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jueves, 18 de enero de 2018

Semana de Oración por la Unidad Cristiana

Hoy comienza la Semana de Oración por la Unidad Cristiana para el 2018. Siempre inicia con la festividad de la Confesión de San Pedro y termina con la fiesta de la Conversión de San Pablo.  Cristianos en todas partes se dedican a interceder por la Iglesia universal y por sus hermanos en Cristo sin importar sus términos de distinción o denominación. 
Tenemos la obligación de pedirle a Dios para que todos los seguidores de Jesucristo seamos uno porque esto es la voluntad de nuestro Señor como él nos enseña (Juan 17:20-23).  Pero éste es un caso en que creo que no basta orar solamente. Debemos actuar hacia la unidad del  Cuerpo de Cristo. Si queremos la unidad verdadera, debemos despojarnos de actitudes que nos separan de nuestros hermanos en la fe y hemos de considerar cómo nuestras acciones afectan a los demás miembros de la Iglesia Cristiana. Muchas veces proclamamos nuestra libertad en Cristo sin acordarnos que también el autodominio y la abnegación son frutos del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23).  La libertad existe para promover la caridad y la unidad, no para establecer nuevos legalismos y divisiones que son más heridas al Cuerpo del Señor Crucificado. El Espíritu de Dios que nos otorga la libertad es mismo que proveerá la unidad de su Iglesia (Efesios 4:1-6). 
Juntos vivamos la unidad cristiana y oremos para que el reino de Cristo venga en su plenitud.   

Por la Iglesia.
OH Padre Bondadoso, humildemente te suplicamos por tu Santa Iglesia Católica; que te dignes llenarla de toda verdad, en perfecta paz. Donde haya mancha, purifícala; donde esté en error, dirígela; y en todo extravío, refórmala. En lo que sea justa, establécela; de cuanto carezca, provéela; y cuando esté dividida, únela; por amor de Aquel que murió y resucitó, y vive siempre para interceder por nosotros, Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén.


Por la Unidad del Pueblo de Dios. OH Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, nuestro único Salvador, el Príncipe de Paz; Danos gracia para que de corazón consideremos seriamente los grandes peligros en que nos hallamos por nuestras desdichadas divisiones. Aparta de nosotros todo odio y malos juicios, y cuanto pudiere impedir una santa unión y concordia: para que así como no hay más que un Cuerpo y un Espíritu, y una Esperanza de nuestra vocación, un Señor, una Fe, un Bautismo, un Dios y Padre de todos nosotros, así seamos todos de un corazón y una alma, unidos en vínculo sagrado de verdad y paz, de fe y caridad, y con un corazón y una voz te glorifiquemos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
(Adaptado de mensajes anteriores, 2016, 2017)

martes, 24 de enero de 2017

Reflexión bíblica para la Tercera Semana después de Epifanía


Les ruego, hermanos, en nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor, que se pongan todos de acuerdo y terminen con las divisiones; que encuentren un mismo modo de pensar y los mismos criterios. (1 Corintios 1:10)

Las lecturas de esta semana nos instan a buscar y preservar la unidad de la Iglesia. Escribiendo a los corintios, el apóstol Pablo critica fuertemente a la tendencia humana de dividirse en grupos y círculos de influencia y de buscar perfilarse entre los papales de liderazgo.  La Iglesia no es ni de Pablo, ni de Juan, ni de Apolo. Es de Cristo  y la Iglesia de Cristo debe ser una porque Cristo, la cabeza de la Iglesia,  es uno.  Esta unidad esencial debe ser un motor dinámico para realizar la misión común que el Señor nos ha dado. Tal misión es invitar la humanidad a Cristo, o para usar las palabras del Señor, ser “pescadores de hombres”.

Las Lecturas son Isaías 9:1-4; Salmo 27:1, 5-13; 1 Corintios 1:10-18; San Mateo 4:12-23.

jueves, 19 de enero de 2017

Unidad Cristiana 2017



Ayer empezó la Semana de Oración por la Unidad Cristiana para el 2017. Siempre inicia con la festividad de la Confesión de San Pedro y termina con la fiesta de la Conversión de San Pablo.  Cristianos en todas partes se dedican a interceder por la Iglesia universal y por sus hermanos en Cristo sin importar sus términos de distinción o denominación. 

