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miércoles, 25 de marzo de 2015

La Anunciación del Señor a la Bendita Virgen María

Ave, gratia plena, Dominus tecum (San Lucas 1:28)
"La Anunciación" por Fra Angelico

Con tal que esta fecha no caiga en la Semana Santa o la Semana de Pascua, en el 25 de marzo se conmemora la Anunciación del Señor a la Virgen María. 

Aunque los anglicanos casi siempre la vemos como la festividad mariana más importante  del calendario, en verdad es una celebración de nuestro Señor Jesucristo, pues se trata del momento cuando el Hijo de Dios asumió la naturaleza humana en el vientre de la joven israelita. Pues con el "Sí" de María el Verbo Divino se hizo hombre y habitó entre nosotros.


A los que desean meditar más sobre la Anunciación, les invito a seguir este vínculo a "Sermones que Iluminan" donde pueden leer la homilía que contribuí para esta ocasión.


 El sexto mes envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret,a una virgen prometida a un hombre llamado José, de la familia de David; la virgen se llamaba María. Entró el ángel a donde estaba ella y le dijo: –Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Al oírlo, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué clase de saludo era aquél. El ángel le dijo: –No temas, María, que gozas del favor de Dios. Mira, concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús. Será grande, llevará el título de Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, para que reine sobre la Casa de Jacob por siempre y su reino no tenga fin.
San Lucas 1:26-33

sábado, 18 de mayo de 2013

Pentecostés: ¡Ya llegó el Espíritu Santo!


¡Ya llegó! ¡Ya llegó! ¡El Espíritu Santo ya llegó!
Pentecostés marca la llegada del Espíritu Santo como don principal de Dios a su Iglesia. Y don impresionante lo es. Al leer el recuento de los Hechos uno se da cuenta de cuanta importancia el día de Pentecostés tuvo para la naciente Iglesia apostólica. Los hombres tímidos y llenos de miedo salieron a la luz del día para proclamar las buenas nuevas y actuar en el Nombre de Jesús después de experimentar la manifestación del Espíritu Santo que Jesús había prometido.  Pedro y los demás empoderados por este Espíritu lograron cumplir la misión de compartir el mensaje cristiano en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta los confines de la tierra.
Quizás todavía más maravilloso es que el don del Espíritu Santo permanece con la Iglesia a pesar de todos los pecados y las flaquezas de la humanidad. Todo creyente en Jesucristo puede servir a Dios y ser transformado y empoderado a vivir una vida llena de la presencia y gracia de Dios nuestro Salvador. Y todo hombre y toda mujer pueden participar en la gran misión de llevar el amor de Dios a todos los rincones de este mundo.