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viernes, 9 de marzo de 2018

Sobre la Tentación

En Norteamérica la gente habla de la tentación de comer chocolate. La idea es que comerse un dulce o un pastel es bueno.   ¿Quién quiere privarse de lo bueno?  Entonces, nuestro discurso sobre la tentación resulta ser más broma que tema serio. Y la verdad es que me parece que ya no sabemos qué pensar sobre la tentación.  Bromeamos porque no sabemos hablar en serio. No sabemos reconocer la tentación en nuestras vidas y mucho menos nos preparamos para enfrentarla.  (De hecho no me acuerdo de escuchar sermones o recibir alguna catequesis sobre la tentación en mis años formativos.)  El resultado es que cuando la tentación se presenta delante de nuestros ojos, no nos damos cuenta.  Si no nos damos cuenta ¿cómo vamos a resistir?
La tentación viene de muchas formas. Siempre se nos puede ocurrir violar alguno de los mandamientos de la segunda tabla de la Ley—Honra a tu padre y a tu madre, no asesinarás, no robarás, no cometerás adulterio, no codiciarás. Todos sabemos que debemos portarnos bien porque queremos que los demás se porten bien con nosotros. Pero más graves son las tentaciones contra la primera tabla de la Ley.  Hoy día parece que estamos tentados como nunca a violar estos mandamientos que fundamentan la primacía de Dios en nuestra vida.  He aquí la raíz de todo pecado, pues todos los pecados se derivan de no darle a Dios el primer lugar. Todos nuestros pecados por lo tanto son una clase de la idolatría y tienen su base en nuestro orgullo (sea personal o del grupo). Eso es lo que debemos resistir con ganas y es fácil rendirse.
El problema es darse cuenta de esta tentación. Parece obvio pero siempre estamos dispuestos a  poner  a cualquier cosa en el lugar de Dios. Es lo más fácil:  Sólo es por un rato. Mañana oro. Mañana leo la Biblia. Cuando tengo más tiempo voy a congregarme. Hoy hace frío. Hoy calor, etcétera, etcétera.  Pero Dios nos llama ahora porque hoy es el día de salvación (Isaías 48:9; 2 Corintios 6:2).  Hoy nos llama a seguir a Jesucristo. Hoy nos llama a llevar nuestra cruz. Hoy nos llama a amar a Dios sobre todas las cosas. Pues, de mañana no tenemos garantías.
Que esta cuaresma nos sirva para resistir la tentación de poner para mañana lo que Dios nos pide hoy.
Una versión de este artículo ha sido publicada previamente en "El Cura de Dos Mundos".

miércoles, 21 de febrero de 2018

Reflexión Bíblica para la Primera Semana de Cuaresma (2018)

Y aquella agua representaba el agua del bautismo, por medio del cual somos ahora salvados. (1 Pedro 3:21)

Esta semana las lecturas apuntan hacia el tema de bautismo, pues éste forma un hilo que corre a través de los textos bíblicos:

Del Antiguo Testamento escuchamos la historia de Noé cuya familia fue rescatada del diluvio que Dios había enviado para purificar el mundo del pecado y de la violencia. Nos recuerda que aun en el juicio el Señor es un Dios de misericordia.  En la primera carta de San Pedro, el apóstol nos explica que el diluvio y la salvación de la familia de Noé son una figura de nuestra salvación en Jesucristo. Por la gracia de Dios las aguas del bautismo nos purifican del pecado y piden al Señor por una conciencia piadosa.  (Es la misma hermenéutica que empleó San Pablo cuando enseñó que el éxodo guiado por Moisés era un símbolo de bautismo.  Véase 1 Corintios 10:1.)

Dado que el relato de la tentación de Cristo es muy breve en la versión de Marcos, el leccionario señala que otra vez escuchemos de su bautismo en el Jordán. Esto logra que evitemos pensar que los sacramentos son premios por nuestra buena conducta cuando en verdad son medicina y alimento para resistir al mal.

