ¿En qué lugar debe el celebrante iniciar la Santa Eucaristía?


Esta semana alguien notó que al inicio de la Santa Eucaristía siempre oficio desde el altar y me preguntó por qué. Me alegró la pregunta porque quiso decir que todavía hay personas que se fijan en los detalles del ars celebrandi
Procesión en la Iglesia de  San Ignacio, Nueva York
circa 1888
 
En mi respuesta expliqué que mi práctica sólo refleja la tradicional usanza litúrgica de la Comunión Anglicana. En todas las ediciones del Libro de Oración Común anteriores a la versión del 1979 las rúbricas (las instrucciones que gobiernan cómo dirigir los oficios) instruyen al celebrante a ofrecer todas las oraciones previas a las lecturas delante del altar y con eso dan cierta continuidad a la práctica litúrgica de los siglos anteriores. Entre las novedades de la edición del 1979 vemos que ésta no indica el lugar para la primera parte de la celebración. Dada la historia del nuestra liturgia es una omisión curiosa. Según mi criterio, cuando no hay instrucción explícita en las rúbricas seguir los precedentes de la tradición es totalmente razonable, más aún cuando el diseño del templo sigue la forma tradicional. Y por eso, es lo que hago.

Gracias a los lectores que enviaron sus saludos desde Ecuador. ¡Que Dios bendiga su ministerio!

martes, 10 de octubre de 2017

Reflexión Bíblica para la Decimoctava Semana después de Pentecostés (2017)

Este domingo no prediqué sobre la Epístola a los Filipenses sino sobre la figura del viñedo que aparece en la lectura de Isaías y la porción del Evangelio. Ahora pienso que vale la pena reflexionar sobre este texto enfático:
Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo (Filipenses 3:8).
San Pablo quiso definirse con la epístola a los Filipenses. Habla de sus raíces en un mensaje autobiográfico en el cual explica que él es “hebreo de hebreos” y en cuanto a la ley “celoso,” es decir un judío de sangre pura y de práctica escrupulosa. Incluso era fanático, pero cuando conoció a Jesucristo, su vida cambió totalmente. Pasó de ser orgulloso a causa de su propia justicia basada en su celo por la ley a fiarse sólo en Cristo su Señor y Redentor.
Comparado con la gracia de Dios en Cristo todos sus logros personales y su supuesta pureza religiosa eran “basura” o, literalmente, “m-----”. A veces los traductores suavizan la fuerza de esta expresión para cuidar los buenos modales; sin embargo con vehemencia el apóstol quiere expresar su rechazo radical a cualquier pretensión de justicia propia. Vive sólo por Cristo y por su fe en él. Nada más le importa.
Para nosotros hoy también existe la tentación de proclamarnos justos, pensando que somos buenos por nuestra religiosidad, por nuestra herencia familiar o por algún otro motivo humano, pero la verdad es que nadie tiene por qué ufanarse. Cualquier motivo que tengamos en realidad, al igual que a los motivos de Pablo, será basura comparado con la excelencia de conocer a Cristo Jesús nuestro Señor.         
Las lecturas para el Decimoctavo Domingo después de Pentecostés (2017) son Isaías 5:1-7 (o Éxodo 20:1-4, 7-9, 12-20); Salmo 80:7-15 (o Salmo 19); Filipenses 3:4b-14; San Mateo 21:33-46.

martes, 3 de octubre de 2017

Reflexión Bíblica para la Decimoséptima Semana después de Pentecostés (2017)

Porque yo vivo, dice el Señor, ya no se usará este proverbio en Israel …(Ezequiel 18:3)
Púlpito de la iglesia "il Gesú" 

Los proverbios populares expresan la sabiduría colectiva de los pueblos. Los refranes latinoamericanos no son la excepción. Sin embargo, estos dichos no siempre ofrecen un mensaje de acuerdo a la Palabra de Dios. El profeta Ezequiel se enfrentó a los que usaban un dicho popular para acortar la esperanza de los jóvenes.  Decían que los hijos se castigaban por los pecados de los padres.  Dios mandó que dejaran de repetir este refrán porque cada ser humano rendirá cuentas por sus propios hechos.  La verdad es que lo que pensamos es un tema importante para el Señor.
No sólo encontramos el tema de la corrección a nuestra manera de pensar en el Antiguo Testamento.  En el Nuevo Testamento el apóstol Pablo insiste que nuestros pensamientos son importantes para Dios y llamó a los filipenses a pensar de la misma manera que pensó Cristo, quien a pesar de condición divina no la explotó sino que asumió la condición de esclavo y se humilló (Filipenses 2:6,7). Este pensamiento fue reflejado en su humilde y obediente manera de vivir, y si queremos vivir como Cristo, debemos pensar como él.  Imitando su manera de pensar imitaremos su manera de vivir.
Las lecturas para el Decimoséptimo Domingo después Pentecostés (2017) son Ezequiel 18:1-4,25-32 (o Éxodo 17:1-7); Salmo 25:1-8 (o Salmo 78:1-4,12-17); Filipenses 2:1-13; San Mateo 21:23-32.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Dos Imágenes de la Iglesia (Parte 2: un Hosptial)

La segunda imagen de Iglesia en que he reflexionado recientemente (vea Parte 1) es un hospital. Al igual que con la metáfora del ejército, la imagen del hospital tiene un trasfondo bíblico sin aparecer directamente en el texto sagrado.  Se basa en la sanación que el Señor promete a su pueblo en el Antiguo Testamento y en el ministerio que Cristo ejerció y encomendó a su Iglesia (ej. 2 Crónicas 7:14;  Jeremías 33:6; Óseas 6:1; S. Mateo 8:7; S. Lucas 10:9).

