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viernes, 28 de septiembre de 2018

Cuestiones Litúrgicas: Confirmación y Primera Comunión (Parte 2)

“Confirmación como requisto para los comulgantes”

Posibilidad #1: Los niños deben comulgar después de recibir una debida preparación catequética y el sacramento de confirmación.

La primera respuesta es la que ha sido más apoyada históricamente entre las iglesias cristianas y que todavía goza de oficialidad en la mayoría de las iglesias de la Comunión Anglicana.

Tradicionalmente la iniciación cristiana sigue este orden Bautismo, Confirmación y Comunión. No encontramos excepciones a la regla hasta el siglo XVI cuando algunos reformadores europeos eliminaron la confirmación. Aún así es importante recalcar que las iglesias reformadas en su mayoría mantuvieron alguna versión de la confirmación, siempre con una base catequética, que conllevaba la admisión a la Santa Comunión.

Navegando estas aguas con conocida Vía Media, la Iglesia de Inglaterra reformó la práctica de la confirmación, enfatizando el aspecto pedagógico y catequético sin eliminar el signo tradicional de la imposición de manos por el obispo y la admisión a la Comunión. La unción con crisma fue preservada en el edición de 1549 pero eliminada en la edición de 1552. El rito de confirmación con el catecismo del Libro de Oración (ediciones de 1549, 1552, 1559 y 1604) ofrece una serie de consideraciones e instrucciones sobre la práctica pastoral relacionada con este sacramento:

Para el fin de que la confirmación se administre con más edificación de cuantos la reciban (según la doctrina de San Pablo que enseñó que todas las cosas en la iglesia deberán hacerse para la edificación de los mismos), se estima bueno que de aquí en adelante ninguno será confirmado aparte de los que pueden recitar en su lengua matera los artículos de fe, el padrenuestro y los diez mandamientos y también que pueden responder a las preguntas de este breve Catecismo, para que el Obispo (o su designado) pueda examinarnos en ellos. Y este orden es el más convienente por varias consideraciones.

Primero, porque cuando los niños lleguen a los años de discreción y hayan aprendido que sus Padrinos y Madrinas prometieron por ellos en el Bautismo, y puedan confesar con su propia boca y con su propio consentimiento, y puedan reiterar y confesar lo mismo y también puedan prometer que por la gracia de Dios que siempre se empredenarán a obervar y preservar fielmente las cosas que con su propia boca y por su propia confesión han afirmado.

Segundo, por cuanto la confirmación se administra a los Bautizados, para que por la imposición de manos y oración puedan recibir fortaleza y defensa contra todas las tentaciones al pecado y los asaltos del mundo y el diablo, es digno que (la confirmación) se adminstre cuando los niños lleguen a esa edad, que en parte por la fragilidad de su naturaleza carnal, en parte por los asaltos del mundo y del diablo, entran en peligro de caer en el pecado. 

Tercero, porque es de acuerdo del uso de la iglesia en tiempos pasados, en que fue ordenado que la Confirmación debiera administrarse a los de edad madura, para que siendo instruidos en la religión de Cristo, pudieron profesar su fe abiertamente y prometieran ser obedientes a la voluntad de Dios.
Y para que nadie piense que algún detrimento llegará a los niños por posponer su confirmación: que sepa como una verdad que por la Palabra de Dios es cierto que los niños bautizados (si fallecen durante su infancia) sin duda son salvos.

Al final del orden se encuentra las siguientes declaraciones:

El cura de cada parroquia con un mínimo aviso de seis semanas, en un domingo u otro día santo, por una media hora antes de la Oración Vespertina, instruirá y examinará todos los niños presentes sobre alguna sección de este Catecismo, como el tiempo lo permita y como lo crea conveniente. Y todos los padres, madres, tutores y señoras, harán que todos los hijos, sirvientes y aprendices (no confirmados) lleguen a la iglesia en el día señalado, escuchen obedientement y sean instruidos por el cura, hasta que hayan aprendido todo lo que aquí se indica. 