Las lecturas para el Primer Domingo en Cuaresma (2018) son Génesis 9:8-17; Salmo 25:1-9; 1 Pedro 3:18-22; San Marcos 1:9-15).

miércoles, 14 de febrero de 2018

Reflexión Bíblica para el Miércoles de Ceniza

En el Calendario de la Iglesia Episcopal sólo dos días son asignados como días solemnes de ayuno y abstinencia: el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Son los días en que pedimos que los fieles de la Iglesia se priven se comida y de placeres para dedicarse a la oración y a la disciplina espiritual. Ambos días se acompañan de actos litúrgicos especiales.

Hoy la liturgia penitencial nos ofrece la opción de marcar el rostro con las cenizas que por tradición se hacen de las palmas del Domingo de Ramos. Es un acto simbólico de arrepentimiento y humildad arraigado en el Antiguo Testamento y en las culturas antiquísimas del Medio Oriente (por ejemplo Ester 4:3). La intención que sea la exteriorización de la espiritualidad interior del alma que responde al llamado de la conversión. Se supone que siempre debe estar conectada a una confesión extendida de nuestros pecados. Pero con tanta atención al acto exterior corremos el riesgo de perder el valor del mismo y de convertirlo en algo que nos hace sentir bien y así convencernos que somos buena gente sin la necesidad de la conversión verdadera y del arrepentimiento constante. 

El profeta Isaías también conoció el riesgo de la religiosidad exterior sin la conversión y lo criticó severamente. Dice que el ayuno que el Señor requiere es la conversión de nuestras vidas. Exige que abandonemos nuestra maldad y nuestro pecado, pues nada nos servirá privarnos de comida o imponernos cenizas si rehusamos la privación de las injusticias o rechazamos ayudar al pobre y al hambriento:

El ayuno que yo escogí, ¿no es más bien desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión,  dejar ir libres a los quebrantados y romper todo yugo?
  ¿No es que compartas tu pan con el hambriento, que a los pobres errantes albergues en casa,    que cuando veas al desnudo lo cubras y que no te escondas de tu hermano? (Isaías 58:6,7)


Éste es el mismo mensaje que proclamó nuestro Señor Jesucristo:

¡Arrepiéntanse y crean el evangelio! (S. Marcos 1:15)


Las lecturas para el Miércoles de Cenizas son Joel 2:1-2,12-17 o Isaías 58:1-12; Salmo 103; 2 Corintios 5:20b-6:10; San Mateo 6:1-6, 16-21. 

miércoles, 5 de abril de 2017

Reflexión Bíblica para la Quinta Semana en Cuaresma


Esta semana las lecturas nos motivan a tener fe en el poder de Dios frente las circunstancias más abrumadoras y desesperanzadoras. La visión de los huesos secos nos recuerda que nuestro Dios es el que puede dar vida a los muertos y este mensaje es la base de fe para nuestra esperanza en la resurrección de los muertos prometida a Israel de manera generalizada y de manera específica  a los creyentes en el Señor Jesucristo que dijo: Yo soy la resurrección y la vida.


Las Lecturas para el Quinto Domingo en Cuaresma son Ezequiel 37:1-14; Salmo 130; Romanos 8:6-11; San Juan 11:1-45.

martes, 28 de marzo de 2017

Reflexión Bíblica para la Cuarta Semana en Cuaresma

El Pelícano, imagen de Cristo
que nos alimenta con su propria vida.
El Cuarto Domingo en Cuaresma se conoce por varios nombres adicionales como el domingo refrescante y el domingo rosado e incluso, según la costumbre inglesa, el domingo maternal. En siglos pasados las lecturas siempre incluían la historia de la alimentación de los cuatro mil en San Juan 6 cuando el Señor "resfrescó" a la gente dándole de comer. Este año leíamos acerca del hombre nacido ciego en San Juan 9. El énfasis cae sobre el dicho del Señor Jesús: Yo soy la luz del mundo. El poder ver esta luz no depende de los ojos físicos sino de la disposición del corazón preparado por la gracia de Dios. Por eso el hombre sin vista pudo contemplar lo que los con ojos sanos no pudieron ver ni entender.  
Las Lecturas para el Cuarto Domingo en Cuaresma son 1 Samuel 16:1-13; Salmo 23; Efesios 5:8-14; San Juan 9:1-41.
 
 
(Si le gustan las reflexiones del blog, por favor, compártanlas.)

martes, 21 de marzo de 2017

Reflexión Bíblica para la Tercera Semana en Cuaresma


Por eso siendo justificados por fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 5:1).