¿Cómo es la Iglesia parecida a un hospital?

En primer lugar es un sitio donde se practica la sanación. En la Iglesia hablamos principalmente de la sanación espiritual aunque también se experimenta la sanación física. Los enfermos espirituales buscamos refugio y alivio en Jesucristo.

Pero  si vamos un poco más adentro de la imagen, los hospitales siempre tienen una organización y una estructura para poder atender las necesidades de la gente: Hay médicos generales, especialistas y cirujanos, y hay enfermeros de todo tipo. Cada quien hace lo suyo para restablecer la salud de los pacientes. (Nadie quiere ser atendido en un hospital sin enfermos.)

Para atender a sus “pacientes” espirituales la Iglesia necesita pastores generales, pastores especialistas, diáconos y otros servidores que atienden directamente al pueblo de Dios y dirigen a los recién ingresados hacia el especialista que requieren para su mejoría. Necesitamos a todos, pues una Iglesia de sólo obispos y sacerdotes, o sólo de maestros, teólogos y biblistas quedará corta en su poder servir a la comunidad. Una Iglesia sin estos especialistas puede olvidar su razón de existir.

Por eso San Pablo dice: Dios ha querido que en la Iglesia haya en primer lugar apóstoles, en segundo lugar profetas, en tercer lugar maestros, luego vienen los que han recibido el don de hacer milagros, después el don de sanaciones, el don de socorrer a los necesitados, el de gobierno, y el don de lenguas diversas (1 Corintios 12:28).

 Se me ocurre que una Iglesia sin el ministerio de diáconos sería como un hospital sin departamento de enfermería. ¡Da pavor solo pensarlo!


martes, 26 de septiembre de 2017

Reflexión Bíblica para la Decimosexta Semana después de Pentecostés (2017)


Ícono del profeta Jonás
Las lecturas de esta semana nos recuerdan que el Dios de Jesucristo es el Dios de la misericordia, es el Dios que nos da mucho más y mucho mejor que lo que merecemos. Es precisamente ése el punto de la segunda mitad del libro de Jonás (caps. 3-4) y  de la parábola del viñedo y los jornaleros (Mt. 20:1-16).  El Señor tiene compasión de su creación, incluso las vacas (Jonás 4:11), dándonos tiempo para el arrepentimiento, pero muchas veces nos cuesta entender este mensaje de perdón. Queremos que Dios tenga misericordia con nosotros porque nos creemos buenos y nos molestamos como Jonás cuando el Señor también perdona a los que creemos peores que nosotros, preguntándonos: ¿Por qué Dios se acuerda de esos? Sin embargo, los que servimos a Cristo tenemos que aprender que en el perdón de Dios no cabe lugar para nosotros condenar a nadie porque el Señor puede ser generoso con quien él quiera y porque los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros (Mt. 20:15,16).

 Las lecturas para la Decimosexta Semana después de Pentecostés son Jonás 3:10-4:11 (o Éxodo 16:2-15); Salmo 145:1-8 (o Salmo 105:1-6, 37-45); Filipenses 1:21-30; San Mateo 20:1-16.   

viernes, 22 de septiembre de 2017

Dos Imágenes de la Iglesia (Parte 1: el Ejército)

Existe una amplia variedad de imágenes y metáforas usadas para describir la Iglesia. Recientemente he pensado mucho en dos de ellas.
La primera es de la Iglesia como un ejército: Aunque algunos dirán que es muy violenta, es bíblica (por ej.: Deuteronomio 1:15; 2 Timoteo 2:3-4; Apocalipsis 19:19).  
Pienso que es una metáfora muy buena, pues un ejército está compuesto de muchísimas personas. Cada una deberá cumplir su parte para funcionar como un solo organismo y así lograr sus objetivos. Un ejército efectivo tiene un Comandante que envía a sus oficiales a dirigir la campaña contra el enemigo. Cada oficial a su vez trabaja con varios sargentos que supervisan y coordinan las actividades de los soldados.  Poco sirve un ejército con muchos oficiales, pero sin sargentos. Un ejército solo con soldados tampoco logrará ningún objetivo. Se necesita a todos—rangos superiores, rangos medios y rangos de base— porque todos tienen una función importante.  
Soldados del Ejército de Letonia en formación militar
Digo esto porque la Iglesia necesita el servicio de muchas personas, clérigos y laicos, cada uno diferente, para cumplir la misión que Cristo le dio. Realmente el pueblo de Dios requiere organización y tiene que delegar las responsabilidades misioneras a cada miembro si quiere lograr el objetivo de evangelizar al mundo. A una iglesia sin obispos y presbíteros le faltará dirección como un ejército sin oficiales que planifican y dirigen la campaña.  Y una iglesia llena de sacerdotes, pero sin laicos, no hará nada aunque tenga los planes más grandiosos. No es por nada que Dios mandó que Moisés nombrara “capitanes sobre miles, capitanes de cien, capitanes de cincuenta y capitanes de diez.” Entendió que cada quien tiene dones distintos y algo que contribuir.  Por eso, me extraña que tantas congregaciones viven sin diáconos y líderes laicos bien formados. Se parecen a un ejército sin sargentos, o como diría Moisés, a un ejército sin nadie entre los capitanes de mil y los capitanes de diez.
(Parte 2 próximamente…)     

martes, 19 de septiembre de 2017

Reflexión Bíblica para la Decimoquinta Semana después de Pentecostés (2017)

¿Cuántas veces mi hermano me ofenderá y yo lo perdonaré? ¿Hasta sietes veces?
--No, setenta veces siete. (San Mateo 18:21,22)

