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jueves, 20 de septiembre de 2018

Cuestiones litúrgicas: Confirmación y Primera Comunión (Parte1)

Cuestiones litúrgicas: Confirmación y Primera Comunión, “Introducción”

Hace poco participé en una discusión sobre la primera comunión en un foro electrónico. Aparte de compartir las experiencias pastorales y las costumbres de sus diócesis y congregaciones locales, algunos participantes discutieron si la práctica de ofrecer clases preparatorias y celebrar un acto de primera comunión durante la liturgia es anglicana o no. En esta serie trataré de poner esta discusión en su contexto histórico y teológico.

Muchos clérigos se encuentran con cierto dilema referente al tema de cuándo admirtir los niños a la Santa Comunión. ¿Cuándo y bajo qué circunstancias deben comulgar los pequeños? En la práctica, las respuestas varían muchísimo, pero realmente tres repuestas encapsulan las posibilidades:

  1. Los niños deben comulgar después de recibir una debida preparación catequética y el sacramento de confirmación.
  2. Los niños deben comulgar después de recibir una debida preparación catequética y de ser admitidos a la Comunión por su clérigo local en vista de su futura confirmación.
  3. Los niños deben comulgar desde el día de su bautismo sin relación con el rito de la confirmación.

Cada parte de esta serie explorará una de estas tres respuestas haciendo referencia a las ediciones clásicas del Libro de Oración Común y a los documentos teológicos e históricos de la Iglesia de Inglaterra, la Iglesia Episcopal y la Comunión Anglicana. 

Si no vio la Reflexión Bíblica de la Semana, se encuentra aquí. 

viernes, 13 de octubre de 2017

Cuestiones Litúrgicas: ¿En qué lugar debe el celebrante iniciar la Santa Eucaristía?


Esta semana alguien notó que al inicio de la Santa Eucaristía siempre oficio desde el altar y me preguntó por qué. Me alegró la pregunta porque quiso decir que todavía hay personas que se fijan en los detalles del ars celebrandi. 
Procesión en la Iglesia de  San Ignacio, Nueva York
circa 1888
 
En mi respuesta expliqué que mi práctica sólo refleja la tradicional usanza litúrgica de la Comunión Anglicana. En todas las ediciones del Libro de Oración Común anteriores a la versión del 1979 las rúbricas (las instrucciones que gobiernan cómo dirigir los oficios) instruyen al celebrante a ofrecer todas las oraciones previas a las lecturas delante del altar y con eso dan cierta continuidad a la práctica litúrgica de los siglos anteriores. Entre las novedades de la edición del 1979 vemos que ésta no indica el lugar para la primera parte de la celebración. Dada la historia del nuestra liturgia es una omisión curiosa. Según mi criterio, cuando no hay instrucción explícita en las rúbricas seguir los precedentes de la tradición es totalmente razonable, más aún cuando el diseño del templo sigue la forma tradicional. Y por eso, es lo que hago.

Gracias a los lectores que enviaron sus saludos desde Ecuador. ¡Que Dios bendiga su ministerio!

jueves, 17 de agosto de 2017

Cuestiones Litúrgicas: ¿Se puede distribuir la Santa Comunión al final de la Oración Matutina o Vespertina?


Cuestiones Litúrgicas: ¿Se puede distribuir la Santa Comunión al final de la Oración Matutina o Vespertina?

La pregunta surge porque en algunas diócesis se encuentra la práctica de oficiar la Oración Matutina o Vespertina seguida por la distribución del Sacramento Reservado, es decir aparte de la celebración de la Santa Eucaristía, y algunos lectores observando esta práctica en sus comunidades me han preguntado.  Para responder bien a la pregunta leí de nuevo las rúbricas del Libro de Oración Común.  Después de esta lectura me quedé convencido que no existe ninguna provisión en el LOC o en la tradición litúrgica de la Iglesia Episcopal que permite distribuir la Santa Comunión del Sacramento Reservado a una congregación después de rezar o cantar uno de los Oficios Diarios.  Explico por qué.  

