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viernes, 15 de diciembre de 2017

María con Cristo para el Adviento y la Navidad

El Adviento y la Navidad son momentos en que hasta la gente menos mariana habla de la Virgen María. Es algo natural, pues María es integral a los hechos e imposible es evitar el vínculo entre ella y el Señor Jesús a la hora de contar la historia del nacimiento de Cristo. Diría yo que también es un momento cuando se puede ver la Virgen desde la mejor perspectiva, como mujer fiel, creyente y unida a Cristo.  (La Crucifixión es otro momento así.)

¿Cuántos sermones se podrían predicar sobre la Madre del Señor, la Madre de Dios Encarnado, viendo en ella el ejemplo supremo de devoción y fidelidad a Cristo? Por eso he predicado varias veces y he dirigido retiros hablando de las maravillas de la Virgen María y seguiré haciéndolo , pues me encanta hablar de María—pero siempre en relación a Cristo, nunca sola.

También me interesa el tema de María en el arte.  Desde pequeño me han fascinado las imágenes de la Virgen. ¡Qué gusto cuando por fin pude estudiarlas en los museos e iglesias de Europa! Pero descubrí que no todas las figuras de María tenían el mismo efecto que la de mi infancia que cantaba “Noche de paz”. La verdad es que no me gustaban mucho las imágenes de la Virgen en que aparecía sin el Niño Jesús. Se veían extrañas porque no mostraban su verdadera gloria.  Casi daban a entender que María tenía una grandeza independiente; fue algo muy raro para mí, algo fuera de equilibrio. Era como que no mostraban la verdadera María, la María, llena de la gracia de Dios, que cantó al Señor: Desde ahora todas las generaciones me llamarán dichosa, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí y su Nombre es Santo. (Lucas 1:48,49)

La grandeza y la gloria de María son dones del Señor, son la gracia sobreabundante que Dios imparte a los que creen en su misericordia, y reflejan la grandeza y la gloria de Cristo, al igual que la luna, cuya hermosura es la reflexión del sol radiante. Sin el sol, la luna no alumbra. María sin Jesús no es la misma que nuestra fe conoce. La imagen de María más semejante a la verdad es la de la Virgen gloriosa, iluminada por la luz de Cristo su hijo, cual sol del alma.
Si le gustan las reflexiones y artículos de "El Cura de Dos Mundos", hágase seguidor del blog. 

lunes, 15 de agosto de 2016

Santa María, Virgen y Madre de Nuestro Señor Jesucristo


"María: Gracia y esperanza en Cristo"
Hoy, el 15 de agosto, la Iglesia Episcopal (con casi todas las iglesias cristianas más antiguas) festeja a la Madre de Dios, la Bienaventurada Virgen María. El Libro de Oración Común designa la categoría de día santo o fiesta mayor a esta fecha porque la Virgen María tiene un lugar muy especial en el corazón de todos los que creemos en la Encarnación del Señor Jesucristo y porque en María vemos cómo Dios hace cumplir su palabra en las vidas de los que confían en él plenamente. (Pueden leer mi comentario litúrgico-teológico sobre el papel María en el anglicanismo aquí.)
San Jorge, Mártir
 Ayer tuve la oportunidad de asistir a una misa de la Virgen en vísperas de la fiesta, siendo también la institución del rector de la Iglesia San Juan, Newport, Rhode Island.  Esta congregación ha experimentado una renovación impresionante bajo la dirección de su pastor, hecho reconocido y celebrado por el obispo de la diócesis y un obispo primado jubilado. El sermón nos instó a imitar a María y a escuchar atentamente a la Palabra de Dios. El coro mixto de adultos y niños cantó la música de la misa en latín e inglés “para la gloria de Dios y el honor de la Virgen”.  Todo fue bien hecho.
Ayer también visitamos la Iglesia San Jorge, Central Falls, de que ahora soy el cura párroco y donde recibimos una bienvenida muy atenta y amable de parte de la congregación. San Jorge vive el gozo espiritual con la música, la adoración y el servicio a los demás y me siento muy honrado de emprender un nuevo ministerio con su gente por la invitación del obispo de Rhode Island. Pido las oraciones de los lectores por una transición sin obstáculos grandes y por la bendición de Dios en cuanto a esta labor.



  

martes, 8 de diciembre de 2015

Hablando de María...