En la medida que leemos los evangelios vamos descubriendo con Pedro qué es lo que el Señor requiere de nosotros, pues éste nos modela algo de la experiencia del discípulo cristiano en crecimiento con sus altas y bajas.  El evangelio de esta semana muestra que el apóstol ya había entendido la necesidad de perdonar al hermano.  Sin embargo, parece que quizá quería explorar los límites de esta obligación.  ¿Será que debo perdonarlo siete veces?  Los lectores más perspicaces se acordarán que en la Biblia normalmente el número siete representa la plenitud.  Pedro pregunta si debe perdonar al hermano sin reservas. Con su repuesta—No, setenta veces siete—Jesús quiere ser enfático que el cristiano sí debe perdonar totalmente y de corazón.  Ésta es la manera en que Dios nos ha tratado,  perdonándonos totalmente y sin reservas. Somos llamados a compartir este perdón y la gracia que Dios nos ha concedido en Cristo.  

Las Lecturas de la 15ª Semana después de Pentecostés son Génesis 50: 15-21 (o Éxodo 14: 19-31); Salmo 103:8-13 (o Salmo 114); Romanos 14:1-12; San Mateo 18: 21-35.

        



martes, 12 de septiembre de 2017

Reflexión Bíblica para la Decimocuarta Semana después de Pentecostés (2017)


Yo el Señor lo afirmo—No deseo la muerte del pecador sino que se convierta y viva. (Ezequiel 33:11)
El Dios de la Biblia, y por ende, el Dios de los cristianos no es un monstruo que desea la destrucción del ser humano (Ezeq. 33:11). Es el Creador que hizo al hombre a su imagen y semejanza, y que quiere que viva en plena comunión con él. Este Dios en su amor tomó la iniciativa y envió a su hijo Jesucristo para reconciliarnos con él, perdonándonos nuestros pecados.  El mismo Señor espera que al recibir el perdón de Dios también lo compartamos con nuestros hermanos.  En eso consiste la deuda que nos debemos unos a otros (Rom.13:8).  Cristo pide que tomemos la iniciativa para buscar reconciliarnos con los que nos han ofendido (Mt. 18:15ss). Imitando así el ejemplo de Cristo nos servirá de medio para el crecimiento espiritual.

Las lecturas para el Decimocuarto Domingo después de Pentecostés (2017) son Ezequiel 33:7-11 (o Éxodo 12:1-14); Salmo 119:33-40 (o Salmo 149); Romanos 13:8-14; San Mateo 18:15-20.  

jueves, 7 de septiembre de 2017

¡Feliz Cumpleaños a la Virgen María!

¡Feliz Cumpleaños a la Virgen María!
Natividad de la Virgen, Pietro Lorenzetti 
Siena, Italia,  ca. 1340


El 08 de septiembre observamos la Natividad de la Virgen María. Es una fecha bien establecida en las varias ediciones del Libro de Oración Común de la Iglesia de Inglaterra y en los textos respectivos de las iglesias de la Comunión Anglicana.  Para felicitar a la  Madre del Señor ofrezco una traducción de los propios usados en la celebración de la Santa Comunión de la Iglesia de Irlanda:
 
Colecta del Día:
Dios Omnipotente, que miraste a la humildad de la Bienaventurada Virgen María y la elegiste para ser la madre de tu Hijo unigénito: Concede que los que hemos sido redimidos por su sangre compartamos con ella la gloria de tu reino eterno, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Lecturas: Isaías 61:10-11; Salmo 45:10-17; Gálatas 4:4-7; San Lucas 1:46-55

Oración Pos-Comunión:
Omnipotente y sempiterno Dios, que te dignaste elevar a la humanidad caída a través de la maternidad de la Bendita Virgen María: Concede que los que hemos visto tu gloria revelada en nuestra naturaleza humana y tu amor hecho perfecto en nuestra debilidad seamos renovados diariamente en tu imagen y conformados al modelo de tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor. Amén.

(Adaptado de un post previamente publicado por "El Cura de Dos Mundos")

martes, 5 de septiembre de 2017

Reflexión Bíblica para la Decimotercera Semana después de Pentecostés (2017)


Las lecturas leídas este domingo nos recuerdan que la espiritualidad cristiana es sumamente práctica.  El Señor Jesucristo nos invita a seguirle pero no por un camino alejado de las necesidades del mundo. Nos invita a seguirle por el camino de la cruz.  El que quiere ser mi discípulo que se niegue a sí mismo, cargue su cruz y que me siga.  No es una invitación a la euforia permanente. Es un llamado a enfrentar las realidades de nuestra situación peregrina: el pecado, el mal y la injustica. El Apóstol Pablo expresa el mismo sentir en términos concretos, exhortándonos no sólo a orar por los demás sino también a hacer nuestras las necesidades de los demás. Más todavía, nos llama a buscar la paz y la armonía con todos, pues estamos llamados a servir y a dar a todos, incluso a los que nos han tratado mal. Es así que podemos vencer el mal con el bien.

Las lecturas para el 13º Domingo después de Pentecostés (2017) son Jeremías 15:15-21 (o Éxodo 3:1-15); Salmo 26:1-8 (o Salmo 106:1-6,23-26,45c); Romanos 12:9-21; San Mateo 16:21-28.  

jueves, 31 de agosto de 2017

El Libro de Isaías, versión Lego


Algunos estimados lectores de "El Cura de Dos Mundos" se acordarán del post que escribí en el cual expliqué por qué los Legos son una herramienta excelente para la formación cristiana. (Por los que no lo vieron,  se puede ver aquí.) Todavía mantengo esta tesis. 