Primero, Lo Concerniente a la Celebración (LOC 244) presenta la opción de usar la Oración Matutina o la Oración Vespertina en lugar de todo lo que precede al Ofertorio—toda la Liturgia de la Palabra o “Ante-comunión”— con tal que siempre incluya una lectura del Evangelio e intercesiones que cumpliesen con las rúbricas de LOC 305. En tal caso el resto de la celebración sigue de manera normal con cualquiera de las plegarias eucarísticas. A la luz de las precedentes históricas, esta provisión se da para permitir celebraciones que combinan Oración Matutina, la Gran Letanía y la Santa Eucaristía en una sola liturgia como fue la usanza durante varios siglos, tanto en los Estados Unidos como en Inglaterra. También se concede con el motivo de no perder la tradición musical de las iglesias cuyos oficios dominicales solían ser la Oración Matutina coral (“Maitines solemnes”).  En ningún lugar se indica la combinación del Oficio Diario con la distribución del Sacramento Reservado.

Segundo, las rúbricas de Comunión en Circunstancias Especiales (LOC 319) indican las normas de la distribución de la Santa Comunión aparte de una celebración usual. La provisión permite llevar el Sacramento  Reservado a los que no pueden asistir a la celebración eucarística “por causa justificada”. Sin embargo, las rúbricas instan al presbítero, al ser posible, celebrar, es decir consagrar, la Eucaristía con ellos  y otros feligreses, familiares y amigos. Cuando se dificulta la celebración, el presbítero, un diácono o un laico autorizado puede comulgarlos del Sacramento Reservado.  Las rúbricas así no contemplan el uso de esta provisión con una congregación asistiendo a un acto litúrgico.

Tercero,  las Rúbricas Adicionales (LOC 319-321) conceden al Obispo de la diócesis la autoridad de permitir a los diáconos llevar el Sacramento Reservado a congregaciones cuando no es posible que llegue un presbítero para celebrar la Eucaristía.  Ésta es una provisión muy limitada, pues sólo autoriza al Obispo permitir a un diácono (no un laico) distribuir el Sacramento Reservado a una congregación y eso sólo y cuando “no sea posible tener un presbítero”.  Evidentemente no es un permiso para los sacerdotes  porque sólo se concede cuando ellos no pueden estar presentes.

Por tanto, en base de las rúbricas del Libro de Oración Común concluyo que—aparte del caso especial del Viernes Santo—no existe ninguna provisión para que el sacerdote distribuya el Sacramento Reservado a una congregación fuera de la celebración completa de la Santa Eucaristía. 

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lunes, 1 de mayo de 2017

Reflexión Bíblica para la Tercera Semana de Pascua


El camino a Emaús nos enseña cómo conocer a Cristo mejor. De hecho nos da dos maneras por las cuales podemos experimentar su presencia entre nosotros su pueblo. 
La primera manera que se presenta es el estudio de la Palabra de Dios. Al caminar los discípulos con Cristo, él les explica cómo los libros de la Biblia hebrea—nuestro Antiguo Testamento—contaban la historia de su vida siglos antes de su nacimiento. Afirmó que el verdadero mensaje de Moisés y los profetas era el anuncio de su redención del mundo. Como ellos podemos escrudiñar el texto sagrado para entender mejor la persona y la misión del Señor.
En segundo lugar, vemos que Jesús se da a conocer en la fracción de pan, o sea, la Eucaristía, pues el Señor repite las acciones realizadas en la Última Cena. Toma el pan, da gracias, da el pan a los que están en la mesa con él y con estas acciones vieron que Jesús estaba con ellos, dándose a conocer. De igual modo el Señor se manifiesta entre nosotros si tenemos fe para verlo.

Todos deberíamos aprovechar estas maneras de conocer a Cristo más profundamente porque el estudio de la Palabra de Dios y la Santa Eucaristía son dones e instrumentos  de Dios para que su pueblo al igual de los antiguos discípulos crezca en gracia y verdad.

 

Las Lecturas para el Tercer Domingo de Pascua son Hechos 2:14ª-36-41; Salmo 116:1-3,10-17; 1 Pedro 1:17-23; San Lucas 24:13-35.