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viernes, 27 de julio de 2018

¿Qué cambia al cambiar las palabras? Una reflexión inicial

¿Qué cambia al cambiar las palabras? Una reflexión inicial.

Nota: La reflexión que sigue es parte de una serie de artículos que estoy ideando sobre el tema de posibles revisiones al Libro de Oración Común. 

Uno de los temas que vemos cada vez más en la Iglesia Episcopal (y otras secciones de la Comunión Anglicana) es la revisión y composición de sus textos litúrgicos y teológicos, algo que afecta a cada comunidad de la iglesia, incluyendo a las de habla hispana.

Vocabolario degli accademici della Crusca, 1612
Foto cortesía de Sailko
Como suele pasar con tantas cosas en la vida, el tema de las traducciones de textos para el uso de la iglesia rápidamente se vuelve complicado. Algunas propuestas no afectarían los textos en español en lo más mínimo, mientras algunas de manera sutil cambiarían la enseñanza bíblica.   La iniciativa de revisar El Libro de Oración Común y de producir textos alternativos puede servir de ejemplo:

Los que abogan por cambios profundos en los textos litúrgicos desean sustituir el vocabulario tradicional por un lenguaje “más expansivo e inclusivo,” pero toda la discusión se maneja en inglés. Insisten en que kingdom les suena demasiado masculino y en que debemos usar reign. (El equivalente en español sería usar “dominio” o quizá “reinado” en lugar de “reino”.) Realmente es un cambio sin sentido, pues son dos palabras que expresan lo que hace un rey, solo que la primera viene de una antigua raíz anglosajona y la segunda viene del latín. Mucho de lo que se plantea en los debates carece de correspondencia en el español.

No obstante, sí, hay planteamientos que afectarían los textos litúrgicos en español. Algunas personas proponen que los textos nuevos (o revisados) excluyan ciertos vocablos como Padre, Señor, Hijo, Rey y las palabras relacionadas como paternal, señorío, filial, reino, poderío y el uso del pronombre “él” para hablar de Dios. El argumento para esto es que el lenguaje masculino para referirse a Dios es ofensivo para muchas personas que han sufrido algún daño a manos de los hombres. Es un argumento que se entiende y que se respeta. No queremos ofender a nadie sin necesidad.

El problema con emascular nuestro lenguaje así es que el vocabulario tradicional es el lenguaje de la Biblia, de la Palabra de Dios escrita, y las palabras más criticadas son las que recibimos directamente de Jesucristo. Éstas forman una parte esencial de su mensaje. La paternidad de Dios fue igual de chocante en aquel entonces como lo es hoy. Que Dios es el Rey y Señor eterno, encima de todos los demás poderes del universo fue una declaración tan desconcertante y desafiante en aquel entonces como lo es hoy. Al eliminar o modificar estos conceptos para hacerlos más aceptables a nuestros oídos, corremos el riesgo de neutralizar el mensaje de aquel que nos dijo: —El que me ama, hace caso de mi palabra; y mi Padre lo amará, y mi Padre y yo vendremos a vivir con él. El que no me ama, no hace caso de mis palabras. Las palabras que ustedes están escuchando no son mías, sino del Padre, que me ha enviado. (S. Juan 14:23,24)

martes, 14 de noviembre de 2017

Reflexión Bíblica para la 23ª Semana después de Pentecostés (2017)


Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir. (San Mateo 25:13)
Las lecturas de esta semana nos llaman a prestar nuestra atención a la verdadera sabiduría, la sabiduría que consiste en buscar a Cristo y en prepararnos para nuestro encuentro.
San Pablo anima a los tesalonicenses que se habían entristecido por causa de los fallecimientos de algunos miembros de su comunidad y que habían comenzado a cuestionar su fe.  Les recuerda que la promesa de Cristo es que ninguno de los suyos se perderá cuando regrese y que los muertos no recibirán menos gloria que los que todavía están en la tierra en ese momento.  Describe cómo  el Señor volverá  con fuerte clamor y la manifestación de su poderío (2 Tes. 4:16). Esto deberá motivarnos y consolarnos durante nuestros momentos de tristeza. 
Con la parábola de las 10 muchachas Cristo enseña que es necesario estar siempre listo para aquel momento—aunque tarde—en el cual veremos la llegada del Señor.  No debemos distraernos de la tarea de preparación, sino mantenernos despiertos y vigilantes, pues Cristo vendrá cuando menos lo esperamos (Mt. 25:13).
Las lecturas para el 23º Domingo después de Pentecostés (2017) son Sabiduría 6:12-16 (o Amós 5:18-25, o Josué 24:1-3a, 14-25); Sabiduría 6:17-20 (o Salmo 70, o Salmo 78:1-7); 1 Tesalonicenses 4:13-18; San Mateo 25:1-13.