Ahora parece que no soy el único que piensa así, pues hace poco descubrí que el catedrático de Antiguo Testamento de Oak Hill Theological College (un seminario anglicano en Londres) pidió a sus estudiantes resumir el libro del profeta Isaías en un video breve usando los Legos para crear todas las escenas.  ¡Les quedó muy bien!

Para leer más sobre el proyecto (en inglés), pueden ver el sitio del seminario aquí.

martes, 29 de agosto de 2017

Reflexión Bíblica para la 12ª Semana después de Pentecostés


No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 12:2)
San Pedro por Marco Zoppo, c. 1468

Transformarse por medio de la renovación del entendimiento suena como si fuera algo complicado. Por eso, la versión Dios Habla Hoy lo traduce con la paráfrasis “Cambia su manera de pensar para cambiar su manera de ser.” En todo caso el mensaje paulino nos apunta hacia una verdad enorme: Lo que pensamos en gran medida determina cómo vivimos. Si pienso que los vegetales son veneno, no los comeré. Si pienso que tener dinero es lo más importante, mis esfuerzos por conseguirlo serán desmedidos. Y si pienso que es emocionante aprender todo lo que se pueda, estudiaré con mucho empeño. Sencillamente, prestamos más atención y más esfuerzo a los temas que creemos que son más importantes.

Tomando en cuenta este principio, podemos percibir lo extraordinario de la confesión de Pedro en el evangelio. ¿Quién decís vosotros que soy yo? En otras palabras Jesús les pregunta “¿Qué piensan de mí?” Pedro confiesa lo que cree, confiesa que Jesús es el Hijo de Dios. Pedro pensó que seguir a Jesús era más importante que sus negocios y otros asuntos de su vida.  Igualmente lo que pensamos de Jesús gobernará qué lugar tiene en nuestra vida. Si creemos que Jesús es uno de los muchos sabios de la historia, a lo mejor le vamos a escuchar, mas no necesariamente le haremos mucho caso, pues este pensamiento no nos compromete a nada. Pero si creemos como Pedro y decimos Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente, las cosas son distintas, pues lo que pensamos y creemos nos compromete a seguirle y a obedecerle. El apóstol nos llama a la transformación del pensamiento para que podamos transformar nuestras vidas, dándole prioridad a Jesucristo.         

Las lecturas para el 12º Domingo después de Pentecostés (2017) son Isaías 51:1-6 (o Éxodo 1:8-2:10); Salmo 138 (o Salmo 124); Romanos 12:1-8; San Mateo 16:13-20.

jueves, 24 de agosto de 2017

Fiesta Doble para San Bartolomé


San Bartolomé con su piel,
Detalle del Juico Final, Miguelangel
En el vocabulario de los antiguos calendarios litúrgicos, el 24 de agosto siempre es fiesta duplex (doble) y en mi casa cada año celebramos el día de San Bartolomé  con gran fervor aunque este gozo poco tiene que ver con nuestra devoción por este apóstol y mártir, pues no solo celebramos el natalicio celestial del hombre de Dios, sino también el natalicio terrenal de mi hija Celeste.  La ventaja de esta coincidencia de ocasiones en una sola fecha es que me ayuda a no olvidar de conmemorar al santo varón cuando doy gracias a Dios por la vida de mi única descendiente.

Hoy comparto las lecturas y colecta del apóstol descuerado:
Deuteronomio 18:15-18, Salmo 91; 1 Corintios 4:9-15; San Lucas 22:24-30

Dios todopoderoso y eterno, que diste gracia a tu apóstol
Bartolomé para creer verdaderamente y predicar tu
Palabra: Concede que tu Iglesia ame lo que él creyó y
predique lo que él enseñó; por Jesucristo nuestro Señor,
que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios,
por los siglos de los siglos. Amén.


martes, 22 de agosto de 2017

Reflexión Bíblica para la Undécima Semana después de Pentecostés (2017)

Pues Dios sujetó todos en desobediencia para tener misericordia de todos (Romanos 11:32)

La misericordia Dios no puede limitarse a un solo grupo, pueblo, raza o nación; es para todos los pueblos, pues ante Dios todos los pueblos son iguales. Ninguno puede ser superior a otro porque todos están en la misma condición, sujetos a la desobediencia y la frustración por el pecado.  En el Antiguo Testamento el profeta Isaías anuncia que el Señor llamará a todas las naciones y aceptará a todos los que le honren y guarden sus preceptos y el Apóstol Pablo explica que la gracia de Dios se ha manifestado para beneficio de todos según el plan divino establecido desde la eternidad. Al Padre celestial le ha complacido llamar por medio de Cristo a judíos, samaritanos, cananeos, griegos, romanos y personas de toda clase, condición, color y lengua.

Las lecturas para el Undécimo Domingo después de Pentecostés (2017) son Isaías 56:1,6-8 (o Génesis 45:1-15); Salmo 67 (o Salmo 133); Romanos 11:1-2ª,29-32; San Mateo 15:(10-20) 21-28.   

jueves, 17 de agosto de 2017

Cuestiones Litúrgicas: ¿Se puede distribuir la Santa Comunión al final de la Oración Matutina o Vespertina?


Cuestiones Litúrgicas: ¿Se puede distribuir la Santa Comunión al final de la Oración Matutina o Vespertina?

La pregunta surge porque en algunas diócesis se encuentra la práctica de oficiar la Oración Matutina o Vespertina seguida por la distribución del Sacramento Reservado, es decir aparte de la celebración de la Santa Eucaristía, y algunos lectores observando esta práctica en sus comunidades me han preguntado.  Para responder bien a la pregunta leí de nuevo las rúbricas del Libro de Oración Común.  Después de esta lectura me quedé convencido que no existe ninguna provisión en el LOC o en la tradición litúrgica de la Iglesia Episcopal que permite distribuir la Santa Comunión del Sacramento Reservado a una congregación después de rezar o cantar uno de los Oficios Diarios.  Explico por qué.  