Tenemos la obligación de pedirle a Dios para que todos los seguidores de Jesucristo seamos uno porque esto es la voluntad de nuestro Señor como él nos enseña (Juan 17:20-23).  Pero éste es un caso en que creo que no basta orar solamente. Debemos actuar hacia la unidad del  Cuerpo de Cristo. Si queremos la unidad verdadera, debemos despojarnos de actitudes que nos separan de nuestros hermanos en la fe y hemos de considerar cómo nuestras acciones afectan a los demás miembros de la Iglesia Cristiana. Muchas veces proclamamos nuestra libertad en Cristo sin acordarnos que también el autodominio y la abnegación son frutos del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23).  La libertad existe para promover la caridad y la unidad, no para establecer nuevos legalismos y divisiones que son más heridas al Cuerpo del Señor Crucificado. El Espíritu de Dios que nos otorga la libertad es mismo que proveerá la unidad de su Iglesia (Efesios 4:1-6). 
Juntos vivamos la unidad cristiana y oremos para que el reino de Cristo venga en su plenitud.   
Por la Iglesia.
OH Padre Bondadoso, humildemente te suplicamos por tu Santa Iglesia Católica; que te dignes llenarla de toda verdad, en perfecta paz. Donde haya mancha, purifícala; donde esté en error, dirígela; y en todo extravío, refórmala. En lo que sea justa, establécela; de cuanto carezca, provéela; y cuando esté dividida, únela; por amor de Aquel que murió y resucitó, y vive siempre para interceder por nosotros, Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

Por la Unidad del Pueblo de Dios. H Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, nuestro único Salvador, el Príncipe de Paz; Danos gracia para que de corazón consideremos seriamente los grandes peligros en que nos hallamos por nuestras desdichadas divisiones. Aparta de nosotros todo odio y malos juicios, y cuanto pudiere impedir una santa unión y concordia: para que así como no hay más que un Cuerpo y un Espíritu, y una Esperanza de nuestra vocación, un Señor, una Fe, un Bautismo, un Dios y Padre de todos nosotros, así seamos todos de un corazón y una alma, unidos en vínculo sagrado de verdad y paz, de fe y caridad, y con un corazón y una voz te glorifiquemos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
[Adaptado del post publicado 20/01/2016.]

jueves, 22 de septiembre de 2016

Más preguntas sobre la eclesiología


Botero, Monsignor 1996
La semana pasada respondí a una pregunta sobre la eclesiología (aquí). Entre muchas otras actividades he pensado un poco más en el tema de la naturaleza de la Iglesia cristiana y en las preguntas que enfrentan al teólogo anglicano.
Las principales preguntas que los eclesiólogos anglicanos deben considerar son las siguientes:
1) ¿Qué relación existe entre la Iglesia visible y la Iglesia invisible?
2) ¿Podemos entender la naturaleza de la Iglesia aparte de sus estructuras y sus órdenes ministeriales?
3) ¿De qué manera afectan las divisiones entre los cristianos a la unidad esencial de la Iglesia?
4) ¿En qué consiste esta esencial unidad eclesial y cómo la reconocemos?
Hoy les ofrezco sólo preguntas sin repuestas pero les da en qué pensar.

miércoles, 20 de enero de 2016

Unidad Cristiana



El lunes de esta semana empezó la Semana de Oración por la Unidad Cristiana para el 2016. Siempre inicia con la festividad de la Confesión de San Pedro y termina con la fiesta de la Conversión de San Pablo.  Cristianos en todas partes se dedican a interceder por la Iglesia universal y por sus hermanos en Cristo sin importar sus términos de distinción o denominación. 

Tenemos la obligación de pedirle a Dios para que todos los seguidores de Jesucristo seamos uno porque esto es la voluntad de nuestro Señor como él nos enseña (Juan 17:20-23).  Pero éste es un caso en que creo que no basta orar solamente. Debemos actuar hacia la unidad del  Cuerpo de Cristo. Si queremos la unidad verdadera, debemos despojarnos de actitudes que nos separan de nuestros hermanos en la fe y hemos de considerar cómo nuestras acciones afectan a los demás miembros de la Iglesia Cristiana. Muchas veces proclamamos nuestra libertad en Cristo sin acordarnos que también el autodominio y la abnegación son frutos del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23).  La libertad existe para promover la caridad y la unidad, no para establecer nuevos legalismos y divisiones que son más heridas al Cuerpo del Señor Crucificado. El Espíritu de Dios que nos otorga la libertad es mismo que proveerá la unidad de su Iglesia (Efesios 4:1-6). 
Juntos vivamos la unidad cristiana y oremos para que el reino de Cristo venga en su plenitud.   
Por la Iglesia.
OH Padre Bondadoso, humildemente te suplicamos por tu Santa Iglesia Católica; que te dignes llenarla de toda verdad, en perfecta paz. Donde haya mancha, purifícala; donde esté en error, dirígela; y en todo extravío, refórmala. En lo que sea justa, establécela; de cuanto carezca, provéela; y cuando esté dividida, únela; por amor de Aquel que murió y resucitó, y vive siempre para interceder por nosotros, Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