Todos queremos tener paz en nuestras vidas.  Buscamos la paz y el bienestar a través del empleo, del dinero y de las diversiones de todo tipo. Sin embargo lo único que nos puede proveer la paz es la fe en Jesucristo.  Cristo obtuvo paz por nosotros en la cruz mientras todavía éramos  sus enemigos y nos reconcilió consigo mismo por el amor que nos tiene.  Nadie más ha hecho eso por la humanidad y por eso cualquier otro ofrecimiento de la paz es una estafa, una mentira o un autoengaño.    

Como le dijo el Señor Jesús a la samaritana, si sólo nos diéramos cuenta de lo que Dios quiere darnos, le pediríamos que nos diera esa paz tan deseada y tan necesaria (S. Juan 4:10). Nadie más es capaz de darnos la paz genuina, pues sólo Cristo, siendo el único Salvador, nos ofrece verdadero consuelo para nuestras almas.


Las lecturas para el Tercer Domingo en Cuaresma so Éxodo 17:1-7; Salmo 95; Romanos 5:1-11; San Juan 4:5-42.   

miércoles, 1 de marzo de 2017

Miércoles de Ceniza

Hoy empieza la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza que es un día particular en que se realiza la imposición de cenizas en señal del arrepentimiento por el pecado. Para los anglicanos es uno de los dos días establecidos como días de ayuno en el Libro de Oración Común. (El otro es el Viernes Santo.)
A veces se pregunta sobre qué es el ayuno. Normalmente, ayunar sencillamente es no comer desde el amanecer hasta acostarse para dormir. Para los que estamos acostumbrados a comer demasiado se vuelve una tarea un poco difícil y se recomienda mucha agua. En algunas comunidades cristianas el ayuno se limita a ciertas horas del día (por ejemplo entre las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde en honor a las horas en que Cristo padeció en la Cruz.) En otras, pues sugieren sólo el comer poco y limitarse a las verduras. Tampoco se exige el ayuno de los niños, los enfermos, o los ancianos. También los cristianos chinos están exentos del ayuno cuando la fecha del Miércoles de Ceniza se concuerda con la del Nuevo Año Chino, como el año antepasado. 
Como es de esperarse, las lecturas bíblicas de hoy dan instrucciones para el ayuno que agrada a Dios. El profeta Isaías (58) anuncia que el Señor desea que ayunemos de la injustica más que de cualquier otra cosa y que dejemos de oprimir y de engañar a los demás.  Jesucristo (Mateo 6)  enseña que ayunar para que nos sentamos bien o para que la gente nos diga lo bueno que somos tampoco sirve. Note que el Señor no menosprecia el ayuno; sólo exige que sea parte de una vida que busque servir a Dios y al prójimo.


Entonces clamarás, y el Señor te responderá, pedirás socorro, y dirá: «Aquí estoy.» Si apartas de ti todo yugo, no apuntas con el dedo y no hablas maldad, repartes al hambriento tu pan, y al alma afligida dejas saciada, resplandecerá en las tinieblas tu luz, y lo oscuro de ti será como mediodía. Te guiará el Señor de continuo, hartará en los sequedales tu alma, dará vigor a tus huesos, y serás como huerto regado, o como manantial cuyas aguas nunca faltan. (Isaías 58:9-11)Una versión anterior de este post se publicó en "El Cura de Dos Mundos" (18/02/2015). 