Primero, Lo Concerniente a la Celebración (LOC 244) presenta la opción de usar la Oración Matutina o la Oración Vespertina en lugar de todo lo que precede al Ofertorio—toda la Liturgia de la Palabra o “Ante-comunión”— con tal que siempre incluya una lectura del Evangelio e intercesiones que cumpliesen con las rúbricas de LOC 305. En tal caso el resto de la celebración sigue de manera normal con cualquiera de las plegarias eucarísticas. A la luz de las precedentes históricas, esta provisión se da para permitir celebraciones que combinan Oración Matutina, la Gran Letanía y la Santa Eucaristía en una sola liturgia como fue la usanza durante varios siglos, tanto en los Estados Unidos como en Inglaterra. También se concede con el motivo de no perder la tradición musical de las iglesias cuyos oficios dominicales solían ser la Oración Matutina coral (“Maitines solemnes”).  En ningún lugar se indica la combinación del Oficio Diario con la distribución del Sacramento Reservado.

Segundo, las rúbricas de Comunión en Circunstancias Especiales (LOC 319) indican las normas de la distribución de la Santa Comunión aparte de una celebración usual. La provisión permite llevar el Sacramento  Reservado a los que no pueden asistir a la celebración eucarística “por causa justificada”. Sin embargo, las rúbricas instan al presbítero, al ser posible, celebrar, es decir consagrar, la Eucaristía con ellos  y otros feligreses, familiares y amigos. Cuando se dificulta la celebración, el presbítero, un diácono o un laico autorizado puede comulgarlos del Sacramento Reservado.  Las rúbricas así no contemplan el uso de esta provisión con una congregación asistiendo a un acto litúrgico.

Tercero,  las Rúbricas Adicionales (LOC 319-321) conceden al Obispo de la diócesis la autoridad de permitir a los diáconos llevar el Sacramento Reservado a congregaciones cuando no es posible que llegue un presbítero para celebrar la Eucaristía.  Ésta es una provisión muy limitada, pues sólo autoriza al Obispo permitir a un diácono (no un laico) distribuir el Sacramento Reservado a una congregación y eso sólo y cuando “no sea posible tener un presbítero”.  Evidentemente no es un permiso para los sacerdotes  porque sólo se concede cuando ellos no pueden estar presentes.

Por tanto, en base de las rúbricas del Libro de Oración Común concluyo que—aparte del caso especial del Viernes Santo—no existe ninguna provisión para que el sacerdote distribuya el Sacramento Reservado a una congregación fuera de la celebración completa de la Santa Eucaristía. 

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lunes, 14 de agosto de 2017

Reflexión Bíblica para la Décima Semana después de Pentecostés (2017)


Todos los que invoquen el Nombre del Señor alcanzarán la salvación (Romanos 10:13).

El relato que nos narra el Evangelio según San Mateo acerca de la ocasión cuando Jesús caminó sobre las aguas y calmó la tormenta ilustra muy bien nuestra condición como creyentes y seres humanos todavía imperfectos.  Con nuestra fe en el Señor podemos lograr cosas impresionantes como Pedro que por su fe en Jesús caminó sobre el agua. En estos momentos todo nos parece más o menos fácil hasta que nos tropezamos y descubrimos nuestros miedos de nuevo.  Comenzamos a hundirnos así como lo hizo Pedro y a dudar como el profeta Elías. 

Nuestro consuelo no será tanto que somos iguales al apóstol o el profeta, sino que el mismo que rescató a Pedro nos rescata y nos salva a nosotros también. El mismo que animó y consoló los discípulos nos consuela y nos anima a seguir en la vida cristiana. Nuestra confianza ni siquiera es que nuestra fe sea tan grande y tan fuerte, sino todo lo contrario. Nuestra confianza se basa en que todos los que invoquen el Nombre del Señor alcanzarán la salvación.
Amédée Varint, siglo XIX
Las Lecturas para el Décimo Domingo después de Pentecostés (2017) son 1 Reyes 19:9-18 (o Génesis 37:1-4,12-28); Salmo 85:8-13 (o Salmo 105:1-6,16-22,45b); Romanos 10:5-15; San Mateo 14:22-33.

sábado, 5 de agosto de 2017

Reflexión Bíblica: Transfiguración y las Escrituras (2017)


La Transfiguración del Señor, Rafael ca. 1520
Domingo 06 de agosto en lugar del Noveno Domingo después de Pentecostés la Iglesia celebra la festividad de la Transfiguración del Señor para conmemorar la revelación de la divinidad de Jesucristo a los apóstoles Pedro, Santiago y Juan en la presencia de Moisés y Elías. El Nuevo Testamento incluye cuatro relatos sobre el acontecimiento, lo que demuestra su importancia para los primeros cristianos. (Los cuatro relatos son Mateo 17:1-8; Marcos 9:2-13; Lucas 9:28-36; y 2 Pedro 2:16-21.) Es el tema de muchas obras de arte religioso y de los grandes maestros de la espiritualidad: La luz divina se revela en la oración y la vida contemplativa.