Y cuando el Obispo señale que los niños le sean presentados en un lugar convenitente para su confirmación: Entonces el cura de cada parroquia llevará o enviará por escrito los nombres de todos los niños de su parroquia que pueden recitar los artículos de fe, el padrenuestro y los diez mandamientos, y también el número de los que pueden responder a las preguntas de este Catecismo.
Y ninguno será admitido a la Santa Comunión hasta que se confirme. 

Un lectura detallada de las consideraciones y declaraciones sobre la confirmación nos brinda algunos apuntes para entender la práctica anglicana tradicional en cuanto a la confirmación y su relación a la Santa Comunión:

  1. La confirmación tiene un aspecto pedagógico (catequesis y profesión de fe) y un aspecto ritual y espiritual (oración y fortaleza contra el pecado). Para los reformadores ingleses ambos son esenciales.
  2. La confirmación se debe administrar a los niños de la edad de razón (históricamente los 7-8 años de edad).
  3. Los niños bautizados que mueren durante su infancia (i.e. antes de edad de razón) sin duda son salvados.
  4. La Iglesia de Inglaterra sigue el orden tradicional de la iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Comunión. La confirmación, por tanto, es un requisito para recibir la Santa Comunión.

En Parte 3 veremos cuándo y por qué los no confirmados fueron admitidos a la Santa Comunión.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Reflexión Bíblica para la 15ª Semana después de Pentecostés (2018)


Las lecturas de esta semana, en su conjunto, nos explican el nexo entre la religión, nuestro corazón y nuestras acciones.

Mosaico romano de un pescado en Chipre.
La lectura del Cantar de los Cantares, según la interpretación simbólica tradicional, da una muestra del romance entre el Dios y el alma. Dios nos llama con su amor y bondad para que respondamos y acudamos a su presencia y para que obedezcamos su ley más por la buena voluntad que por el mandato. (Tal interpretación no invalida la interpretación literal de esta poesía nupcial.) El Salmo 45 nos ofrece un texto algo similar, pues es el canto al rey bendecido por el Señor. Ambos poemas nos avecinan la fe a los afectos y al gozo de la verdadera piedad.

La Carta de Santiago nos sirve de Reality check, que nos quita las ilusiones falsas en cuanto a una religión solamente de emociones y afectos. La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es ésta: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y no mancharse con la maldad del mundo. (Santiago 1:27). La fe y la religión deben llevarnos a la acción en pro de los vulnerables y necesitados. Dirían los reformadores magistrales que la fe verdadera produce buenas obras como el árbol sano produce buenos frutos para la cosecha.

El evangelio del domingo da una segunda dosis de la misma medicina. Jesús deja claro que para Dios la religión no es puramente una cuestión de ritos y procedimientos; es cuestión de la conciencia (el corazón). Si tenemos el corazón envenenada, no servirá distinguir entre alimentos puros e impuros, pues es el corazón vicioso que produce todo lo que nos mancha con la maldad.

Las lecturas para el 15º Domingo después de Pentecostés son Cantares 2:8-13; Salmo 45:1-2, 7-10; Santiago 1:17-27; San Marcos 7:1-8, 14-15, 21-23.

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viernes, 17 de febrero de 2017

Un encuentro entre dos textos


 Pero contigo estableceré una alianza: Entra en el arca con tu mujer, tus hijos y sus mujeres. Toma una pareja de cada viviente, es decir, macho y hembra, y métela en el arca, para que conserve la vida contigo: pájaros por especies, cuadrúpedos por especies, reptiles por especies; de cada una entrará una pareja contigo para conservar la vida. (Génesis 6:18-20)

Bendigan al Señor, obras todas del Señor, * alábenle y exáltenle sobre todo para siempre. (Cántico de los Mancebos)

Esta semana al leer la Oración Matutina, como es costumbre para los clérigos, experimenté  algo que suele pasar en algunos días del calendario eclesiástico. Hablo del feliz encuentro de textos cuyo nexo resalta la belleza del mensaje y  que los ilumina todavía más y mejor que la simple lectura por separado. Esta vez fue el encuentro textual entre la historia de Noé (Génesis 6-9) y el Cántico de los Tres Mancebos (Apócrifo/adición a Daniel 3). Tradicionalmente empieza la lectura de Génesis en la semana de Septuagésima y el Benedicite toma el lugar usual del Te Deum.