jueves, 18 de febrero de 2016

Sobre la tentación


Sobre la tentación
En Norteamérica la gente habla de la tentación de comer chocolate. La idea es que comerse un dulce o un pastel es bueno.   ¿Quién quiere privarse de lo bueno?  Entonces, nuestro discurso sobre la tentación resulta ser más broma que tema serio. Y la verdad es que me parece que ya no sabemos qué pensar sobre la tentación.  Bromeamos porque no sabemos hablar en serio. No sabemos reconocer la tentación en nuestras vidas y mucho menos nos preparamos para enfrentarla.  (De hecho no me acuerdo de escuchar sermones o recibir alguna catequesis sobre la tentación en mis años formativos.)  El resultado es que cuando la tentación se presenta delante de nuestros ojos, no nos damos cuenta.  Si no nos damos cuenta ¿cómo vamos a resistir?
La tentación viene de muchas formas. Siempre se nos puede ocurrir violar alguno de los mandamientos de la segunda tabla de la Ley—Honra a tu padre y a tu madre, no asesinarás, no robarás, no cometerás adulterio, no codiciarás. Todos sabemos que debemos portarnos bien porque queremos que los demás se porten bien con nosotros. Pero más graves son las tentaciones contra la primera tabla de la Ley.  Hoy día parece que estamos tentados como nunca a violar estos mandamientos que fundamentan la primacía de Dios en nuestra vida.  He aquí la raíz de todo pecado, pues todos los pecados se derivan de no darle a Dios el primer lugar. Todos nuestros pecados por lo tanto son una clase de la idolatría y tienen su base en nuestro orgullo (sea personal o del grupo). Eso es lo que debemos resistir con ganas y es fácil rendirse.
El problema es darse cuenta de esta tentación. Parece obvio pero siempre estamos dispuestos a  poner  a cualquier cosa en el lugar de Dios. Es lo más fácil:  Sólo es por un rato. Mañana oro. Mañana leo la Biblia. Cuando tengo más tiempo voy a congregarme. Hoy hace frío. Hoy calor, etcétera, etcétera.  Pero Dios nos llama ahora porque hoy es el día de salvación (Isaías 48:9; 2 Corintios 6:2).  Hoy nos llama a seguir a Jesucristo. Hoy nos llama a llevar nuestra cruz. Hoy nos llama a amar a Dios sobre todas las cosas. Pues, de mañana no tenemos garantías.
Que esta cuaresma nos sirva para resistir la tentación de poner para mañana lo que Dios nos pide hoy.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Miércoles de Ceniza

Hoy empieza la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza que es un día particular en que se realiza la imposición de cenizas en señal del arrepentimiento por el pecado. Para los anglicanos es uno de los dos días establecidos como días de ayuno en el Libro de Oración Común. (El otro es el Viernes Santo.)
A veces se pregunta sobre qué es el ayuno. Normalmente, ayunar sencillamente es no comer desde el amanecer hasta acostarse para dormir. Para los que estamos acostumbrados a comer demasiado se vuelve una tarea un poco difícil y se recomienda mucha agua. En algunas comunidades cristianas el ayuno se limita a ciertas horas del día (por ejemplo entre las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde en honor a las horas en que Cristo padeció en la Cruz.) En otras, pues sugieren sólo el comer poco y limitarse a las verduras. Tampoco se exige el ayuno de los niños, los enfermos, o los ancianos. También los cristianos chinos están exentos del ayuno cuando la fecha del Miércoles de Ceniza se concuerda con la del Nuevo Año Chino, como el año pasado. 
Como es de esperarse, las lecturas bíblicas de hoy dan instrucciones para el ayuno que agrada a Dios. El profeta Isaías (58) anuncia que el Señor desea que ayunemos de la injustica más que de cualquier otra cosa y que dejemos de oprimir y de engañar a los demás.  Jesucristo (Mateo 6)  enseña que ayunar para que nos sentamos bien o para que la gente nos diga lo bueno que somos tampoco sirve. Note que el Señor no menosprecia el ayuno; sólo exige que sea parte de una vida que busque servir a Dios y al prójimo.

Entonces clamarás, y el Señor te responderá, pedirás socorro, y dirá: «Aquí estoy.» Si apartas de ti todo yugo, no apuntas con el dedo y no hablas maldad, repartes al hambriento tu pan, y al alma afligida dejas saciada, resplandecerá en las tinieblas tu luz, y lo oscuro de ti será como mediodía. Te guiará el Señor de continuo, hartará en los sequedales tu alma, dará vigor a tus huesos, y serás como huerto regado, o como manantial cuyas aguas nunca faltan. (Isaías 58:9-11)Una versión anterior de este post se publicó en "El Cura de Dos Mundos" (18/02/2015). 