 Seis días más tarde llamó Jesús a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña elevada. Delante de ellos se transfiguró: su rostro resplandeció como el sol y su ropa se volvió blanca como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. (Mateo 17:1-3)

Al parecer la celebración litúrgica de la Transfiguración siempre ha sido favorecida entre los cristianos ortodoxos del Oriente pero que no recibía tanta atención en las comunidades del Occidente hasta el siglo XX, cuando se extendió entre las iglesias de la Comunión Anglicana, especialmente en Gran Bretaña y los Estados Unidos.  La conmemoración fue adoptada con entusiasmo por sus bases bíblicas y porque fue una señal de la solidaridad ecuménica y la unidad cristiana. 

Irónicamente, durante ese mismo periodo, por influencia de académicos alemanes, se promovió la idea que la Transfiguración sólo era un mito cristiano careciente de valor histórico, introducido en la historia de la vida de Jesús para resaltar el relato posterior de la Resurrección. Lo extraño de este concepto es que las afirmaciones bíblicas de la Transfiguración, aparte de ser múltiples, precisamente insisten que no son ni mitos ni cuentos, sino testimonios acerca de un evento concreto de la historia:

Porque cuando les anunciamos el poder y la venida del Señor nuestro Jesucristo, no nos guiábamos por fábulas ingeniosas, sino que habíamos sido testigos oculares de su grandeza. En efecto, él recibió de Dios Padre honor y gloria, por una voz que le llegó desde la sublime Majestad que dijo: Éste es mi Hijo querido, mi predilecto. Esa voz llegada del cielo la oímos nosotros cuando estábamos con él en la montaña santa. (2 Pedro 2:16-18)

En lugar de interpretar el texto bíblico los promotores de la “desmitologización”  de la Transfiguración introdujeron sus ideas preconcebidas a sus estudios.  Es decir que estudiaron sus prejuicios filosóficos más que el Nuevo Testamento.  El mismo texto que afirma de la historicidad de la Transfiguración nos advierte que no debemos interpretar la Palabra de Dios según criterios personales:

Pero deben saber ante todo que nadie puede interpretar por sí mismo una profecía de la Escritura, porque la profecía nunca sucedió por iniciativa humana, sino que los hombres de Dios hablaron movidos por el Espíritu Santo. (2 Pedro 2:20-21)

Cualquiera que trabaje en base de un sistema ideológico, sea “conservador” o “crítico” corre con este riesgo y de alguna manera u otra todos lo hacemos.  La “mitología” de la Transfiguración no es la única idea crítica que ha sido desacreditada con los años pero es suficiente para acordarnos que las Sagradas Escrituras son más importantes que nuestros sistemas filosóficos, prejuicios e idiosincrasias, pues las Escrituras son la Palabra de Dios.

(Adaptado del post de 04 de agosto del 2016)


jueves, 3 de agosto de 2017

Cuestión Litúrgica: ¿Dónde se debe oficiar la Oración Matutina o Vespertina?


Cuestión Litúrgica: ¿Dónde se debe oficiar la Oración Matutina o Vespertina?
Sé que muy pocos han dedicado tiempo a pensar en cuál sería lugar el más apropiado para dirigir uno de los oficios diarios, es decir la Oración Matutina o Vespertina. Sin embargo, para los que servimos como Oficiantes, seamos clérigos o lectores laicos, es una pregunta con cierta importancia. ¿Dónde se debe dirigir los Oficios Diarios del Libro de Oración?
Púlpito de tres pisos
La respuesta es menos sencilla de lo que pensaríamos. La edición actual de El Libro de Oración Común de la Iglesia Episcopal no nos dice nada al respecto. Sólo indica las posturas del Oficiante (arrodillarse, pararse y sentarse) mas no dice el lugar desde donde debe oficiarse. Por tanto, debemos responder en base a la tradición y al sentido común.

Respuesta de acuerdo a la tradición. La tradición es muy clara en cuanto a nuestra pregunta. Las ediciones clásicas del Libro de Oración, especialmente el de la Iglesia de Inglaterra (1662--actual) indica que el Oficiante deberá dirigir el culto desde “el lugar acostumbrado de la iglesia o la capilla, o desde el coro”. Este lugar acostumbrado es un mueble o grupo de muebles: Silla, reclinatorio y atril. Tradicionalmente los encontramos cerca del púlpito en las capillas e iglesias pequeñas, y en las iglesias grandes y las catedrales, se ubican en el coro de la iglesia. A veces se combinan estos muebles en un llamado “púlpito de tres pisos”. 

Respuesta de acuerdo al sentido común. Los Oficios Diarios son formas de adoración importantes para los anglicanos, pero no son iguales a los ritos sacramentales. De la misma manera en que diferenciamos las vestimentas para los Sacramentos de las vestimentas para los otros oficios deberíamos diferenciar su ubicación. Así como bautizamos en el bautisterio y celebramos la Eucaristía en el altar, así oficiamos la Oración Matutina o Vespertina desde el reclinatorio de oración. Es lógica sencilla.       

Reclinatorio con silla
La arquitectura eclesiástica normalmente—pero no siempre—nos ayuda con eso. Por ejemplo conozco varias congregaciones que nunca han visto un reclinatorio para los oficios, pero casi todos tienen un atril de donde se leen las lecturas bíblicas. Éste siempre es un lugar muy apropiado para dirigir las oraciones—incluso la Oración de los fieles durante la Eucaristía—cuando falta un mueble especial para el propósito. Si este sitio es digno para proclamar la Palabra de Dios, es digno también para ofrecer nuestras oraciones al Padre celestial.    

lunes, 31 de julio de 2017

Reflexión Bíblica para la Octava Semana después de Pentecostés (2017)


