viernes, 7 de junio de 2013

Visita a la Gran Manzana

Empire State Building
Padre Fortea
Esta semana viajé a Nueva York, la Gran Manzana, para asistir a una conferencia teológica con el famoso Padre José Antonio Fortea. Todo estuvo muy bien. Fui en un bus que fue mucho mejor que el que tomé en una ocasión anterior. (¡Hasta tenía servicio wifi y donde cargar el teléfono!) Conocí a gente muy amable y hospitalaria. Escuché la conferencia, la cual me ayudó a reflexionar más sobre los temas presentados.

5th Ave y Broadway
Aproveché el tiempo y logré ver una pizca de Times Square y la zona de Broadway. Pues fue como dice el libro de Génesis: Bueno. No me puedo quejar de nada.
 
Pero lo mejor para mí fue visitar a una casa de las Misioneras de la Caridad, las hermanas de la Madre Teresa. La experiencia fue (para seguir con lenguaje bíblico) Muy Buena. Poder inmergirme con ellas en la oración me bendijo grandemente. Su cordial bienvenida y su deseo de amar más al Señor Jesús fueron lecciones para mí, y creo que así fue también por los otros sacerdotes en la reunión. Doy gracias a Dios por esta ocasión y por hacerme regresar sano y salvo para estar de nuevo con mi familia querida.

viernes, 31 de mayo de 2013

La Visitación de María

El 31 de mayo es la conmemoración de la Visitación de la Bienaventurada Virgen María. La historia del encuentro entre María con Jesús e Isabel con Juan el Bautista está en San Lucas 1:39-56. Es un momento extraordinario y único en la historia de la humanidad. El relato nos proporciona el Cántico de María (Magnificat) y parte del Saludo Angelical (Ave Maria). Es un texto sobre el cual hay meditar, sobre el cual hay que orar mucho.

Incluyo el texto de un himno anglicano ya casi olvidado pero muy bonito:
¡Bendita eres tú entre las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús!
San Lucas 1:42

El angel glorioso
anuncia a María
Que a ella vendría
El Verbo a encarnar.
Se inclina al oírlo
Con dulce obediencia,
Con pura inocencia,
La Virgen sin par.

La llena de gracia,
La Virgen bendita,
Afable visita
A santa Isabel.
Y sirve a prima,
Cortés y gustosa,
La madre preciosa
Del Dios de Israel.

lunes, 27 de mayo de 2013

La Trinidad: Dios es Amor

Ayer fue el Domingo de la Santísima Trinidad. Es un tema del que a los predicadores les cuesta sacar provecho.  Parece demasiado filosófico y abstracto. Nada práctico. El lío se descubre cuando uno se dé cuenta de cómo nuestra idea de Dios afecta a todo. Si pienso que Dios es vengativo, quizás yo también seré vengativo. Si pienso que Dios es muy lejano y que no le interesamos los seres humanos, pues tampoco me interesará él.  Pero si entiendo que Dios por naturaleza es amor, que me hizo con su amor y desea que viva en su amor, quizás intentaré vivir con amor hacia los demás.
La doctrina de la Trinidad (que Dios es Tres y Dios es Uno) nos enseña que por naturaleza, por esencia, Dios es amor porque existe desde toda la eternidad en una relación de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; y este amor es lo que ha provocado la Creación y la Redención de la humanidad y que ha sido derramado en nuestros corazones por la gracia de Dios.
Es decir que la Trinidad nos recuerda lo que San Juan dijo de forma muy sencilla—Dios es amor.
Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él. Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él. (1ra Juan 4:16)

sábado, 18 de mayo de 2013

Pentecostés: ¡Ya llegó el Espíritu Santo!


¡Ya llegó! ¡Ya llegó! ¡El Espíritu Santo ya llegó!
Pentecostés marca la llegada del Espíritu Santo como don principal de Dios a su Iglesia. Y don impresionante lo es. Al leer el recuento de los Hechos uno se da cuenta de cuanta importancia el día de Pentecostés tuvo para la naciente Iglesia apostólica. Los hombres tímidos y llenos de miedo salieron a la luz del día para proclamar las buenas nuevas y actuar en el Nombre de Jesús después de experimentar la manifestación del Espíritu Santo que Jesús había prometido.  Pedro y los demás empoderados por este Espíritu lograron cumplir la misión de compartir el mensaje cristiano en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta los confines de la tierra.
Quizás todavía más maravilloso es que el don del Espíritu Santo permanece con la Iglesia a pesar de todos los pecados y las flaquezas de la humanidad. Todo creyente en Jesucristo puede servir a Dios y ser transformado y empoderado a vivir una vida llena de la presencia y gracia de Dios nuestro Salvador. Y todo hombre y toda mujer pueden participar en la gran misión de llevar el amor de Dios a todos los rincones de este mundo.

miércoles, 8 de mayo de 2013

¿Porqué la Ascensión?