Apocalipsis 12:1
Cada año ofrecemos una serie de estudios con sopa y pan durante el Adviento en nuestra congregación. (Hacemos algo similar durante la Cuaresma también.) La gente siempre espera que presente un tema de interés bíblico-teológico y la verdad es que me esfuerzo para darles lo mejor que pueda. Este año el tema es “María para el Adviento y más allá”. 
En la primera sesión exploramos el papel de María en los cuatros evangelios. Hay diferencias (en muchos casos muy ligeras) en cómo presentan a la Virgen que nos pueden hacer reflexionar más sobre ella y su relación con el Señor. 
En la segunda sesión hablamos de las principales doctrinas marianas de la antigüedad cristiana. Conversamos sobre la Concepción Virginal, del concepto de María Teotókos o Madre de Dios, y de la Virginidad Perpetua. Luego mencionamos las ideas de desarrollo más reciente como son la Inmaculada Concepción de María y la Asunción.  Hubo mucho diálogo entre los miembros del grupo.
 Para la tercera sesión exploraremos el Libro de Oración Común en sus varias ediciones principales para averiguar el papel de María en nuestro anglicanismo y en tradición litúrgica particular. Vamos a ver cuáles fiestas aparecen en el calendario y leeremos las oraciones que mencionan la Virgen.
En la cuarta sesión espero presentar un poco de cómo María aparece fuera del contexto del cristianismo tradicional. Ya les avisé que incluso vamos leer algunos pasajes del Corán.  Me imagino que la reacción será interesante. 
Lo bueno de estos estudios--aparte de la comida-- es que como episcopales podemos explorar las ideas, dialogar tranquilamente y expresar tanto nuestras certezas como nuestras preguntas e inqiuetudes sobre los temas de nuestra fe cristiana.
A los que desean aprender más sobre la mariología anglicana recomiendo el folleto "Devoción mariana en la Iglesia" que está a la venta en el sitio de Forward Movement en español.

viernes, 14 de agosto de 2015

La Dormición de la Virgen



Tiziano, la Asunción, 1516-1518
Mañana, 15 de agosto, celebramos la Dormición* de la Virgen María y nos da ocasión para hablar sobre ella. Los anglicanos amamos a la Madre de Jesucristo. (El que quiera negarlo necesita estudiar más su teología y su historia.) El culto anglicano lo comprueba de varias maneras:

En continuidad a la práctica de la Iglesia antigua entonamos el Cántico de María, el Magnificat, todos los días en nuestra oración vespertina; celebramos sus fiestas, tales como la Anunciación (25 de marzo y a veces llamada “Día de nuestra Señora”), la Purificación de la Virgen (02 de febrero),  la Visitación (31 de mayo), la Natividad de la Virgen (08 de septiembre), la Dormición de la Virgen (15 de agosto), la Concepción de la Virgen (08 de diciembre); damos gracias a Dios por la obra de gracia realizada con su vida; la proclamamos “bienaventurada,” “bendita entre todas las mujeres,” “Virgen Pura,” “Madre de nuestro Señor” y “Madre de Dios;” hasta pedimos al Señor que podamos compartir gloria con ella en el reino de Dios; y nuestros himnos oficiales la llaman “excelsa,” “más alta que el querubín” y “más bella que el serafín”.  


Nada de lo mencionado viene de textos fuera de las ediciones estándares del Libro de Oración Común o del Himnario; es decir que no son sólo exageraciones de algunas personas mal informadas. No son excesos de unos cuantos grupos subversivos de ritualistas. Son parte del anglicanismo que a la vez es católico y reformado y que trata de mantener lo mejor de las más antiguas tradiciones cristianas .
  

En fin, los anglicanos celebramos y veneramos a la Santísima Virgen María por ser fiel a la vocación que Dios le dio, por guardar la Palabra en su corazón y en su seno y por alcanzar, por la Sangre de su Hijo, la corona de gloria que san Pablo nos dice que espera para todo creyente que persevere en el amor de Cristo.  


*Uso la palabra Dormición (gr. Koimesis, el dormir) por ser el título más antiguo para esta fiesta y el que menos excita la controversia sobre la definición extra-bíblica de la Asunción. Las oraciones antiguas hacen mención de la muerte física de la Virgen y su descanso en el Señor. Las Iglesias Orientales también observan la festividad con el nombre de Dormición. El LOC actual de la Iglesia Episcopal lo llama, “Santa María Virgen, Madre de Nuestra Señor Jesucristo.”