Por la Unidad del Pueblo de Dios.OH Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, nuestro único Salvador, el Príncipe de Paz; Danos gracia para que de corazón consideremos seriamente los grandes peligros en que nos hallamos por nuestras desdichadas divisiones. Aparta de nosotros todo odio y malos juicios, y cuanto pudiere impedir una santa unión y concordia: para que así como no hay más que un Cuerpo y un Espíritu, y una Esperanza de nuestra vocación, un Señor, una Fe, un Bautismo, un Dios y Padre de todos nosotros, así seamos todos de un corazón y una alma, unidos en vínculo sagrado de verdad y paz, de fe y caridad, y con un corazón y una voz te glorifiquemos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

lunes, 19 de enero de 2015

Unidad Cristiana


Ésta es la Semana de Oración por la Unidad Cristiana (se extiende desde la Confesión de San Pedro hasta la Conversión de San Pablo) y es un período en que los creyentes en el Señor Jesucristo unimos nuestras súplicas a la oración de Cristo “que todos sean uno”.  Oramos para que con la gracia del Padre celestial el Señor nos recoja a todos en un solo rebaño con el fin de que demos testimonio a todo el universo que hay tan sólo un Dios y Señor que se ha revelado en el Jesús de Nazaret y actúa a través de su Espíritu Santo.

En el Nuevo Testamento a veces  vemos la unidad de los cristianos como algo ya establecido y a veces  como algo todavía no completo.   Esta unidad se describe de varias maneras: sarmientos de una vid en crecimiento, piedras de un edificio, partes de un cuerpo y ovejas de un rebaño.  Lo tenemos que recordar es que la unidad de los fieles no es fruto de labor humana sino el don que va creciendo día  a día por la gracia de Dios.

 
 Oración por la Unidad Cristiana

Padre omnipotente, cuyo bendito Hijo, antes de su
pasión, oró por sus discípulos, para que fueran uno,
como tú y él son uno: Concede que tu Iglesia, congregada
en amor y obediencia a ti, sea unida en un solo cuerpo
por un solo Espíritu, a fin de que el mundo crea en quien
tú has enviado, tu Hijo Jesucristo nuestro Señor; que vive
y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, un solo
Dios, ahora y por siempre. Amén.

 No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí,
para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.  Juan 17:20-21


sábado, 29 de junio de 2013

San Pedro y San Pablo, Apóstoles: Cristo, la Unidad de los Cristianos


Hoy conmemoramos los dos grandes apóstoles, San Pedro y  San Pablo.  Ellos son los pilares principales de la iglesia antigua como se ve en sus cartas (las cuales se han preservado en el Nuevo Testamento) y los Hechos de los Apóstoles.  Pedro representa la misión a los judíos, siendo su líder principal y Pablo se nota por ser el Apóstol a los gentiles.  Tuvieron sus tensiones entre sí; sin embargo afirmaron la verdadera unidad de que gozamos todos los seguidores del Jesucristo. Esta unidad consiste en tener un solo Dios y Padre, un solo Señor, una sola Fe, un solo Bautismo y un solo Espíritu que está en todos y actúa por medio de todos—en quién también existimos y tenemos nuestro ser.  Podemos agregar que tenemos un solo Evangelio—el mensaje de salvación—por el cual somos redimidos. Pedro y Pablo tuvieron esta unidad. También nosotros la tenemos porque Cristo es solo uno.  La Festividad de estos Apóstoles nos llama a vivir más intensamente la unidad de todos los cristianos en este mundo, conscientes de que gozaremos de ella en el venidero.

(Este día también da nombre a la ciudad de San Pedro Sula donde tengo muchos amigos que siempre recuerdo con mucho cariño.)
¡Por él está fundada entre las santas montañas, el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob! Maravillas se dicen de ti, Ciudad de Dios. Contaré a Egipto y a Babilonia entre los que me reconocen; también filisteos, tirios y nubios han nacido allí. Y de Sión se dirá: Éste y el otro han nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado. El Señor escribirá en el registro de los pueblos: También éste ha nacido allí. Y cantarán mientras danzan: Todas mis fuentes están en ti. (Salmo 87)