Bendigan al Señor, lluvias todas y rocío, * vientos todos, fuego y calor.
Inviernos y veranos, bendigan al Señor, * alábenle y exáltenle sobre todo para siempre.

Bendigan al Señor, bestias silvestres, * y todos los rebaños y ganados.
Hombres y mujeres de todos los lugares, bendigan al Señor, * alábenle y exáltenle sobre todo para siempre.

Génesis nos cuenta cómo Dios llamó al Noé y le mandó construir el arca y llenarla con representantes del reino animal.  Se presenta la historia con expresiones que resaltan tan el mal del pecado como la belleza de la creación que el Señor quiso salvar.  El cántico invoca la misma creación y todas las criaturas a alabar y bendecir al Señor Dios.  

Noé hizo todo lo que le mandó Dios. (Génesis 6:22)

Bendigan al Señor, espíritus y almas de los justos, * alábenle y exáltenle sobre todo para siempre.
Santos y humildes de corazón, bendigan al Señor, * alábenle y exáltenle sobre todo para siempre.

lunes, 6 de febrero de 2017

Reflexión bíblica para la Quinta Semana después de Epifanía


Ustedes son la sal del mundo…San Mateo 5:13
La sal es uno de los productos más valorados y más deseados de toda la historia humana, tan valioso que antes se utilizaba como dinero en lugar de las monedas de plata y oro.  Es por eso cuando los obreros de hoy son pagados, reciben su “salario”. Al llamar sus seguidores “la sal del mundo,” Cristo estaba afirmando el valor muy grande del pueblo de Dios. También les recordaba que ellos—es decir, nosotros—estaban llamados a cumplir con las funciones de la sal: limpiar, esterilizar, preservar y elevar el sabor del mundo que Dios creó.


Las Lecturas para la Quinta Semana después de Epifanía son Isaías 58:1-12; Salmo 112; 1 Corintios 2:1-16; San Mateo 5:13-20.  

martes, 31 de enero de 2017

Reflexión bíblica para la Cuarta Semana después de Epifanía

Dichosos los pobres de espíritu pues de ellos es el reino del cielo (Mateo 5:1)
 
¿Qué quiere Dios de nosotros? Es una pregunta válida e importante para los cristianos en cualquier época, más aún en la nuestra. Las Sagradas Escrituras pueden ayudarnos a entender la respuesta. ¿Qué Dios? Quiere que busquemos la justicia, que vivamos con integridad y humildad y que caminemos de mano en mano con el Señor.

Iglesia de las Bienventuranzas frente al Mar de Galilea

Las Lecturas para la Cuarta Semana después de Epifanía son Miqueas 6:1-8; Salmo 15; 1 Corintios 1:18-31; San Mateo 5:1-12.

jueves, 19 de enero de 2017

Unidad Cristiana 2017



Ayer empezó la Semana de Oración por la Unidad Cristiana para el 2017. Siempre inicia con la festividad de la Confesión de San Pedro y termina con la fiesta de la Conversión de San Pablo.  Cristianos en todas partes se dedican a interceder por la Iglesia universal y por sus hermanos en Cristo sin importar sus términos de distinción o denominación. 

