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miércoles, 1 de marzo de 2017

Miércoles de Ceniza

Hoy empieza la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza que es un día particular en que se realiza la imposición de cenizas en señal del arrepentimiento por el pecado. Para los anglicanos es uno de los dos días establecidos como días de ayuno en el Libro de Oración Común. (El otro es el Viernes Santo.)
A veces se pregunta sobre qué es el ayuno. Normalmente, ayunar sencillamente es no comer desde el amanecer hasta acostarse para dormir. Para los que estamos acostumbrados a comer demasiado se vuelve una tarea un poco difícil y se recomienda mucha agua. En algunas comunidades cristianas el ayuno se limita a ciertas horas del día (por ejemplo entre las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde en honor a las horas en que Cristo padeció en la Cruz.) En otras, pues sugieren sólo el comer poco y limitarse a las verduras. Tampoco se exige el ayuno de los niños, los enfermos, o los ancianos. También los cristianos chinos están exentos del ayuno cuando la fecha del Miércoles de Ceniza se concuerda con la del Nuevo Año Chino, como el año antepasado. 
Como es de esperarse, las lecturas bíblicas de hoy dan instrucciones para el ayuno que agrada a Dios. El profeta Isaías (58) anuncia que el Señor desea que ayunemos de la injustica más que de cualquier otra cosa y que dejemos de oprimir y de engañar a los demás.  Jesucristo (Mateo 6)  enseña que ayunar para que nos sentamos bien o para que la gente nos diga lo bueno que somos tampoco sirve. Note que el Señor no menosprecia el ayuno; sólo exige que sea parte de una vida que busque servir a Dios y al prójimo.


Entonces clamarás, y el Señor te responderá, pedirás socorro, y dirá: «Aquí estoy.» Si apartas de ti todo yugo, no apuntas con el dedo y no hablas maldad, repartes al hambriento tu pan, y al alma afligida dejas saciada, resplandecerá en las tinieblas tu luz, y lo oscuro de ti será como mediodía. Te guiará el Señor de continuo, hartará en los sequedales tu alma, dará vigor a tus huesos, y serás como huerto regado, o como manantial cuyas aguas nunca faltan. (Isaías 58:9-11)Una versión anterior de este post se publicó en "El Cura de Dos Mundos" (18/02/2015). 

miércoles, 13 de febrero de 2013

Miércoles de Ceniza

Hoy empieza la Cuaresma, los cuarenta días de preparación para la celebración de la Pascua Cristiana--la Pascua de la Resurrección. Al primer día le llamamos Miércoles de Ceniza, pues siempre es miércoles y es costumbre imponer ceniza en la frente o en la cabeza. Antiguamente fue el tiempo de prueba de los que se preparaban para el Bautismo y luego de los que habían recibido la prohibición de recibir la Santa Comunión por haber negado la fe en público.
 
Los curas siempre recordamos a la gente que la Cuaresma es tiempo de ayuno, de abstinencia, de actos de misericordia y de autonegación. Por tradición se limita la carne que uno consume, especialmente los viernes. En el mundo anglosajón tenemos costumbre de dejer algo que nos gusta: los dulces, la Coca Cola, el ice cream y otras cosas de ese tipo. Todo esto--desde las cenizas hasta el abandonar el chocolate--tiene un valor propio. No lo menosprecio. Sin embargo siento cada año que vale la pena insistir que si el ayuno y la autonegación no nos llaman a la conversión, no es nada más que una dieta con tintes religiosos. Los profetas y el Señor mismo criticaban a la religión de labios si no viene acompañada por al arrepentimiento sincero y una búsqueda auténtica de Dios.  Hemos de dejar el mal y el pecado y dirigir nuestros corazones hacia el Señor. Ojalá estas disciplinas cuaresmales nos ayuden a consagrarnos más a Dios.


Procuren estar en paz con todos y progresen en la santidad, pues sin ella nadie verá al Señor.  (Hebreos 12:14)

¿No saben cuál es el ayuno que me agrada? Romper las cadenas injustas, desatar las amarras del yugo, dejar libres a los oprimidos y romper toda clase de yugo. Compartirás tu pan con el hambriento, los pobres sin techo entrarán a tu casa, vestirás al que veas desnudo y no volverás la espalda a tu hermano. Entonces tu luz surgirá como la aurora y tus heridas sanarán rápidamente. Tu recto obrar marchará delante de ti y la Gloria de Yavé te seguirá por detrás.  (Isaías 58:6-8)
 
Sométanse, pues, a Dios; resistan al diablo y huirá de ustedes; acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Purifíquense las manos, pecadores; santifiquen sus corazones, indecisos. (Santiago 4:7-8)