jueves, 19 de enero de 2017

Unidad Cristiana 2017



Ayer empezó la Semana de Oración por la Unidad Cristiana para el 2017. Siempre inicia con la festividad de la Confesión de San Pedro y termina con la fiesta de la Conversión de San Pablo.  Cristianos en todas partes se dedican a interceder por la Iglesia universal y por sus hermanos en Cristo sin importar sus términos de distinción o denominación. 

Tenemos la obligación de pedirle a Dios para que todos los seguidores de Jesucristo seamos uno porque esto es la voluntad de nuestro Señor como él nos enseña (Juan 17:20-23).  Pero éste es un caso en que creo que no basta orar solamente. Debemos actuar hacia la unidad del  Cuerpo de Cristo. Si queremos la unidad verdadera, debemos despojarnos de actitudes que nos separan de nuestros hermanos en la fe y hemos de considerar cómo nuestras acciones afectan a los demás miembros de la Iglesia Cristiana. Muchas veces proclamamos nuestra libertad en Cristo sin acordarnos que también el autodominio y la abnegación son frutos del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23).  La libertad existe para promover la caridad y la unidad, no para establecer nuevos legalismos y divisiones que son más heridas al Cuerpo del Señor Crucificado. El Espíritu de Dios que nos otorga la libertad es mismo que proveerá la unidad de su Iglesia (Efesios 4:1-6). 
Juntos vivamos la unidad cristiana y oremos para que el reino de Cristo venga en su plenitud.   
Por la Iglesia.
OH Padre Bondadoso, humildemente te suplicamos por tu Santa Iglesia Católica; que te dignes llenarla de toda verdad, en perfecta paz. Donde haya mancha, purifícala; donde esté en error, dirígela; y en todo extravío, refórmala. En lo que sea justa, establécela; de cuanto carezca, provéela; y cuando esté dividida, únela; por amor de Aquel que murió y resucitó, y vive siempre para interceder por nosotros, Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

Por la Unidad del Pueblo de Dios. H Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, nuestro único Salvador, el Príncipe de Paz; Danos gracia para que de corazón consideremos seriamente los grandes peligros en que nos hallamos por nuestras desdichadas divisiones. Aparta de nosotros todo odio y malos juicios, y cuanto pudiere impedir una santa unión y concordia: para que así como no hay más que un Cuerpo y un Espíritu, y una Esperanza de nuestra vocación, un Señor, una Fe, un Bautismo, un Dios y Padre de todos nosotros, así seamos todos de un corazón y una alma, unidos en vínculo sagrado de verdad y paz, de fe y caridad, y con un corazón y una voz te glorifiquemos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
[Adaptado del post publicado 20/01/2016.]

martes, 6 de diciembre de 2016

Reflexión Bíblica para la Segunda Semana de Adviento


Reflexión Bíblica para la Segunda Semana de Adviento (04-12-16)

San Juan Bautista
En la Carta a los Romanos San Pablo dice que las Escrituras no sólo fueron escritas para el beneficio de los antiguos judíos, sino para nosotros también. Por eso, los cristianos debemos fijar nuestra atención en el mensaje de los profetas que escuchamos durante el Adviento. Esta semana la lectura de Isaías nos ofrece la promesa que Dios hace de renovar el universo con la justicia y la paz a través del Mesías, el “retoño de Isaí,” y en el Evangelio Juan Bautista nos llama al arrepentimiento por nuestra falta de justicia personal y colectiva. El mensaje principal es que no podemos recibir la justicia y la paz de Dios en el día postrero si no estamos dispuestos a actuar con justicia en nuestro vivir diario; por tanto, todos debemos sincerarnos con Dios y con nosotros mismos mientras esperamos el regreso de Cristo el Señor.

