Mostrando entradas con la etiqueta San Pablo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Pablo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de julio de 2018

Reflexión Bíblica para la Séptima Semana después de Pentecostés (2018)



Y me alegro también de las debilidades, los insultos, las necesidades, las persecuciones y las dificultades que sufro por Cristo, porque cuando más débil me siento es cuando más fuerte soy. (1 Corintios 12:10)

En la epístola del domingo escuchamos algo sorprendente: nuestra debilidad es nuestra mayor fortaleza. Suena contradictorio, pero es una gran verdad la que el apóstol nos enseña.

De una u otra manera, todos somos débiles. Claro, todos tenemos habilidades y virtudes; todos somos capaces de lograr cosas importantes, pero todos en algo fallaremos. A todos, tarde o temprano, vendrán desafíos que no podemos sobrellevar por cuenta propia. Cuando intentamos superar estos desafíos con nuestras propias fuerzas, éstas desvanecen y tenemos que buscar a Dios. Sólo Dios nos puede suplir la fortaleza para superar los retos que el ser humano encuentra.

San Pablo escribió que se alegraba de sus debilidades porque sabía que cuando más débiles nos sentimos es cuando somos más fuertes. Somos más fuertes en nuestros tiempos de crisis porque en esos momentos nos damos cuenta de que dependemos totalmente de Dios. Los problemas graves de la vida como la enfermedad, la muerte de un familiar, los conflictos prolongados nos liberan del autoengaño que nos lleva a creernos los más capaces y nos orientan hacia la fuente de nuestra existencia que es Jesucristo. Cuando todo parece ir en contra de nosotros, también podemos escuchar las palabras del Señor: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad (2 Cor. 12:9).

Las lecturas para el Séptimo Domingo después de Pentecostés (2018) son 2 Samuel 5:1-5, 9-10; Salmo 48; 2 Corintios 12:2-10; San Marcos 6:1-13.

Hay muchas noticias que están saliendo de la Convención General de la Iglesia Episcopal, actualmente en sesión en la ciudad de Austin, Texas. Luego escribiré sobre los acontecimientos que creo que son los más importantes para el lectorado. 

martes, 10 de octubre de 2017

Reflexión Bíblica para la Decimoctava Semana después de Pentecostés (2017)

Este domingo no prediqué sobre la Epístola a los Filipenses sino sobre la figura del viñedo que aparece en la lectura de Isaías y la porción del Evangelio. Ahora pienso que vale la pena reflexionar sobre este texto enfático:
Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo (Filipenses 3:8).
San Pablo quiso definirse con la epístola a los Filipenses. Habla de sus raíces en un mensaje autobiográfico en el cual explica que él es “hebreo de hebreos” y en cuanto a la ley “celoso,” es decir un judío de sangre pura y de práctica escrupulosa. Incluso era fanático, pero cuando conoció a Jesucristo, su vida cambió totalmente. Pasó de ser orgulloso a causa de su propia justicia basada en su celo por la ley a fiarse sólo en Cristo su Señor y Redentor.
Comparado con la gracia de Dios en Cristo todos sus logros personales y su supuesta pureza religiosa eran “basura” o, literalmente, “m-----”. A veces los traductores suavizan la fuerza de esta expresión para cuidar los buenos modales; sin embargo con vehemencia el apóstol quiere expresar su rechazo radical a cualquier pretensión de justicia propia. Vive sólo por Cristo y por su fe en él. Nada más le importa.
Para nosotros hoy también existe la tentación de proclamarnos justos, pensando que somos buenos por nuestra religiosidad, por nuestra herencia familiar o por algún otro motivo humano, pero la verdad es que nadie tiene por qué ufanarse. Cualquier motivo que tengamos en realidad, al igual que a los motivos de Pablo, será basura comparado con la excelencia de conocer a Cristo Jesús nuestro Señor.         
Las lecturas para el Decimoctavo Domingo después de Pentecostés (2017) son Isaías 5:1-7 (o Éxodo 20:1-4, 7-9, 12-20); Salmo 80:7-15 (o Salmo 19); Filipenses 3:4b-14; San Mateo 21:33-46.

jueves, 29 de junio de 2017

Los Santos Apóstoles Pedro y Pablo


Hoy celebramos la Fiesta de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con ellos la apostolicidad de la Iglesia, pues al leer los Hechos de los Apóstoles cualquiera descubre que estos dos apóstoles eran—y por sus contribuciones al Nuevo Testamento todavía son—los pilares principales de la naciente Iglesia cristiana. Poco a poco, el libro de Hechos va enfocándose más y más en las obras de Pedro y Pablo, dejando a un lado los otros apóstoles y culminado con la llegada de Pablo a Roma.  Aunque Hechos no cuenta de sus martirios, las tradiciones más antiguas y confiables vinculan la muerte de los dos a la ciudad imperial durante el reinado de Nerón (circa 64-67 d.C.) y desde el primer siglo la tradición eclesiástica siempre los ha conmemorado juntos.    
Dios omnipotente, cuyos benditos apóstoles Pedro y Pablo te glorificaron con su martirio: Concede que tu Iglesia,instruida por su enseñanza y ejemplo, y entrelazada enunidad por tu Espíritu, permanezca siempre firme sobre el único cimiento, que es Jesucristo nuestro Señor; que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén. (LOC 158)