Tenemos la obligación de pedirle a Dios para que todos los seguidores de Jesucristo seamos uno porque esto es la voluntad de nuestro Señor como él nos enseña (Juan 17:20-23).  Pero éste es un caso en que creo que no basta orar solamente. Debemos actuar hacia la unidad del  Cuerpo de Cristo. Si queremos la unidad verdadera, debemos despojarnos de actitudes que nos separan de nuestros hermanos en la fe y hemos de considerar cómo nuestras acciones afectan a los demás miembros de la Iglesia Cristiana. Muchas veces proclamamos nuestra libertad en Cristo sin acordarnos que también el autodominio y la abnegación son frutos del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23).  La libertad existe para promover la caridad y la unidad, no para establecer nuevos legalismos y divisiones que son más heridas al Cuerpo del Señor Crucificado. El Espíritu de Dios que nos otorga la libertad es mismo que proveerá la unidad de su Iglesia (Efesios 4:1-6). 
Juntos vivamos la unidad cristiana y oremos para que el reino de Cristo venga en su plenitud.   
Por la Iglesia.
OH Padre Bondadoso, humildemente te suplicamos por tu Santa Iglesia Católica; que te dignes llenarla de toda verdad, en perfecta paz. Donde haya mancha, purifícala; donde esté en error, dirígela; y en todo extravío, refórmala. En lo que sea justa, establécela; de cuanto carezca, provéela; y cuando esté dividida, únela; por amor de Aquel que murió y resucitó, y vive siempre para interceder por nosotros, Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

Por la Unidad del Pueblo de Dios. H Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, nuestro único Salvador, el Príncipe de Paz; Danos gracia para que de corazón consideremos seriamente los grandes peligros en que nos hallamos por nuestras desdichadas divisiones. Aparta de nosotros todo odio y malos juicios, y cuanto pudiere impedir una santa unión y concordia: para que así como no hay más que un Cuerpo y un Espíritu, y una Esperanza de nuestra vocación, un Señor, una Fe, un Bautismo, un Dios y Padre de todos nosotros, así seamos todos de un corazón y una alma, unidos en vínculo sagrado de verdad y paz, de fe y caridad, y con un corazón y una voz te glorifiquemos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
[Adaptado del post publicado 20/01/2016.]

martes, 17 de enero de 2017

Reflexión Bíblica para la Segunda Semana después de Epifanía


“Miren el Cordero de Dios…Vengan y vean.”
El Evangelio nos demuestra el patrón misionero para todos los cristianos. El primer ejemplo es San Juan Bautista que tras conocer a Jesús como el Mesías, lo da a conocer a su círculo de seguidores. Compartió su experiencia de Cristo con otros. De entre los discípulos de Juan vemos también el caso de San Andrés. Andrés escuchó el testimonio de su maestro, lo tomó a pecho y fue a conocer por su cuenta. Y cuando conoció a Jesús, él mismo dio testimonio a su hermano Simón Pedro.  Nosotros los cristianos del siglo veintiuno debemos estar prestos a investigar el mensaje de Cristo y compartirlo, dando testimonio de lo que hemos oído y visto del Señor.
San Andrés, el primer misionero

Las Lecturas son Isaías 49:1-7; Salmo 40:1-12; 1 Corintios 1:1-9; San Juan 1:29-42.

domingo, 8 de enero de 2017

Primer Domingo después de la Epifanía: El Bautismo del Señor

Primer Domingo después de la Epifanía: El Bautismo del Señor

Las lecturas para el Bautismo del Señor realzan lo importante que fue el bautismo para el ministerio de Cristo. Su actividad pública inició con el día de su bautismo, el día en que Juan y los otros testigos vieron cómo la promesa de Isaías se cumplió delante de sus ojos. Vieron que el Espíritu de Dios descendió y ungió a Jesús, el Siervo del Señor, como Mesías e Hijo amado. Jesucristo salió de las aguas del bautismo para proclamar el Reino de Dios y la conversión de los corazones.