Las lecturas fueron Isaías 11:1-10, Salmo 71:1-7,18-19; Romanos 15:4-13; San Mateo 3:1-12.  

viernes, 14 de octubre de 2016

Evangelistas laicos en la Iglesia Episcopal


Gracias a Dios, la palabra “evangelismo” ya no se ve como un término tan espeluznante como antes entre los episcopales: Muchos nos hemos dado cuenta que es tarea de todos los bautizados compartir las buenas nuevas de Cristo en nuestra vida diaria.  Es decir, quisiéramos o no, somos evangelistas. A esto digo “¡Amén!” Al leer el Nuevo Testamento también nos damos cuenta que existe una vocación a ser evangelista entre los ministerios del Cuerpo de Cristo. Por eso los cánones de la Iglesia Episcopal contemplan el papel del evangelista laico con licencia. Sin embargo, la Iglesia explica muy poco en términos prácticos qué es y qué espera de este ministerio.

El Canon III.4.9 reza así: Un evangelista es un laico que presenta la buena nueva de Jesucristo de tal forma que la gente desea recibir a Cristo como Salvador y seguir a Cristo como Señor en el compañerismo de la Iglesia. Un Evangelista ayuda con el ministerio del evangelismo de la comunidad en colaboración con el Presbítero y otros líderes que ejercen supervisión de la congregación, o según lo indique el Obispo. (A esto también digo ¡Amén!)

Para resumirlo podemos decir que el evangelista evangeliza y ayuda la Iglesia con el ministerio del evangelismo, que es dar a conocer a Jesucristo como Salvador.

Por el momento estoy preparando una serie de cursos de formación en español para los ministerios laicos con licencia en nuestra diócesis. Hasta ahora no encuentro ningún modelo para la formación de evangelistas que seguir o adaptar para el ministerio hispano.  Entonces, tener que diseñar un programa para evangelistas me ha hecho reflexionar sobre la importancia de este ministerio para la Iglesia y sobre lo poco que hemos dedicado a entrenar nuestra gente a compartir la buena nueva de Jesucristo. Es una falta que quiero remediar con un programa sólido.

Pido sus oraciones por la bendición del Señor sobre este trabajo, y si tienen experiencias con evangelistas laicos en sus diócesis, que, por favor,  me las compartan.

  

jueves, 9 de junio de 2016

Cosas anglicanas—“Evensong” (oración vespertina cantada)

La Abadía de Westminster, Londrés
Cada grupo de cristianos posee algo especial que todos los demás pueden apreciar como un don de Dios para toda la Iglesia.  En el caso del anglicanismo muchos estarán de acuerdo conmigo al afirmar que nuestra joya es la oración vespertina cantada en las grandes iglesias catedralicias.
Aunque yo tenía muchos años de rezar el Oficio diario, no sabía qué bello es el oficio vespertino cantado hasta  experimentarlo una tarde en la Abadía de Westminster. El templo en sí es una belleza arquitectónica que ha servido por el culto cristiano por más de mil años y que ocupa en papel especial en la historia de la nación y la iglesia inglesas, si no es por nada más, porque allá se coronan los reyes.  El oficio en sí es sencillo y conocido: versículos de apertura, el canto antifonal de los salmos, las lecturas bíblicas y las conmemoraciones diarias de los santos. Todos los elementos se juntan para construir un oasis espiritual para el alma cansada y sedienta. Aun para el anglicano experimentado es algo inolvidable.  La voz de Dios se escucha a través de la música y a través de su Palabra leída pausadamente como si fuera una meditación extendida o retiro espiritual en miniatura.  El evensong anglicano tiene tanto poder que hasta los ateos logran apreciar su encanto y comentan sobre cómo les atrae el misterio de este Dios adorado en la belleza de los cánticos y el silencio de la meditación. (¿Alguna vez ha pensado en el poder evangelístico del culto bien ordenado?) Mi consejo para cualquiera que tiene la oportunidad de asistir a la oración vespertina en una catedral o iglesia principal de nuestra querida Comunión Anglicana es que no dude en hacerlo.







