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viernes, 12 de octubre de 2018

Cuestión litúrgica: Confirmación y Primera Comunión, “Primera Comunión o Comulgar antes de la Confirmación” (parte 3)

Cuestión litúrgica: Confirmación y Primera Comunión (parte 3)

Continuamos con el tema de la Primera Comunión  y la pregunta sobre su validez para los anglicanos y episcopales de hoy.

“La Primera Comunión”

Posibilidad #2 Los niños (y otras personas) deben comulgar después de recibir una debida preparación catequética y de ser admitidos a la Comunión por su clérigo local en vista de su futura confirmación.


El Libro de Oración de Comunión de 1662 introdujo dos modificaciones ligeras a la liturgia que nos pueden ayudar comprender cómo la práctica de la comulgar antes de confirmarse entró en la vida de las iglesias anglicanas.

La primera modificación al LOC fue la inclusión de “El Bautismo de Adultos” con el fin de suplir las cambiantes necesidades pastorales. Durante los años de la dictadura de Cromwell y la prohibición de la liturgia oficial y con el crecimiento de las colonias lejos de Gran Bretaña, hubo la necesidad de bautizar a personas adultas por la primera vez en varios siglos. La rúbrica del rito insiste en que todos los adultos bautizados así deben ser presentados al obispo lo antes posible para recibir la confirmación y la Santa Comunión.

La segunda modificación al LOC toca al rito de Confirmación, al que se agregó la siguiente rúbrica:

Y nadie será admitido a la Santa Comunión, hasta que sea confirmado, o esté pronto y deseoso de ser confirmado.

El motivo de este cambio fue el reconocimiento de que no había obispos en las colonias para confirmar y la falta de esta provisión hubiera hecho que ningún colono promedio comulguiese. En la práctica hubiera eliminado la Cena de Señor, un medio de gracia para la salvación, para una cantidad grande de creyentes. Siendo verdaderos pastores, los obispos anglicanos no podían abandonar sus hijos espirituales e hicieron la modificación a las rúbricas. Hay recalcar que “estar pronto y deseoso” quiere decir “estar preparado” ya con el conocimiento de el Padrenuestro, los Diez Mandamientos, el Credo y el Catecismo de la Iglesia.

Así que (hace 356 años) la práctica de administrar la Eucaristía a los no confirmados tras una catequesis debida entró en el anglicanismo.

En la próxima parte analizaremos la práctica de administrar la Santa Comunión a los niños bautizados sin catequesis y confirmación. 

viernes, 28 de septiembre de 2018

Cuestiones Litúrgicas: Confirmación y Primera Comunión (Parte 2)

“Confirmación como requisto para los comulgantes”

Posibilidad #1: Los niños deben comulgar después de recibir una debida preparación catequética y el sacramento de confirmación.

La primera respuesta es la que ha sido más apoyada históricamente entre las iglesias cristianas y que todavía goza de oficialidad en la mayoría de las iglesias de la Comunión Anglicana.

Tradicionalmente la iniciación cristiana sigue este orden Bautismo, Confirmación y Comunión. No encontramos excepciones a la regla hasta el siglo XVI cuando algunos reformadores europeos eliminaron la confirmación. Aún así es importante recalcar que las iglesias reformadas en su mayoría mantuvieron alguna versión de la confirmación, siempre con una base catequética, que conllevaba la admisión a la Santa Comunión.

Navegando estas aguas con conocida Vía Media, la Iglesia de Inglaterra reformó la práctica de la confirmación, enfatizando el aspecto pedagógico y catequético sin eliminar el signo tradicional de la imposición de manos por el obispo y la admisión a la Comunión. La unción con crisma fue preservada en el edición de 1549 pero eliminada en la edición de 1552. El rito de confirmación con el catecismo del Libro de Oración (ediciones de 1549, 1552, 1559 y 1604) ofrece una serie de consideraciones e instrucciones sobre la práctica pastoral relacionada con este sacramento:

Para el fin de que la confirmación se administre con más edificación de cuantos la reciban (según la doctrina de San Pablo que enseñó que todas las cosas en la iglesia deberán hacerse para la edificación de los mismos), se estima bueno que de aquí en adelante ninguno será confirmado aparte de los que pueden recitar en su lengua matera los artículos de fe, el padrenuestro y los diez mandamientos y también que pueden responder a las preguntas de este breve Catecismo, para que el Obispo (o su designado) pueda examinarnos en ellos. Y este orden es el más convienente por varias consideraciones.

Primero, porque cuando los niños lleguen a los años de discreción y hayan aprendido que sus Padrinos y Madrinas prometieron por ellos en el Bautismo, y puedan confesar con su propia boca y con su propio consentimiento, y puedan reiterar y confesar lo mismo y también puedan prometer que por la gracia de Dios que siempre se empredenarán a obervar y preservar fielmente las cosas que con su propia boca y por su propia confesión han afirmado.

Segundo, por cuanto la confirmación se administra a los Bautizados, para que por la imposición de manos y oración puedan recibir fortaleza y defensa contra todas las tentaciones al pecado y los asaltos del mundo y el diablo, es digno que (la confirmación) se adminstre cuando los niños lleguen a esa edad, que en parte por la fragilidad de su naturaleza carnal, en parte por los asaltos del mundo y del diablo, entran en peligro de caer en el pecado. 

Tercero, porque es de acuerdo del uso de la iglesia en tiempos pasados, en que fue ordenado que la Confirmación debiera administrarse a los de edad madura, para que siendo instruidos en la religión de Cristo, pudieron profesar su fe abiertamente y prometieran ser obedientes a la voluntad de Dios.
Y para que nadie piense que algún detrimento llegará a los niños por posponer su confirmación: que sepa como una verdad que por la Palabra de Dios es cierto que los niños bautizados (si fallecen durante su infancia) sin duda son salvos.

