Mostrando entradas con la etiqueta anglicanos en español John J Lynch. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta anglicanos en español John J Lynch. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de agosto de 2015

La Transfiguración




La Transfiguración por Rafael


Seis días después toma Jesús a Pedro, a Santiago y a Juan, y los conduce a un monte alto, aparte, a ellos solos. Y se transfiguró delante de ellos,  de forma que sus vestidos se volvieron tan resplandecientes por su blancura, como ningún batanero en el mundo podría blanquearlos.  Entonces se les aparecieron Elías y Moisés, que conversaban con Jesús.  Tomando Pedro la palabra, dice a Jesús: «¡Rabbí! ¡Qué bueno sería quedarnos aquí! Vamos a hacer tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»  Es que no sabía qué decir, porque estaban llenos de estupor. Se formó entonces una nube que los envolvió, y de la nube salió una voz: «Este es mi Hijo amado; escuchadle.»  De pronto, miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.  (San Marcos 9:2-8, Traducción de Serafín de Ausejo)




OH Dios, que en el monte revelaste ante escogidos testigos a tu unigénito Hijo maravillosamente transfigurado, con vestiduras blancas y resplandecientes; Concede misericordiosamente que, siendo libertados de las inquietudes de este mundo, podamos contemplar al Rey en toda su hermosura, quien contigo, Oh Padre, y contigo, Oh Espíritu Santo, es un solo Dios, que vive y reina, por los siglos de los siglos. Amén.




miércoles, 1 de abril de 2015

Miércoles en Semana Santa: Tenebrae

Candelabro tradicional para Tenebrae
Hoy llegamos  a la mitad de la Semana Santa. En nuestra congregación la costumbre es realizar el Oficio de Tenebrae. (Tenebrae es latín para “sombras”.) Encuentro que todavía hay algunas personas que en verdad no hallan el sentido del rito. No les culpo. Esta mañana una de los feligreses me pidió una razón para participar en el oficio; también me pidió una explicación de su significado.

¿Qué le dije? Primero, le comenté que es un acto de adoración para nuestro Señor—éste es el sentido de todos los actos litúrgicos en la iglesia. Segundo, le expliqué que el Oficio de Tenebrae se trata de una lectura de los salmos en búsqueda de la voz de Cristo. San Agustín nos enseña que podemos ver toda la pasión del Señor si ponemos atención a las palabras de los salmos—especialmente el 22 y el 69. Tercero, pude mostrarle que el acto de apagar las velas poco a poco y los otros movimientos del rito de alguna manera representan la muerte y la resurrección de Jesucristo. Al final insistió que este año, sí, vendrá al Oficio de Tenebrae porque ahora tiene una idea de qué se trata.

Deseo que todos puedan observar el resto de la Semana Santa con recogimiento espiritual y el favor de Dios para así llegar gozosos al Domingo de Resurrección. 

lunes, 2 de febrero de 2015

En Honor a la Presentación del Señor en el Templo




En honor a la Presentación del Señor en el Templo: La Candelaria o la Purificación de la Bendita Virgen María.  

Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor  y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

«Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.»

Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. (San Lucas 2:22:33)

OMNIPOTENTE y Eterno Dios, humildemente suplicamos a tu Majestad, que, como tu unigénito Hijo fué en un tiempo como éste presentado en el templo en la substancia de nuestra carne, así seamos presentados a ti con corazones puros y limpios; por el mismo tu Hijo Jesucristo nuestro Señor. Amén.  (Libro de Oración Común, 1928)