viernes, 9 de octubre de 2015

Acuerdo Cristológico entre la Comunión Anglicana y las Iglesias Ortodoxas Orientales



Miembros de la Comisión Internacional Anglicana-Ortodoxa Oriental, 
Catedral de San Asaph,  Gales, crédito a Nathanael Ramanaden
Noticia Ecuménica: Acuerdo Cristológico entre la Comunión Anglicana y las Iglesias Ortodoxas Orientales
Esta semana la Comisón Internacional Anglicana-Ortodoxa Oriental publicó un acuerdo sobre la Cristología, así subsanando una de las divisiones más antiguas del cristianismo histórico con el texto que empieza:
Confesamos que nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo es el Unigénito Hijo de Dios que se encarnó y se hizo hombre por nosotros y por nuestra salvación. Creemos en Dios el Hijo Encarnado, perfecto en su divinidad y perfecto en su humanidad, consubstancial con su Padre según su divinidad y consubstancial con nosotros según su humanidad, porque una unión se hizo de sus dos naturalezas. Por tal razón confesamos un solo Cristo, un solo Hijo, un solo Señor.  
La separación entre las iglesias ortodoxas orientales, es decir las iglesias cópticas, armenias y siríacas,  y las iglesias de Grecia y del occidente se dio en el siglo V por desacuerdo sobre el lenguaje teológico usado para describir la divinidad y la humanidad de Jesucristo en el Concilio de Calcedonia en el año 451 d.C.
El acuerdo viene tras varios años de diálogo y estudio de las obras del padre de la Iglesia  san Cirilo de Alejandría y del teólogo anglicano Richard Hooker y de los Artículos de Religión.  Los dos grupos afirmaron la fórmula cristológica común que dice que en Jesucristo la totalidad de la divinidad y la totalidad de la humanidad están unidas en una sola persona para siempre, sin confusión, sin cambio, sin división y sin separación de su persona y reconocieron la integridad de las expresiones teológicas de ambos grupos al hablar de las dos naturalezas de Cristo, de parte de los anglicanos, y de afirmar la sola naturaleza encarnada de Cristo, de parte los ortodoxos orientales.   También rechazaron mutuamente las antiguas herejías de nestorianismo y eutiquismo, doctrinas que enseñaron respectivamente que Cristo era realmente dos personas y que Cristo era una sola persona con una naturaleza mezclada.  

El texto complete está disponbile en inglés aquí.

lunes, 18 de mayo de 2015

La importancia global de los 39 Artículos


La importancia global de los 39 Artículos

Al hablar de los 39 Artículos hay varias personas que quieren mantener que ni siquiera tienen importancia para la teología anglicana, pero discrepo e insisto que los Artículos de Religión tienen una importancia que va más allá del anglicanismo. Aunque no fueron publicados para ser una confesión universal del cristianismo, siendo la confesión particular de la Iglesia de Inglaterra y luego de la Iglesia Episcopal y otras provincias de la Comunión Anglicana, los Artículos de Religión llegaron a gozar de una importancia teológica e histórica muy grande.  ¿Cómo?

John Wesley
Son la confesión definitiva de los de cristianos ingleses tras la Reforma.  La Iglesia de Inglaterra por mucho tiempo era la iglesia reformada oficial más grande y más influyente de Europa.  Teólogos y pastores extranjeros  llegaban a estudiar en Oxford y Cambridge bajo la condición de afirmar la validez de la confesión anglicana.  La claridad de los Artículos sobre la catolicidad de la fe reformada de los anglicanos sentó las bases para el diálogo y la cooperación entre cristianos. Por ejemplo, la afirmación de los Artículos por la Iglesia Morava en el siglo XVIII le permitió extender su obra misionera a varias regiones del mundo, incluyendo a Latinoamérica, con el beneplácito de la iglesia y la corona inglesa.    