¿Sabía usted que mañana es el Día de la Ascensión?  Pues, lo es. Quizás pregunta ¿Y qué?

Bueno... Parece que la Ascensión se pierde de vista con mucha frecuencia. Pasamos directo de la Resurrección a la Venida del Espíritu Santo sin pensar en ella.  (Que siempre caiga un día jueves tampoco ayuda.) Pero no ha sido así por los siglos de los siglos. De hecho al leer el Nuevo Testamento uno puede idear la noción que la Ascensión fue la victoria principal del Señor Jesús.  


¿Porqué? 

Primero, el ministerio terrenal de Cristo no terminó con la Resurrección. Se quedó con los Apóstoles  cuarenta días capacitándoles y enseñándoles el sentido de las Sagradas Escrituras: San Lucas 24:36-48; Hechos 1:3.    

Segundo, toda victoria se declara y se oficializa con la coronación. Precisamente, la Ascensión es la coronación del Señor como victorioso sobre los poderes del mal: Hechos 2:33-35; Efesios 1:20-23; 4:8. 

Tercero, completa el ciclo de la encarnación. Al hacerse hombre, el Señor Jesucristo tomó nuestra naturaleza humana, llevando consigo su naturaleza divina. En la Ascensión, el Señor lleva la naturaleza humana al cielo. Cristo recibe de nuevo el honor y gloria de dejó cuando se humilló por nuestra causa: Efesios 4:9-10.

Hay que agradecerle a Dios que envió a Jesucristo para nuestra salvación y que lo coronó con gloria y triunfo.


 

 

viernes, 26 de abril de 2013

Roma: Ciudad Apostólica

En el post pasado prometí comentar sobre la apostolicidad de la ciudad de Roma y hoy cumplo con la promesa:
 
Cualquiera que estudia el Nuevo Testamento se da cuenta que Roma es parte de la llamada Tierra Santa, pues esta ciudad gozó de la obra y presencia de varios de los líderes más importantes de la Iglesia primitiva. 
 
Primero, los Hechos de los Apóstoles relatan que San Pablo llegó a Roma encarcelado y estuvo por lo menos dos años predicando desde la cárcel y logró convertir incluso miembros de la casa imperial. De la Epístola a los Romanos sabemos que aunque  no era obispo de los romanos, tenía especial interés por ellos.  Tradición muy firme insiste que fue decapitado en la ciudad y que su cuerpo ahora yace en una basílica que lleva su nombre. Esta iglesia, San Pablo extra muros es uno de los templos que más me gustan. ¡Es enorme!
 
Segundo, se cree que San Pedro también pasó algún tiempo ministrando en Roma, aunque no se sabe cuánto. Los Hechos dicen que más estuvo en Antioquia en Siria. (Pablo y Bernabé también estuvieron allá.) La Primera Carta de San Pedro menciona que el autor escribía desde "Babilonia", clave en aquel entonces por la capital del Imperio Romano. Tradición, también firme, indica de Pedro fue crucificado boca abajo en un campo cerca de la colina llamada el Vaticano. Investigadores han confirmado la presencia del cuerpo petrino en la cripta de la basílica.
 
Todo es para decir que en Roma están los restos de dos Apóstoles y que vale la pena que cualquiera se interesa por el Nuevo Testamento visite cuando pueda.

martes, 16 de abril de 2013

Ya de Regreso--Y cantando Aleluya

Algunos habrán pensado que me quedé trabado en el Viernes Santo, pero no es así. Celebramos la Resurrección del Señor en la iglesia con todos en el día de Pascua al final de la Semana Santa como hacemos todos cantando el ¡Aleluya!
 
No encontré el tiempo para anunciarlo aquí porque me fui de viaje con mi amada esposa. (Es constumbre de los curas anglicanos tomar la semana de Pascua para ir de retiro o de vacaciones.) Estuvimos en Roma, la ciudad eterna, la a que todas las calles conducen. No voy a contar los detalles del viaje, pero, sí, unas impresiones--
Primero, tomaría una eternidad para ver toda la ciudad bien.
Segundo, el sentido espirtual está presente por los que lo desean pero no torce el brazo de el que no lo busca.
Tercero, los romanos por lo general son amables.
Cuarto, el obispo de Roma sigue iluminando a la gente con su sonrisa (porque, como dijeron en el Vaticano, normalmente los papas no sonríen).  Francisco parece ser un cristiano gozoso--¡Qué alegría!
 
Luego les hablaré del carácter apostólico de las iglesias romanas.