¿A qué se puede comparar el reino de los cielos?
Los evangelios nos cuentan que el Señor Jesús siempre enseñaba en parábolas, breves historias y similitudes que presentaban sus ideas con imágenes verbales. Sus oyentes no siempre comprendían muy bien estas enseñanzas, aunque en esta selección de San Mateo los discípulos afirman su entendimiento (Mateo 13:51).
Para responder a nuestras preguntas acerca del Reino de los cielos,  Jesús explicó que el reino de Dios es como la levadura que hace crecer a toda la masa y como la semilla de mostaza que empieza pequeña y luego se convierte en un fuerte arbusto. Dijo que es como un tesoro escondido o una perla de gran precio que son tan valiosos, que quien los encuentra vende todo cuanto tiene para obtenerlos. También enseñó que es como una red de pescar que alegra a su dueño, trayéndole toda clase de pescado. 
Las parábolas nos invitan a preguntarnos sobre el valor que damos a la gracia de Dios. ¿Realmente valoramos lo que Dios hace y quiere hacer en nuestras vidas? ¿Qué pasos estamos dispuestos a dar para vivir como ciudadanos del reino? ¿O será que el reino de Dios sólo nos importa cuando nos sentimos débiles, cansados o excluidos? Como Salomón debemos rogar al Señor que nos dé sabiduría y verdadero entendimiento (1 Reyes 3:9). La palabra de Dios afirma que el Espíritu Santo nos ayudará en nuestra ignorancia y debilidad (Romanos 8:26).     
Las lecturas para el Octavo Domingo después de Pentecostés (2017) son 1 Reyes 3:5-12 (o Génesis 29:15-28); Salmo 119:129-136 (o Salmo 128); Romanos 8:26-39; San Mateo 13:31-33,44-52.   

jueves, 27 de julio de 2017

Cuestión litúrgica: Sobre el uso de la estola con la casulla


Casulla bordada
estilo gótico-moderno
Hoy voy a comentar sobre el uso de la estola con la casulla en las celebraciones eucarísticas.

Primero debo aclarar que soy partidario de usar el juego completo de las vestiduras eucarísticas. Este juego consiste del alba, amito, cíngulo, estola y manípulo con la casulla encima, pero hoy día son  pocos los clérigos que se visten todo el conjunto debido a las modas eclesiásticas tan variantes durante los últimos cuarenta o cincuenta años.  Más vemos que los presbíteros usan el alba con estola solamente y de vez en cuando uno encuentra algún clérigo que administra la Santa Comunión con la capa pluvial o en sobrepelliz con estola o bufanda negra. 
Esta variedad de usos está bien. Es muy anglicana.   
Lo que veo muy extraño es el uso de la casulla con una estola encima. Este acto pone mucho énfasis en la estola, algo que resulta curioso, pues las ediciones clásicas del Libro de Oración Común nunca hacen mención de la estola directamente. (Sólo refieren al alba, y la “vestimenta” que es la casulla y la capa pluvial con respecto a la Santa Comunión.) Eso quiere decir que tal usanza es para nada tradicional. La verdad es que se debe más a los productores de vestimentas modernas que quieren vender estolas que a la tradición de la Iglesia.
Además de no ser tradicional, llevar la estola sobre la casulla se ve raro porque la mayoría de las casullas fueron diseñadas con bordados intricados para verse bien sin nada más encima. Al colocar algo sobre la casulla se distorsiona la elegancia de esta prenda milenaria.
Vestimentas eucarísticas tradicionales



martes, 25 de julio de 2017

Reflexión Bíblica para la Séptima Semana después de Pentecostés (2017)


No sea que al arrancar la cizaña arranquéis con ella el trigo. (Mateo 13:29)
Trigo y Cizaña comparados 
Las parábolas del Señor Jesucristo contienen sus enseñanzas más importantes, aunque  a veces reflejan un método de enseñar que esconde a la vez que revela. En la parábola del trigo y la cizaña, Jesús explica cómo es que en el mundo encontramos el bien y el mal lado a lado: Dios creó un mundo lleno de bien pero el enemigo entró en el mundo para fomentar la rebeldía, como alguien que entra en un campo de trigo por la noche y siembra la cizaña.
Algo que a veces perdemos al leer esta lectura es que la cizaña y el trigo se parecen mucho.  Se parecen tanto y crecen tan cercanos que no se puede distinguirlos fácilmente y al querer arrancar la cizaña, se corre el riego de destruir el trigo. Por eso el dueño del campo manda que los siervos no la arranquen antes de tiempo, pues no quiere dañar la cosecha. 
La implicación de la parábola es que no nos corresponde a nosotros tratar de excluir a otros de la Iglesia de Dios, pues hasta el día de la cosecha no podemos distinguir los verdaderos “buenos” de los verdaderos “malos” y podemos hacer mucho daño tratando de purificar el campo por cuenta propia.
Las lecturas para el Séptimo Domingo después de Pentecostés (2017) son Sabiduría 12:13,16-19 (o Isaías 44:6-8), Salmo 86:11-17 (o Salmo 139:1-12,23-24); Romanos 8:12-25;  San Mateo 13:24-30,36-43.

domingo, 16 de julio de 2017

Reflexión Bíblica para la Sexta Semana después de Pentecostés (2017)


Ya no hay condenación alguna para los que están en Cristo Jesús. (Romanos 8:1)

Según el profeta Isaías la Palabra de Dios siempre es fecunda y  abundante en sus resultados, no regresa a su origen—el Padre—sin  producir vida. En la parábola del sembrador Cristo nos enseña que la genta reacciona de manera variada frente a la Palabra. Algunos escuchan pero pierden su entusiasmo muy pronto, otros crecen por una temporada y otros, como la tierra abonada, producen frutos espirituales en grandes cantidades.  ¿Y cuál es el mensaje de la Palabra? El mensaje es que Dios—el único con derecho de condenar— no nos condena sino que nos ama y nos perdona todos nuestros pecados. Nos llama a formar parte de su familia y nos invita compartir la vida eterna con él por medio de su Hijo Jesucristo.  Este mensaje es lo que llamamos el Evangelio, “la Buena Nueva” para todos los que creen.  