El Cardinal Newman
Aún los que discrepaban con la doctrina de los Artículos se vieron obligados a explicar por qué.  La famosa Confesión de Westminster, tan admirada por los protestantes presbiterianos y calvinistas, fue en primera instancia una revisión de los 39 Artículos. De igual manera, Wesley—fundador del movimiento metodista—utilizó los Artículos de Religión para escribir su propia confesión de fe.  Newman tuvo que analizar bien a los Artículos por motivos de conciencia, como vemos en el “Tratado 90” y su Apologia pro Vita Sua. A pesar de convertirse en católico romano, el pensamiento anglicano reflejado en los Artículos influyó su pensamiento y teología por toda su vida. Es decir  que los presbiterianos, los metodistas y los católicorromanos también deben algo a la influencia de nuestros Artículos de Religión.

Ojalá los anglicanos volvamos a tomarlos en cuenta—aunque sea un poquito.

lunes, 2 de febrero de 2015

En Honor a la Presentación del Señor en el Templo




En honor a la Presentación del Señor en el Templo: La Candelaria o la Purificación de la Bendita Virgen María.  

Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor  y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

«Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.»

Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. (San Lucas 2:22:33)

OMNIPOTENTE y Eterno Dios, humildemente suplicamos a tu Majestad, que, como tu unigénito Hijo fué en un tiempo como éste presentado en el templo en la substancia de nuestra carne, así seamos presentados a ti con corazones puros y limpios; por el mismo tu Hijo Jesucristo nuestro Señor. Amén.  (Libro de Oración Común, 1928)


miércoles, 28 de enero de 2015

C.S. Lewis y el Mero Cristianismo


C.S. Lewis: "St. Jack of Oxford"
Admiro mucho a C.S. Lewis. Hace unos años leí casi todo cuanto escribió este señor.  (Si usted ha escuchado de las Crónicas de Narnia, ha escuchado de C.S. Lewis.) Sin exagerar fue uno de los autores más importantes del siglo veinte.   Dejó un cuerpo bastante grande de literatura de varios tipos: Libros infantiles, ciencia ficción, libros de crítica sobre la poesía medieval, cartas y poesía personales y libros teológicos  y espirituales para la gente a que no le gusta la teología.

Santo Tomás de Aquino
Sus obras de literatura religiosa son tan importantes que ya existe toda una industria para-Lewisiana. A pesar de ser un anglicano declarado y por convicción, todo mundo ha querido adoptarlo como suyo: evangélicos, catolicorromanos y todos los demás. Su atractivo es que cuando Lewis quería presentar el mensaje de Cristo no deseó perderse en temas de controversia entre los cristianos.  Insistió en que lo primero fuera primero. El mejor ejemplo de su estilo es Mere Christianity (Mero Cristianismo). En este tomo Lewis habla de la ley moral (el bien y el mal), erradica la bobería de decir que Cristo sólo era un hombre bueno y explica algo del plan de Dios para la humanidad.  ¡Es excelente!

Otra cosa que puedo decir de C.S. Lewis es que no era teólogo pero, sí, apologeta.  Según Lewis los teólogos más importantes de su día prácticamente habían perdido el sentido del evangelio de Jesucristo y por eso decidió explicar la fe en términos que cualquiera pudiera entender. Especialistas han llamado su manera de pensar “el tomismo anglicano”.  Eran tan claros y contundentes sus mensajes que Lewis fue de los muy pocos laicos llamados a predicar en la Iglesia de Inglaterra; incluso predicó en la famosísima Abadía de Westminster, algo con que muchos curas sueñan. Dios usó a C.S. Lewis para hacer llegar las Buenas Nuevas de Cristo a miles de personas--No es por nada, pues, que algunos se han atrevido a llamarlo, "St. Jack of Oxford."

Posdata: Hoy conmemoramos a Santo Tomás de Aquino, el intelectual por excelencia de la Edad de Fe y unos de los teólogos principales de la historia.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

¡Feliz Navidad!




Un ángel del Señor se les presentó. La gloria del Señor los cercó de resplandor y ellos sintieron un gran temor. El ángel les dijo:–No teman. Miren, les doy una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy les ha nacido en la Ciudad de David el Salvador, el Mesías y Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Al ángel, en ese momento, se le juntó otra gran cantidad de ángeles, que alababan a Dios diciendo:

–¡Gloria a Dios en lo alto y en la tierra paz a los hombres amados por él!
(San Lucas 2:9-14)
 



¡Feliz Navidad!