De una manera muy parecida, aunque en menor escala, lo mismo pasa con nosotros (o debería pasar con nosotros) cuando somos bautizados. En el sacramento del Santo Bautismo, Dios Padre nos llama, Espíritu Santo nos nombra hijos de Dios por adopción y gracia y nos convertimos en miembros del Cuerpo de Cristo. Nuestro bautismo es un acto de la Santísima Trinidad. También en nuestro bautismo iniciamos nuestra misión y nuestro ministerio, haciendo el compromiso de servir a Dios en la proclamación de las Buenas Nuevas de Cristo y en el amor al prójimo. Por eso, en la Iglesia hablamos del ministerio de los bautizados. Todos los cristianos somos siervos de Dios llamados al servicio de los demás, a la reconciliación y a la proclamación del Reino divino.

Las lecturas para el 1er Domingo después de Epifanía son: Isaías 42:1-9; Salmo 29; Hechos 10:34-43; San Mateo 3:13-17.      

Padre celestial, que en el bautismo de Jesús en el Río Jordán, le proclamaste tu Hijo amado y le ungiste con el Espíritu Santo: Concede que todos los que son bautizados en su Nombre, guarden el pacto que han hecho, y valerosamente le confiesen como Señor y Salvador; quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, en gloria eterna. Amén.




jueves, 5 de enero de 2017

Reflexiones Navideñas--Día 12


¡Feliz Último Día de Navidad!

Alegraos con Jerusalén, llenaos de gozo con ella todos los que la amáis; uníos a su alegría. Todos los cristianos nos alegramos por la Navidad que hoy termina, pero el gozo de la Navidad no debería terminar con este día; pues, la promesa del nacimiento del Señor Jesús es para todos los tiempos y todos los pueblos.  Porque yo, el Señor, digo: Yo haré que la paz venga sobre ella como un río, y las riquezas de las naciones como un torrente desbordado. Ella os alimentará, os llevará en sus brazos y os acariciará sobre sus rodillas.  Como una madre consuela a su hijo, así os consolaré yo, y encontraréis el consuelo en Jerusalén. Todas las naciones conocerán la paz del Señor y el mundo conocerá a su Dios.
Que la alegría de la Navidad extienda a todos los días de nuestras vidas.




La Lectura sugerida es Isaías 66:10-24.

miércoles, 4 de enero de 2017

Reflexiones Navideñas: Día 11


¡Feliz Undécimo Día de Navidad!

Que Cristo vino para convertirnos en hijos de Dios es uno de los grandes temas de Navidad. Según la enseñanza cristiana, Dios se hizo hombre en la persona de Jesucristo para que de algún modo  el hombre se hiciera divino. Aunque nos suene extraño, así es la fe de la Iglesia. Como parte de la colecta para el Segundo Domingo en Navidad, rogamos que el Señor nos permita “compartir la vida divina de aquel que se humilló para compartir nuestra humanidad.” Además, una de las lecturas asociadas con este día es capítulo 3 de la Primera Carta de Juan que prácticamente enseña lo mismo—

Miren qué amor tan grande nos ha mostrado el Padre: que nos llamamos hijos de Dios y realmente lo somos. Por eso el mundo no nos reconoce, porque no lo reconoce a él. Queridos, ya somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando aparezca, seremos semejantes a él y lo veremos como él es. (1 Jn 3:1-2)
La estrella navideña de la Iglesia Morava
(Antigua Iglesia protestante en común con los anglicanos) 
La Lectura sugerida es 1 Juan 3.

martes, 3 de enero de 2017

Reflexiones Navideñas: Día 10


¡Feliz Décimo Día de Navidad!

En los últimos días de la Navidad todos los clérigos están preparándose para la Epifanía del Señor, la Manifestación de Cristo a los Gentiles.  Estamos buscando la manera de presentar los Reyes Magos como grandes ejemplos de la vida misionera para llevar la luz de Cristo al mundo.  Algunos predicadores tendrán más éxito que otros al realizar esta tarea. Todos merecen nuestro apoyo y nuestras oraciones. Estando casi al final de la estación navideña, oremos por los que predicarán el 06 de enero para que Dios les conceda las palabras adecuadas para proclamar su gloria a todos los pueblos de la tierra.