Las Lecturas para San Pedro y San Pablo son Ezequiel 34:11-16; Salmo 87; 2 Timoteo 4:1-8; San Juan 21:15-19.

miércoles, 25 de enero de 2017

Conversión de San Pablo

Hoy la Iglesia propone la conmemoración del momento en que Saulo de Tarso se convirtió en San Pablo, Apóstol. Es una historia que se cuenta tres veces en los Hechos de los Apóstoles (capítulos 9, 22; 26). Es así de importante que se tenía que repetir tanto.

Me acuerdo de cuándo me di cuenta de la grandeza de Pablo. Fue cuando comencé a leer un libro que unos amigos me regalaron cuando mi familia se trasladó a otro lado del país. El libro se titulaba “Los 100” y describía a las cien personas más importantes de la historia. Lo chocante y lo que me abrió los ojos para admirar a San Pablo fue la nota del autor en que decía que había repensado el orden de sus biografías porque entre las ediciones se dio cuenta que el apóstol no sólo era el autor de la mayoría del Nuevo Testamento y el fundador de las iglesias más antiguas que han sobrevivido hasta ahora, pero también fue el primer teólogo y filósofo cristiano.

No se puede hacer ni teología ni filosofía en serio sin tomar en cuenta el pensamiento paulino. Ha afectado a todo. Aún si nos limitamos al campo religioso, podemos ver un sin número de santos cuyas vidas fueron cambiadas totalmente por escuchar o leer sus epístolas. Su influencia es tremenda. Mejor dicho todavía—en todas las épocas desde que sirvió al Señor en la tierra, Dios ha usado a San Pablo como instrumento para traer hombres y mujeres a conocer, amar y servir a su Hijo Jesucristo. Ésta es la meta de todo creyente, que Dios pueda usarlo para llevar otros a Cristo.

Por tanto, la conversión de Pablo no solamente marcó un cambio profundo en el joven religioso, sino marcó un cambio dramático para la historia del mundo.

[publicado originalmente 26-01-15 y adaptado 2017]

jueves, 16 de junio de 2016

Justificación por la fe


San Pablo en la Basilica de San Juan Laterano, Roma
Imagen usada con permiso de Marie-Lan Nguyen
Sabemos que nadie será justificado por las obras de la ley, sino por la fe en Jesucristo, y hemos creído en Cristo Jesús para que seamos justificados por la fe en Cristo y no por las obras de la ley porque nadie será justificado por las obras de la ley. (Gálatas 2:16)
Hoy comparto una sección del sermón del domingo pasado sobre la justificación por la fe. Hace alusión a Gálatas 2:15-21 y San Lucas 7:36-8:3 que se encontraron entre las lecciones del día.
"Mientras estamos convencidos de nuestra propia rectitud moral, perderemos el mensaje del Evangelio y el mensaje del Evangelio es que Dios nos concede lo que no podemos ganar o merecer cuando confiamos en Jesucristo. Él libremente nos justifica por su gracia. Cristo sana nuestra relación fracturada con Dios Padre a través del don misericordioso de su amor. Al escuchar las palabras de Cristo a la mujer pecadora Tu fe te ha salvado, podemos preguntar: ¿Qué es tener fe? La mejor respuesta es que la fe es confianza en Dios. La fe es la confianza que en verdad Dios nos ama y que quiere perdonarnos y restaurarnos a la vida de su familia. Como la mujer que confió en que Cristo no la condenaría, nosotros también confiamos en que Cristo no nos condenará y creemos que Cristo nos perdonará porque murió por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos para darnos la vida eterna."
El texto completo en inglés se encuentra aquí.