Omnipotente Dios, tú has dado a tu uningénito Hijo para asumir nuestra naturaleza, y nacer de una virgen pura: Concede que, siendo naciodos de Nuevo y hechos tus hijos por adopción y gracia, seamos renovados cada día con tu Espíritu Santo; mediante nuestro Señor Jesucristo, a quien contigo y el mismo Espíritu  sea el honor y la gloria, ahora y siempre. Amen.

viernes, 26 de abril de 2013

Roma: Ciudad Apostólica

En el post pasado prometí comentar sobre la apostolicidad de la ciudad de Roma y hoy cumplo con la promesa:
 
Cualquiera que estudia el Nuevo Testamento se da cuenta que Roma es parte de la llamada Tierra Santa, pues esta ciudad gozó de la obra y presencia de varios de los líderes más importantes de la Iglesia primitiva. 
 
Primero, los Hechos de los Apóstoles relatan que San Pablo llegó a Roma encarcelado y estuvo por lo menos dos años predicando desde la cárcel y logró convertir incluso miembros de la casa imperial. De la Epístola a los Romanos sabemos que aunque  no era obispo de los romanos, tenía especial interés por ellos.  Tradición muy firme insiste que fue decapitado en la ciudad y que su cuerpo ahora yace en una basílica que lleva su nombre. Esta iglesia, San Pablo extra muros es uno de los templos que más me gustan. ¡Es enorme!
 
Segundo, se cree que San Pedro también pasó algún tiempo ministrando en Roma, aunque no se sabe cuánto. Los Hechos dicen que más estuvo en Antioquia en Siria. (Pablo y Bernabé también estuvieron allá.) La Primera Carta de San Pedro menciona que el autor escribía desde "Babilonia", clave en aquel entonces por la capital del Imperio Romano. Tradición, también firme, indica de Pedro fue crucificado boca abajo en un campo cerca de la colina llamada el Vaticano. Investigadores han confirmado la presencia del cuerpo petrino en la cripta de la basílica.
 
Todo es para decir que en Roma están los restos de dos Apóstoles y que vale la pena que cualquiera se interesa por el Nuevo Testamento visite cuando pueda.

viernes, 22 de marzo de 2013

Arzobispos y Penumbras

Ayer estuve trabajando en los preparativos de la Semana Santa en la parroquia. Por los últimos tres años me ha frustrado el oficio del miércoles, el que se llama Tenebrae, o sea, penumbras. Se trata de un oficio medieveo y muy complicado. Cuando se hace bien, es un servicio rico en simbolismo y meditación sobre los sufrimientos del Señor. Sin embargo, su complejidad obfusca a su belleza. ¡Algo tenía que hacer! --¡y lo hice!
Trabajé por bastante tiempo. Pensé en cómo lo haría. Y me inspiré en la obra del antiguo Arzobispo de Canternbury, cuyo memorial observamos ayer, Thomas Cranmer. Él vio la gran complicación de los oficios de la Edad Media y los tradujo a la lengua popular y los simplificó para que la gente pudiera participar con entendimiento espiritual. El fruto de su labor fue y es el Libro de Oración Común, el libro que usamos todos los cristianos anglicanos a través de todo el mundo. Contiene los textos de la misa, los demás oficios y los salmos. Se dice que alrededor de 75% se compone de textos bíblicos. Nos ayuda a ofrecer el culto a Dios de manera decente y en orden como dice San Pablo (1 Corintios 14:40). De hecho, ayer fue entronizado el nuevo Arzobispo de Canterbury, Justin Welby, líder espiritual de los 85 millones de discípulos de Jesucristo que formamos la Comunión Anglicana. No es sorpresa que todo fue decente y en orden, como las fotos y los videos indican.
 
¿Será que el espíritu de Cranmer me inspiró? Ojalá que sí. Ojalá esta Semana Santa podamos ver al Crucificado (aún en las penumbras) y convertirnos más a él.