La Lectura sugerida es Isaías 60:1-12.   

lunes, 2 de enero de 2017

Reflexiones Navideñas: Día 9


¡Feliz Noveno Día de Navidad!

En los Estados Unidos hoy es un feriado porque el 01 de enero  fue un domingo y para muchos se extendió la celebración del Nuevo Año.  (¡Un feliz y próspero 2017 a todos!) Otros tuvieron que trabajar todo el día. Durante la época navideña debemos acordarnos de los que trabajan cuando otros descasan y pedirle a Dios que los bendiga y sostenga con su gracia.




La Lectura sugerida es Colosenses 1:1-20.

domingo, 1 de enero de 2017

Reflexiones Navideñas: Día 8--La Circuncisión del Señor


¡Feliz Octavo Día de Navidad!

A los ocho días de nacer, el Señor Jesucristo fue circuncidado según los mandamientos de la Ley de Moisés.  Durante su vida entera Jesús vivió en obediencia a la voluntad del Padre y su circuncisión fue la primera vez en que derramó su sangre para redimirnos del pecado. La última vez fue en la cruz del Calvario.  Las dos ocasiones fueron actos de amor y compasión hacia la raza humana. ¡Celebremos hoy su fidelidad y misericordia!



La Lectura sugerida es Deuteronomio 10:12-11:1.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Reflexiones Navideñas: Día 6

¡Feliz Sexto Día de Navidad!
Espero que nadie haya botado ya su árbol de Navidad, pues sólo hemos llegado a la mitad de la época más feliz del año. Todavía falta la otra mitad de nuestros festejos.  Lo que algunos no saben del árbol de Navidad es que—como casi todos los símbolos navideños—tiene sus raíces en el libro de Isaías:
Vendrá a ti el orgullo del Líbano, con el ciprés y el abeto y el pino, para adornar el lugar de mi santuario y ennoblecer el lugar donde se posan mis pies. (Isaías 60:13)
La Lectura sugerida es Isaías 60:13-22.

martes, 4 de octubre de 2016

Reflexión bíblica para el Vigésimo Domingo después de Pentecostés (02-10-2016)

“Entonces el Señor dijo:—Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: ‘Desarráigate y plántate en el mar’, y os obedecería.” (S. Lucas 17:6)
Semillas de mostaza
(cortesía Wiki Commons)
 
Sería fácil malentender las palabras de Cristo como los que hablan de la fe en términos casi mágicos, pero la lectura detenida de las Sagradas Escrituras nos revela que la fe es trabajo duro, es confiar que lo Dios quiere y hace siempre será mejor que lo que nosotros podemos querer o hacer.
Las lecturas fueron Lamentaciones 1:1-6; Salmo 137; 2 Timoteo 1:1-14; San Lucas 17:5-10.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Más preguntas sobre la eclesiología


Botero, Monsignor 1996
La semana pasada respondí a una pregunta sobre la eclesiología (aquí). Entre muchas otras actividades he pensado un poco más en el tema de la naturaleza de la Iglesia cristiana y en las preguntas que enfrentan al teólogo anglicano.
Las principales preguntas que los eclesiólogos anglicanos deben considerar son las siguientes:
1) ¿Qué relación existe entre la Iglesia visible y la Iglesia invisible?
2) ¿Podemos entender la naturaleza de la Iglesia aparte de sus estructuras y sus órdenes ministeriales?
3) ¿De qué manera afectan las divisiones entre los cristianos a la unidad esencial de la Iglesia?
4) ¿En qué consiste esta esencial unidad eclesial y cómo la reconocemos?
Hoy les ofrezco sólo preguntas sin repuestas pero les da en qué pensar.