Al final del orden se encuentra las siguientes declaraciones:

El cura de cada parroquia con un mínimo aviso de seis semanas, en un domingo u otro día santo, por una media hora antes de la Oración Vespertina, instruirá y examinará todos los niños presentes sobre alguna sección de este Catecismo, como el tiempo lo permita y como lo crea conveniente. Y todos los padres, madres, tutores y señoras, harán que todos los hijos, sirvientes y aprendices (no confirmados) lleguen a la iglesia en el día señalado, escuchen obedientement y sean instruidos por el cura, hasta que hayan aprendido todo lo que aquí se indica. 

Y cuando el Obispo señale que los niños le sean presentados en un lugar convenitente para su confirmación: Entonces el cura de cada parroquia llevará o enviará por escrito los nombres de todos los niños de su parroquia que pueden recitar los artículos de fe, el padrenuestro y los diez mandamientos, y también el número de los que pueden responder a las preguntas de este Catecismo.
Y ninguno será admitido a la Santa Comunión hasta que se confirme. 

Un lectura detallada de las consideraciones y declaraciones sobre la confirmación nos brinda algunos apuntes para entender la práctica anglicana tradicional en cuanto a la confirmación y su relación a la Santa Comunión:

  1. La confirmación tiene un aspecto pedagógico (catequesis y profesión de fe) y un aspecto ritual y espiritual (oración y fortaleza contra el pecado). Para los reformadores ingleses ambos son esenciales.
  2. La confirmación se debe administrar a los niños de la edad de razón (históricamente los 7-8 años de edad).
  3. Los niños bautizados que mueren durante su infancia (i.e. antes de edad de razón) sin duda son salvados.
  4. La Iglesia de Inglaterra sigue el orden tradicional de la iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Comunión. La confirmación, por tanto, es un requisito para recibir la Santa Comunión.

En Parte 3 veremos cuándo y por qué los no confirmados fueron admitidos a la Santa Comunión.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Cuestiones litúrgicas: Confirmación y Primera Comunión (Parte1)

Cuestiones litúrgicas: Confirmación y Primera Comunión, “Introducción”

Hace poco participé en una discusión sobre la primera comunión en un foro electrónico. Aparte de compartir las experiencias pastorales y las costumbres de sus diócesis y congregaciones locales, algunos participantes discutieron si la práctica de ofrecer clases preparatorias y celebrar un acto de primera comunión durante la liturgia es anglicana o no. En esta serie trataré de poner esta discusión en su contexto histórico y teológico.

Muchos clérigos se encuentran con cierto dilema referente al tema de cuándo admirtir los niños a la Santa Comunión. ¿Cuándo y bajo qué circunstancias deben comulgar los pequeños? En la práctica, las respuestas varían muchísimo, pero realmente tres repuestas encapsulan las posibilidades:

  1. Los niños deben comulgar después de recibir una debida preparación catequética y el sacramento de confirmación.
  2. Los niños deben comulgar después de recibir una debida preparación catequética y de ser admitidos a la Comunión por su clérigo local en vista de su futura confirmación.
  3. Los niños deben comulgar desde el día de su bautismo sin relación con el rito de la confirmación.

Cada parte de esta serie explorará una de estas tres respuestas haciendo referencia a las ediciones clásicas del Libro de Oración Común y a los documentos teológicos e históricos de la Iglesia de Inglaterra, la Iglesia Episcopal y la Comunión Anglicana. 

Si no vio la Reflexión Bíblica de la Semana, se encuentra aquí. 

miércoles, 27 de abril de 2016

Catequesis... Bloques para construir

Los lectores de "El Cura de Dos Mundos" y los que me conocen bien ya saben que la formación cristiana (la catequesis) es algo en que pienso frecuentemente. He escrito algunos libritos sobre el tema y actualmente estoy preparando un proyecto relacionado.

Lo que sigue reproduce uno de los primeros posts de este blog.


Catequesis para la Confirmacíon...Unos Bloques

Uno pensaría que ser sacerdote implica saber todo lo que hay que impartir para la catequesis antes de la confirmación y cómo impartirlo. Pero (aunque he escrito textos para ese fin) siempre lo siento como un reto. Pienso, programo, reflexiono...pienso de nuevo... y después doy las clases.

En cada clase, trato de hacerles reflexionar sobre su fe. Los temas son los de siempre--el Padre Nuestro, los Mandamientos, los Sacramentos, la Biblia y el Credo, la Iglesia, y el Discipulado. Aquí no existe ninguna novedad. (Pues en estos temas hasta Martín Lutero y Pío V estaban de acuerdo.) Son los bloques fundamentales de la formación espiritual. Con ellos se puede construir a una catedral o un gran templo para Dios en el corazón. Sin ellos, la fe se queda en el vaivén de las emociones y de los tiempos.  Me hace pensar en lo que dijo San Pablo:

Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como buen arquitecto, puse el cimiento, y otro construye encima. ¡Mire cada cual cómo construye! Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo. Y si uno construye sobre este cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada cual quedará al descubierto; la manifestará el Día, que aparecerá con fuego. Y la calidad de la obra de cada cual, la probará el fuego. Aquél, cuya obra, construida sobre el cimiento, resista, recibirá la recompensa. (1 Corintios 3:10-14)

Yo les puedo dar el cimiento y los bloques. Ellos tendrán que construir...