Las lecturas para el Sexto Domingo después de Pentecostés (2017) son Isaías 55:10-13 (o Génesis 25:19-34); Salmo 65 (o Salmo 119:105-112); Romanos 8:1-11; San Mateo 13:1-9,18-23.

viernes, 14 de julio de 2017

El trabajo de los curas


El bonete español
Hace poco un oficial diocesano me dijo que me deseaba la suerte de “volver al trabajo de un sacerdote”.  No es que haya dejado de trabajar como cura sino que el trabajo de curas  involucra más cosas que  la celebración eucarística dominical y la preparación de sermones.

En mi caso, superviso el mantenimiento de un edificio histórico, traduzco documentos, interpreto conversaciones oficiales,  coordino programas de comida para los necesitados, organizo programas de educación, negocio con autoridades del gobierno y trato de conocer cada vez más la comunidad que sirvo. La verdad es que la labor pastoral es de todos los días y requiere estar atento a muchas cosas dentro y fuera de la congregación.  

Para el sacerdote y sus colaboradores más comprometidos el templo se convierte en la base de misión, un cuartel general, de donde nos desplazamos al mundo para compartir  el amor de Cristo con el mundo que él redimió con su sangre.

martes, 11 de julio de 2017

Reflexión Bíblica para la Quinta Semana después de Pentecostés (2017)


A pesar de que las lecturas de esta semana no presentan un tema evidente que las vincula directamente, siempre podemos aprender de la Palabra de Dios.  La lectura de Zacarías anticipa y celebra la llegada del Rey Mesías a su pueblo que es un tema propio del Adviento y de la Semana Santa.  (Muchos también han percibido una relación entre las palabras del profeta y el saludo a María en la Anunciación en San Lucas 1:26.) El salmo describe la compasión y misericordia divinas frente al pecado del ser humano y la epístola nos recuerda que el pecado no queda sin consecuencias en la vida de los redimidos del Señor.  Así lo experimentó el Apóstol que confiesa lograr el mal cuando más quiere el bien pero que espera que Dios perfeccionará su obra en él.  En el mensaje del Evangelio, Jesús llama a todos los cansados, agobiados y cargados a encontrar la paz y el  descanso en él a través del “yugo” del discipulado.



Las lecturas para el Quinto Domingo después de Pentecostés (2017) son Zacarías 9:9-12 (o Génesis  24:34-38,42-49,58-67); Salmo 145:8-14 (o Salmo 45:10-17); Romanos 7:15-25ª; San Mateo 11:16-19,25-30.  
¡Un saludo especial para todos los participantes en el Episcopal Youth Event 2017!

miércoles, 5 de julio de 2017

Reflexión Bíblica para la Cuarta Semana después de Pentecostés (2017)


El pago del pecado es la muerte, pero el don de Dios es la vida eternal en unión con Cristo Jesús nuestro Señor. (Romanos 6:23) El que recibe al mí recibe al que me envió. (Mateo 10:40b)

Cuando toca a pagos y recompensas, todos nos alegramos por nuestro deseo de recibir algún premio; no obstante, no debemos alegrarnos tanto. Las Sagradas Escrituras son explícitas al contarnos que todos hemos pecado y hasta parecemos esclavos del pecado por entregarnos tanto a su servicio. El servicio del pecado sólo nos lleva a la muerte espiritual. Sin embargo, Dios nos ofrece la libertad del pecado por medio su Hijo y nos da lo que no podemos merecer por nuestra cuenta: Nos da la gracia para servir a la justicia y para alcanzar la vida eterna cuando recibimos el Señor Jesucristo en nuestra vida y nos entregamos a su servicio.
Iglesia y antigua basílica de San Pablo, Cipre (c)2011 J. Lynch


Las lecturas para el Cuarto Domingo después de Pentecostés (2017) son Jeremías 28:5-9 ó Génesis 22:1-14; Salmo 89:1-4,15-18 ó Salmo 13; Romanos 6:12-23; San Mateo 10:40-42.

jueves, 29 de junio de 2017

Los Santos Apóstoles Pedro y Pablo


Hoy celebramos la Fiesta de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con ellos la apostolicidad de la Iglesia, pues al leer los Hechos de los Apóstoles cualquiera descubre que estos dos apóstoles eran—y por sus contribuciones al Nuevo Testamento todavía son—los pilares principales de la naciente Iglesia cristiana. Poco a poco, el libro de Hechos va enfocándose más y más en las obras de Pedro y Pablo, dejando a un lado los otros apóstoles y culminado con la llegada de Pablo a Roma.  Aunque Hechos no cuenta de sus martirios, las tradiciones más antiguas y confiables vinculan la muerte de los dos a la ciudad imperial durante el reinado de Nerón (circa 64-67 d.C.) y desde el primer siglo la tradición eclesiástica siempre los ha conmemorado juntos.    
Dios omnipotente, cuyos benditos apóstoles Pedro y Pablo te glorificaron con su martirio: Concede que tu Iglesia,instruida por su enseñanza y ejemplo, y entrelazada enunidad por tu Espíritu, permanezca siempre firme sobre el único cimiento, que es Jesucristo nuestro Señor; que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén. (LOC 158)




Las Lecturas para San Pedro y San Pablo son Ezequiel 34:11-16; Salmo 87; 2 Timoteo 4:1-8; San Juan 21:15-19.