jueves, 4 de agosto de 2016

La Transfiguración del Señor y los Criterios Personales


La Transfiguración del Señor, Rafael ca. 1520
Este sábado (06 de agosto) la Iglesia celebra la festividad de la Transfiguración del Señor para conmemorar la revelación de la divinidad de Jesucristo a los apóstoles Pedro, Santiago y Juan en la presencia de Moisés y Elías. El Nuevo Testamento incluye cuatro relatos sobre el acontecimiento, lo que demuestra su importancia para los primeros cristianos. (Los cuatro relatos son Mateo 17:1-8; Marcos 9:2-13; Lucas 9:28-36; y 2 Pedro 2:16-21.) Es el tema de muchas obras de arte religioso y de los grandes maestros de la espiritualidad: La luz divina se revela en la oración y la vida contemplativa.

 Seis días más tarde llamó Jesús a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña elevada. Delante de ellos se transfiguró: su rostro resplandeció como el sol y su ropa se volvió blanca como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. (Mateo 17:1-3)

Al parecer la celebración litúrgica de la Transfiguración siempre ha sido favorecida entre los cristianos ortodoxos del Oriente pero que no recibía tanta atención en las comunidades del Occidente hasta el siglo XX, cuando se extendió entre las iglesias de la Comunión Anglicana, especialmente en Gran Bretaña y los Estados Unidos.  La conmemoración fue adoptada con entusiasmo por sus bases bíblicas y porque fue una señal de la solidaridad ecuménica y la unidad cristiana. 

Irónicamente, durante ese mismo periodo, por influencia de académicos alemanes, se promovió la idea que la Transfiguración sólo era un mito cristiano careciente de valor histórico, introducido en la historia de la vida de Jesús para resaltar el relato posterior de la Resurrección. Lo extraño de este concepto es que las afirmaciones bíblicas de la Transfiguración, aparte de ser múltiples, precisamente insisten que no son ni mitos ni cuentos, sino testimonios acerca de un evento concreto de la historia:

Porque cuando les anunciamos el poder y la venida del Señor nuestro Jesucristo, no nos guiábamos por fábulas ingeniosas, sino que habíamos sido testigos oculares de su grandeza. En efecto, él recibió de Dios Padre honor y gloria, por una voz que le llegó desde la sublime Majestad que dijo: Éste es mi Hijo querido, mi predilecto. Esa voz llegada del cielo la oímos nosotros cuando estábamos con él en la montaña santa. (2 Pedro 2:16-18)

En lugar de interpretar el texto bíblico los promotores de la “desmitologización”  de la Transfiguración introdujeron sus ideas preconcebidas a sus estudios.  Es decir que estudiaron sus prejuicios filosóficos más que el Nuevo Testamento.  El mismo texto que afirma de la historicidad de la Transfiguración nos advierte que no debemos interpretar la Palabra de Dios según criterios personales:

Pero deben saber ante todo que nadie puede interpretar por sí mismo una profecía de la Escritura, porque la profecía nunca sucedió por iniciativa humana, sino que los hombres de Dios hablaron movidos por el Espíritu Santo. (2 Pedro 2:20-21)

Cualquiera que trabaje en base de un sistema ideológico, sea “conservador” o “crítico” corre con este riesgo y de alguna manera u otra todos lo hacemos.  La “mitología” de la Transfiguración no es la única idea crítica que ha sido desacreditada con los años pero es suficiente para acordarnos que las Sagradas Escrituras son más importantes que nuestros sistemas filosóficos, prejuicios e idiosincrasias, pues las Escrituras son la Palabra de Dios.


viernes, 22 de mayo de 2015

Veni Creator Spiritus para Pentecostés


Este domingo celebraremos la fiesta de Pentecostés a los cincuenta días de la Pascua de Resurrección. (La palabra “Pentecostés” viene de la palabra griega para el número 50.) La ocasión nos recuerda que Dios Padre cumplió la promesa hecha por Dios Hijo al enviar a Dios el Espíritu Santo con el propósito de capacitar a la Iglesia para la misión de proclamar el evangelio hasta los confines de la tierra.  Para este día los himnarios tradicionales asignan el himno antiguo Veni Creator Spiritus, atribuido a Rabano Mauro del siglo IX. El costumbre  anglicano ha sido de cantarlo con el tono propio del canto llano, es decir el canto gregoriano.  Para mi ordenación presbiteral se cantó el texto original en  latín.   

