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martes, 20 de junio de 2017

Reflexión Bíblica para la Segunda Semana después de Pentecostés (2017)


Con este domingo ya entramos en la gran temporada “verde” del año litúrgico y las lecturas nos inspiran a reflexionar sobre cómo Dios actúa libremente a favor de su pueblo. La lectura de Éxodo cuenta cómo el SEÑOR mandó a Moisés a recordar al pueblo de Dios que fue por iniciativa propia que les liberó de las manos de los egipcios, que fue un acto de su gracia y amor hacia ellos. Lo  que Dios desea entonces  es que el pueblo responda a ese amor con fidelidad a su alianza. La epístola a los Romanos nos indica que la paz de Dios ya se ha establecido entre él y la humanidad, que ya no hay enemistad entre Dios y su pueblo, porque en el amor y la gracia de Dios su Hijo sirvió de mediador, reconciliándonos con Dios a través de su muerte y resurrección.  Dios mismo ha proveído todo lo que necesitamos para vivir eternamente con él y ya no tenemos que ir arriba y abajo para encontrar la paz, sólo a Cristo.  En el Evangelio del día, Cristo instruye a los apóstoles a servir con fidelidad y a compartir la paz de Dios libremente con todos los que lo quieren recibir.


Las Lecturas para el Propio 06 son Éxodo 19:2-8ª ó Génesis 18:1-5 (21:1-7); Salmo 100 ó Salmo 116:1,10-17; Romanos 5:1-11; San Mateo 9:35-10:8(9-23).

martes, 21 de marzo de 2017

Reflexión Bíblica para la Tercera Semana en Cuaresma


Por eso siendo justificados por fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 5:1).

Todos queremos tener paz en nuestras vidas.  Buscamos la paz y el bienestar a través del empleo, del dinero y de las diversiones de todo tipo. Sin embargo lo único que nos puede proveer la paz es la fe en Jesucristo.  Cristo obtuvo paz por nosotros en la cruz mientras todavía éramos  sus enemigos y nos reconcilió consigo mismo por el amor que nos tiene.  Nadie más ha hecho eso por la humanidad y por eso cualquier otro ofrecimiento de la paz es una estafa, una mentira o un autoengaño.    

Como le dijo el Señor Jesús a la samaritana, si sólo nos diéramos cuenta de lo que Dios quiere darnos, le pediríamos que nos diera esa paz tan deseada y tan necesaria (S. Juan 4:10). Nadie más es capaz de darnos la paz genuina, pues sólo Cristo, siendo el único Salvador, nos ofrece verdadero consuelo para nuestras almas.


Las lecturas para el Tercer Domingo en Cuaresma so Éxodo 17:1-7; Salmo 95; Romanos 5:1-11; San Juan 4:5-42.