miércoles, 10 de junio de 2015

San Bernabé, Apóstol: Ocasión Anglicana, Ecumenica y Chipriota

Ya viene la fiesta de San Bernabé Apóstol (11 de junio), ocasión sumamente anglicana, ecuménica y chipriota a la vez.
 Es anglicana por ser fiesta mayor, sólo inferior en categoría a las fiestas de nuestro Señor Jesucristo, en el calendario del Libro de Oración Común. Durante la reforma inglesa se suprimieron una cantidad grande de conmemoraciones que encubrían a las festividades de personajes bíblicos y apostólicos como Bernabé. El arzobispo Cranmer quiso elevar el honor dado a los Apóstoles y figuras del Nuevo Testamento por encima de hombres o mujeres de los tiempos más recientes, pues gozaron de una vocación única y permanente en la dispensación cristiana.  Bernabé en particular tiene muchísima importancia para los anglicanos por ser “el hijo de consuelo” que identificó a San Pablo para abrir la obra misionera entre los gentiles y lo animó y apoyó en esta tarea.
Templo compartido por ortodoxos,
anglicanos y católicos romanos en Pafos, Chipre
(c) 2011, J. Lynch
Es fiesta ecuménica por conmemorar los cimientos apostólicos de toda la Iglesia cristiana, especialmente para las ramas que han mantenido la sucesión ministerial con la imposición de manos que comenzó con hombres como Pedro, Pablo y Bernabé. Por ejemplo, la Iglesia Ortodoxa de Chipre ve en Bernabé su primer obispo y fundador apostólico, tal como lo dicen los Hechos de los Apóstoles. Cada templo ortodoxo en la isla posee una sede episcopal encabezada con ícono de este apóstol. Los católicos romanos también observan la fiesta de San Bernabé el 11 de junio como nosotros los anglicanos y tienen un ministerio en Chipre con buenas relaciones con los ortodoxos. Hay iglesias anglicanas en Chipre (¿lo sabía usted?) que también gozan de buenas relaciones con la iglesia chipriota.  De hecho en un acto magnánimo, la Iglesia Ortodoxa de Chipre ofreció la basílica cristiana más antigua de su país para el uso de sus hermanos católicos romanos y anglicanos. Los tres grupos del cristianismo histórico presentes en la isla comparten un mismo templo y un mismo y único Señor.

lunes, 26 de enero de 2015

Conversión de San Pablo


El Camino a Damasco
Hoy la Iglesia propone la conmemoración del momento en que Saulo de Tarso se convirtió en San Pablo, Apóstol. Es una historia que se cuenta tres veces en los Hechos de los Apóstoles (capítulos 9, 22; 26). Es así de importante que se tenía que repetir tanto.

Me acuerdo de cuándo me di cuenta de la grandeza de Pablo. Fue cuando comencé a leer un libro que unos amigos me regalaron cuando mi familia se trasladó a otro lado del país. El libro se titulaba “Los 100” y describía a las cien personas más importantes de la historia. Lo chocante y lo que me abrió los ojos para admirar a San Pablo fue la nota del autor en que decía que había repensado el orden de sus biografías porque entre las ediciones se dio cuenta que el apóstol no sólo era el autor de la mayoría del Nuevo Testamento y el fundador de las iglesias más antiguas que han sobrevivido hasta ahora, pero también fue el primer teólogo y filósofo cristiano.

No se puede hacer ni teología ni filosofía en serio sin tomar en cuenta el pensamiento paulino. Ha afectado a todo. Aún si nos limitamos al campo religioso, podemos ver un sin número de santos cuyas vidas fueron cambiadas totalmente por escuchar o leer sus epístolas. Su influencia es tremenda. Mejor dicho todavía—en todas las épocas desde que sirvió al Señor en la tierra, Dios ha usado a San Pablo como instrumento para traer hombres y mujeres a conocer, amar y servir a su Hijo Jesucristo. Ésta es la meta de todo creyente, que Dios pueda usarlo para llevar otros a Cristo.

Por tanto, la conversión de Pablo no solamente marcó un cambio profundo en el joven religioso, sino marcó un cambio dramático para la historia del mundo.

sábado, 29 de junio de 2013

San Pedro y San Pablo, Apóstoles: Cristo, la Unidad de los Cristianos


Hoy conmemoramos los dos grandes apóstoles, San Pedro y  San Pablo.  Ellos son los pilares principales de la iglesia antigua como se ve en sus cartas (las cuales se han preservado en el Nuevo Testamento) y los Hechos de los Apóstoles.  Pedro representa la misión a los judíos, siendo su líder principal y Pablo se nota por ser el Apóstol a los gentiles.  Tuvieron sus tensiones entre sí; sin embargo afirmaron la verdadera unidad de que gozamos todos los seguidores del Jesucristo. Esta unidad consiste en tener un solo Dios y Padre, un solo Señor, una sola Fe, un solo Bautismo y un solo Espíritu que está en todos y actúa por medio de todos—en quién también existimos y tenemos nuestro ser.  Podemos agregar que tenemos un solo Evangelio—el mensaje de salvación—por el cual somos redimidos. Pedro y Pablo tuvieron esta unidad. También nosotros la tenemos porque Cristo es solo uno.  La Festividad de estos Apóstoles nos llama a vivir más intensamente la unidad de todos los cristianos en este mundo, conscientes de que gozaremos de ella en el venidero.