 Aquí tienen la versión de El Himnario (1961):

Ven ¡Oh Espíritu Creador! Visita nuestras almas tú,
Y llena nuestro corazón, que tú creaste, de virtud.  

Consuelo nuestro eres tú, ¡Oh sumo don del solo Dios
Tú, fuente viva, caridad,  y santa espiritual unción. 

De ti nos viene, por amor, los siete dones de salud;
Y tu palabra rico don, En nuestros labios pones tú. 

Enciende con tu luz vital, nuestros sentidos; y tu amor 
En nos derrama, sin cesar, y a nuestra carne da vigor. 

Por ti, podemos conocer ala Divina Trinidad,
De la cual formas tú también, esencialmente, Ser igual. 

Honor a nuestro Padre Dios, y al Hijo, el Verbo Eternal,
Y al Santo Espíritu de Amor, por los siglos de los siglos. Amén.

 Ahora estoy preparando más temas sobre el carácter del anglicanismo, su historia y el Libro de Oración Común. Si usted tiene temas que desea que toque, por favor escríbame a curadosmundos [@] Gmail.com.

 

lunes, 2 de febrero de 2015

En Honor a la Presentación del Señor en el Templo




En honor a la Presentación del Señor en el Templo: La Candelaria o la Purificación de la Bendita Virgen María.  

Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor  y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

«Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.»

Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. (San Lucas 2:22:33)

OMNIPOTENTE y Eterno Dios, humildemente suplicamos a tu Majestad, que, como tu unigénito Hijo fué en un tiempo como éste presentado en el templo en la substancia de nuestra carne, así seamos presentados a ti con corazones puros y limpios; por el mismo tu Hijo Jesucristo nuestro Señor. Amén.  (Libro de Oración Común, 1928)


domingo, 30 de noviembre de 2014

Primer Domingo de Adviento--¡Prepárense, pues ya viene Cristo!

 "Lo mismo ustedes: estén vigilantes, porque no saben cuándo regresará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o de madrugada; no sea que llegue de repente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes se lo digo a todos: Estén despiertos."--San Marcos 13:35-37
Hoy empieza el Adviento, el tiempo en que los cristianos nos preparamos para la Navidad. En los lugares donde se observa esta tradición, hoy se enciende la primera vela de la corona. Aunque se han dado varias explicaciones de su significado, las velas representan a cada domingo de la estación y su luz crece a la medida a que crece nuestra esperanza en Jesucristo hasta llegar a la Navidad.
Me gusta el Adviento en general porque todavía se mantiene algo de su pureza sin tanto comercio. Particularmente me gustan los antiguos himnos y las oraciones que tienen siglos de existir, pues marcan muy bien el recogimiento espiritual y acreciente gozo que todos deberíamos buscar antes de celebrar el nacimiento del Señor.
En nuestra casa siempre cantamos el himno que Charles Wesley escribió para el Adviento:

Ven, Jesús muy esperado,
Ven y quita de tu grey
Sus temores y pecados,
Pues, tú eres nuestro rey.
Eres fuerza y alegría,
De la tierra y de Israel
Y Esperanza para aquellos,
Que te esperan con gran fe.
Naces para bien de todos,
Aunque niño, eres Dios;
Naces para hacernos buenos;
¡Oh, Jesús, ven pronto a nos!
Con tu Espírtu divino,
Reina en todo corazón,
Y tu gracia nos conduzca
A tu trono de esplendor.


Que el Señor conceda a todos la gracia de vivir un Adviento lleno de paz, esperanza y gozo.