miércoles, 18 de febrero de 2015

Miércoles de Ceniza y el Ayuno



"Recuerda que eres polvo
y que al polvo volverás."
Hoy empieza la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza que es un día particular en que se realiza la imposición de cenizas en señal del arrepentimiento por el pecado. Para los anglicanos es uno de los dos días establecidos como días de ayuno en el Libro de Oración Común. (El otro es el Viernes Santo.)
A veces se pregunta sobre qué es el ayuno. Normalmente, ayunar sencillamente es no comer desde el amanecer hasta acostarse para dormir. Para los que estamos acostumbrados a comer demasiado se vuelve una tarea un poco difícil y se recomienda mucha agua. En algunas comunidades cristianas el ayuno se limite a ciertas horas del día (por ejemplo entre las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde en honor a las horas en que Cristo padeció en la Cruz.) En otras, pues sugieren sólo el comer poco y limitarse a las verduras. Tampoco se exige el ayuno de los niños, los enfermos, o los ancianos. También los cristianos chinos están exentos del ayuno cuando la fecha del Miércoles de Ceniza se concuerda con la del Nuevo Año Chino, como se hace en este año. 
Como es de esperarse, las lecturas bíblicas de hoy dan instrucciones para el ayuno que agrada a Dios. El profeta Isaías (58) anuncia que el Señor desea que ayunemos de la injustica más que de cualquier otra cosa y que dejemos de oprimir y de engañar a los demás.  Jesucristo (Mateo 6)  enseña que ayunar para que nos sentamos bien o para que la gente nos diga lo bueno que somos tampoco sirve. Note que el Señor no menosprecia el ayuno; sólo exige que sea parte de una vida que busque servir a Dios y al prójimo.

Entonces clamarás, y el Señor te responderá, pedirás socorro, y dirá: «Aquí estoy.» Si apartas de ti todo yugo, no apuntas con el dedo y no hablas maldad, repartes al hambriento tu pan, y al alma afligida dejas saciada, resplandecerá en las tinieblas tu luz, y lo oscuro de ti será como mediodía. Te guiará el Señor de continuo, hartará en los sequedales tu alma, dará vigor a tus huesos, y serás como huerto regado, o como manantial cuyas aguas nunca faltan. (Isaías 58:9-11)

miércoles, 13 de febrero de 2013

Miércoles de Ceniza

Hoy empieza la Cuaresma, los cuarenta días de preparación para la celebración de la Pascua Cristiana--la Pascua de la Resurrección. Al primer día le llamamos Miércoles de Ceniza, pues siempre es miércoles y es costumbre imponer ceniza en la frente o en la cabeza. Antiguamente fue el tiempo de prueba de los que se preparaban para el Bautismo y luego de los que habían recibido la prohibición de recibir la Santa Comunión por haber negado la fe en público.
 
Los curas siempre recordamos a la gente que la Cuaresma es tiempo de ayuno, de abstinencia, de actos de misericordia y de autonegación. Por tradición se limita la carne que uno consume, especialmente los viernes. En el mundo anglosajón tenemos costumbre de dejer algo que nos gusta: los dulces, la Coca Cola, el ice cream y otras cosas de ese tipo. Todo esto--desde las cenizas hasta el abandonar el chocolate--tiene un valor propio. No lo menosprecio. Sin embargo siento cada año que vale la pena insistir que si el ayuno y la autonegación no nos llaman a la conversión, no es nada más que una dieta con tintes religiosos. Los profetas y el Señor mismo criticaban a la religión de labios si no viene acompañada por al arrepentimiento sincero y una búsqueda auténtica de Dios.  Hemos de dejar el mal y el pecado y dirigir nuestros corazones hacia el Señor. Ojalá estas disciplinas cuaresmales nos ayuden a consagrarnos más a Dios.


Procuren estar en paz con todos y progresen en la santidad, pues sin ella nadie verá al Señor.  (Hebreos 12:14)

¿No saben cuál es el ayuno que me agrada? Romper las cadenas injustas, desatar las amarras del yugo, dejar libres a los oprimidos y romper toda clase de yugo. Compartirás tu pan con el hambriento, los pobres sin techo entrarán a tu casa, vestirás al que veas desnudo y no volverás la espalda a tu hermano. Entonces tu luz surgirá como la aurora y tus heridas sanarán rápidamente. Tu recto obrar marchará delante de ti y la Gloria de Yavé te seguirá por detrás.  (Isaías 58:6-8)
 
Sométanse, pues, a Dios; resistan al diablo y huirá de ustedes; acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Purifíquense las manos, pecadores; santifiquen sus corazones, indecisos. (Santiago 4:7-8)