(Este día también da nombre a la ciudad de San Pedro Sula donde tengo muchos amigos que siempre recuerdo con mucho cariño.)
¡Por él está fundada entre las santas montañas, el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob! Maravillas se dicen de ti, Ciudad de Dios. Contaré a Egipto y a Babilonia entre los que me reconocen; también filisteos, tirios y nubios han nacido allí. Y de Sión se dirá: Éste y el otro han nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado. El Señor escribirá en el registro de los pueblos: También éste ha nacido allí. Y cantarán mientras danzan: Todas mis fuentes están en ti. (Salmo 87)

viernes, 26 de abril de 2013

Roma: Ciudad Apostólica

En el post pasado prometí comentar sobre la apostolicidad de la ciudad de Roma y hoy cumplo con la promesa:
 
Cualquiera que estudia el Nuevo Testamento se da cuenta que Roma es parte de la llamada Tierra Santa, pues esta ciudad gozó de la obra y presencia de varios de los líderes más importantes de la Iglesia primitiva. 
 
Primero, los Hechos de los Apóstoles relatan que San Pablo llegó a Roma encarcelado y estuvo por lo menos dos años predicando desde la cárcel y logró convertir incluso miembros de la casa imperial. De la Epístola a los Romanos sabemos que aunque  no era obispo de los romanos, tenía especial interés por ellos.  Tradición muy firme insiste que fue decapitado en la ciudad y que su cuerpo ahora yace en una basílica que lleva su nombre. Esta iglesia, San Pablo extra muros es uno de los templos que más me gustan. ¡Es enorme!
 
Segundo, se cree que San Pedro también pasó algún tiempo ministrando en Roma, aunque no se sabe cuánto. Los Hechos dicen que más estuvo en Antioquia en Siria. (Pablo y Bernabé también estuvieron allá.) La Primera Carta de San Pedro menciona que el autor escribía desde "Babilonia", clave en aquel entonces por la capital del Imperio Romano. Tradición, también firme, indica de Pedro fue crucificado boca abajo en un campo cerca de la colina llamada el Vaticano. Investigadores han confirmado la presencia del cuerpo petrino en la cripta de la basílica.
 
Todo es para decir que en Roma están los restos de dos Apóstoles y que vale la pena que cualquiera se interesa por el Nuevo Testamento visite cuando pueda.

miércoles, 20 de febrero de 2013

¿Qué es, pues, el clero?: Una Nota para las Témporas

Las Témporas son periodos de oración por los ministros de la Iglesia que ocurren en las cuatro estaciones. En años pasados fueron también los días en que se ordenaban los nuevos diáconos y presbíteros. Lo que sigue es una reflexión para estas Témporas--
¿Qué es, pues, Apolo? ¿Qué es Pablo? Así pregunta el autor de la primera carta a los corintios. El Apóstol dice que son servidores de la fe, mensajeros del evangelio de Cristo a través de los cuales los creyentes han escuchado del amor de Dios. También explica que son como jardineros que plantan y riegan. Son empleados del verdadero dueño del jardín, el Dios Creador. Ellos sólo hacen lo que el Jefe les dice--plantar y regar, plantar y regar. Dios es quien hace crecer a las plantas. Después San Pablo se compara con un albañil encargado de contribuir a la construcción de un Templo. Puede idear cómo construirá sobre el fundamento pero no puede cambiarlo porque el fundamento es Cristo.
 Asimismo pregunto: ¿Qué es, pues, el clero? ¿Qué son los obispos y los sacerdotes? Los clérigos debemos decir lo que dijo San Pablo de sí mismo ¿Qué somos? Somos servidores y ministros de Cristo. No somos ni los jefes, ni los dueños del jardín de Cristo: Jefe y Dueño, sólo lo es Dios. Cualquier fruto que cosechamos en el ministerio es para Dios y le pertenece. Él nos recompensará por el trabajo según lo merezcamos y nos castigará si le quedamos mal. También deberíamos acordarnos de que otros estuvieron sirviendo en el jardín de Dios antes de nosotros y que otros vendrán después. No hay otras bases que asentar. Cristo es la base y el fundamento. El único que durará para siempre en la Iglesia es Cristo, su Cabeza y Señor. Debemos ser fieles a lo que él nos ha encomendado. Él es quien llevará el proyecto a cabo, no nosotros. Él es quien merece el honor y la gloria de todos los logros de esta vida, pues esta también le pertenece.
 
Qué es, pues Apolo? ¿Qué es Pablo?... ¡Servidores, por medio de los cuales habéis creído!, y cada uno según lo que el Señor le dio. Yo planté, Apolo regó; mas fue Dios quien dio el crecimiento. De modo que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que hace crecer. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; si bien cada cual recibirá el salario según su propio trabajo, ya que somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificación de Dios. (1 Corintios 3:5-9)