Mostrando entradas con la etiqueta Tentacion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tentacion. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de marzo de 2017

Reflexión Bíblica para la Primera Semana en Cuaresma


Al Primer Domingo en Cuaresma a veces se le dice “Domingo de Tentación” porque siempre leemos alguno de los relatos acerca de la tentación de nuestro Señor Jesucristo. Muchos comentarios se han escrito sobre las varias tentaciones y los respectivos pasajes bíblicos, sin embargo, todos los comentaristas se ven obligados a aterrizar sobre un solo punto: Cristo hizo lo que ningún ser humano había logrado al vencer la tentación con la perfecta obediencia al Padre. Tampoco los cuarenta días y cuarenta noches fueron la única ocasión para enfrentar la tentación. Habrán sido muchas ocasiones, pues dicen las Escrituras que fue tentado en todo como nosotros, y por lo tanto conoce nuestras circunstancias y situaciones de vida. Así siendo de los nuestros, Cristo sabe lo que necesitamos y siendo fiel al Padre, se presenta ante trono celestial a interceder efectivamente a favor de nosotros.



Las lecturas para el Primer Domingo en Cuaresma son Génesis 2:15-17, 3:1-7; Salmo 32; Romanos 5:12-19; San Mateo 4:1-11.  

jueves, 18 de febrero de 2016

Sobre la tentación


Sobre la tentación
En Norteamérica la gente habla de la tentación de comer chocolate. La idea es que comerse un dulce o un pastel es bueno.   ¿Quién quiere privarse de lo bueno?  Entonces, nuestro discurso sobre la tentación resulta ser más broma que tema serio. Y la verdad es que me parece que ya no sabemos qué pensar sobre la tentación.  Bromeamos porque no sabemos hablar en serio. No sabemos reconocer la tentación en nuestras vidas y mucho menos nos preparamos para enfrentarla.  (De hecho no me acuerdo de escuchar sermones o recibir alguna catequesis sobre la tentación en mis años formativos.)  El resultado es que cuando la tentación se presenta delante de nuestros ojos, no nos damos cuenta.  Si no nos damos cuenta ¿cómo vamos a resistir?
La tentación viene de muchas formas. Siempre se nos puede ocurrir violar alguno de los mandamientos de la segunda tabla de la Ley—Honra a tu padre y a tu madre, no asesinarás, no robarás, no cometerás adulterio, no codiciarás. Todos sabemos que debemos portarnos bien porque queremos que los demás se porten bien con nosotros. Pero más graves son las tentaciones contra la primera tabla de la Ley.  Hoy día parece que estamos tentados como nunca a violar estos mandamientos que fundamentan la primacía de Dios en nuestra vida.  He aquí la raíz de todo pecado, pues todos los pecados se derivan de no darle a Dios el primer lugar. Todos nuestros pecados por lo tanto son una clase de la idolatría y tienen su base en nuestro orgullo (sea personal o del grupo). Eso es lo que debemos resistir con ganas y es fácil rendirse.
El problema es darse cuenta de esta tentación. Parece obvio pero siempre estamos dispuestos a  poner  a cualquier cosa en el lugar de Dios. Es lo más fácil:  Sólo es por un rato. Mañana oro. Mañana leo la Biblia. Cuando tengo más tiempo voy a congregarme. Hoy hace frío. Hoy calor, etcétera, etcétera.  Pero Dios nos llama ahora porque hoy es el día de salvación (Isaías 48:9; 2 Corintios 6:2).  Hoy nos llama a seguir a Jesucristo. Hoy nos llama a llevar nuestra cruz. Hoy nos llama a amar a Dios sobre todas las cosas. Pues, de mañana no tenemos garantías.
Que esta cuaresma nos sirva para resistir la tentación de poner para mañana lo que Dios nos pide hoy.

lunes, 23 de febrero de 2015

Cristo, San Agustín y la Tentación






Detalle de Sandro Boticelli, "La tentación de Cristo"
Este domingo me tocó predicar sobre la tentación del Señor porque es lo que leemos todos los años en el Primer Domingo en Cuaresma. Debe ser un acontecimiento bastante importante, pues tres de los evangelios nos cuentan que Cristo fue tentado en el desierto después de su bautismo. Mateo y Lucas nos dan varios detalles de cómo Satanás intentaba tentar al Señor. Pero en esta ocasión leí de Marcos y Marcos no nos dice casi nada de las tentaciones. Lo vi como una oportunidad de recalcar algo de las enseñanzas de san Agustín de Hipona: Debemos concebir la tentación del Señor de un modo global. La Carta a los Hebreos dice que Cristo fue tentado de toda manera, como nosotros, mas no pecó. Los pocos detallas de Marcos hacen enfático el mensaje—Fue tentado. No fue un espectáculo. Fue un encuentro con el mal y Jesús lo venció. En su Comentario sobre el Salmo 40 (41), Agustín nos recuerda que por el bautismo nos hacemos miembros de Cristo, nos incorporamos a él. Por tanto, cuando el Señor fue tentado, fuimos tentados con él y cuando el Señor venció a la tentación, la vencimos con él. Entender eso debería animarnos a resistir aún más a la tentación cuando se nos presenta—no porque seamos fuertes en nosotros mismos siendo débiles por nuestra constitución, sino porque Cristo está a nuestro lado para vencer con nosotros.

Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compartir el peso de nuestras debilidades, sino al contrario: tentado en todo, como semejante nuestro que es, pero sin pecado. (Hebreos 4:15)