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jueves, 27 de julio de 2017

Cuestión litúrgica: Sobre el uso de la estola con la casulla


Casulla bordada
estilo gótico-moderno
Hoy voy a comentar sobre el uso de la estola con la casulla en las celebraciones eucarísticas.

Primero debo aclarar que soy partidario de usar el juego completo de las vestiduras eucarísticas. Este juego consiste del alba, amito, cíngulo, estola y manípulo con la casulla encima, pero hoy día son  pocos los clérigos que se visten todo el conjunto debido a las modas eclesiásticas tan variantes durante los últimos cuarenta o cincuenta años.  Más vemos que los presbíteros usan el alba con estola solamente y de vez en cuando uno encuentra algún clérigo que administra la Santa Comunión con la capa pluvial o en sobrepelliz con estola o bufanda negra. 
Esta variedad de usos está bien. Es muy anglicana.   
Lo que veo muy extraño es el uso de la casulla con una estola encima. Este acto pone mucho énfasis en la estola, algo que resulta curioso, pues las ediciones clásicas del Libro de Oración Común nunca hacen mención de la estola directamente. (Sólo refieren al alba, y la “vestimenta” que es la casulla y la capa pluvial con respecto a la Santa Comunión.) Eso quiere decir que tal usanza es para nada tradicional. La verdad es que se debe más a los productores de vestimentas modernas que quieren vender estolas que a la tradición de la Iglesia.
Además de no ser tradicional, llevar la estola sobre la casulla se ve raro porque la mayoría de las casullas fueron diseñadas con bordados intricados para verse bien sin nada más encima. Al colocar algo sobre la casulla se distorsiona la elegancia de esta prenda milenaria.
Vestimentas eucarísticas tradicionales



miércoles, 20 de abril de 2016

¿Estará de moda la sotana?


Sobre el fin de semana estuve en el retiro anual de la Orden de las Hijas del Rey, una sociedad devocional para las mujeres en la Iglesia Episcopal.  Mi presencia se debía a que soy el capellán provincial de la orden.  Para mí es un gran privilegio servir a las Hijas del Rey en este papel.  Sus principios de  la oración, el servicio y el evangelismo dan prioridad a lo que es más importante en nuestra vida cristiana y por eso merecen gran respeto.  Creo que todas las participantes del retiro se llevaron buenos recuerdos y ojalá unas reflexiones sobre el cuidado que Jesucristo, el Buen Pastor, nos da.  


Algo que me sorprendió fue la reacción a mi uso de la sotana durante el tiempo de conferencias espirituales. Mi formación me implantó el propósito de ponerme la sotana cuando dirijo retiros o imparto conferencias espirituales.  Alguien me agradeció haberme vestido de sacerdote y durante el retiro varias personas me comentaron que les gusta cuando “los curas se visten como curas”. No fueron sólo las señoras de ochenta años sino personas de varias edades. Y no sólo fueron personas muy conservadoras  sino de aspecto bastante moderno.   ¿Será que la tendencia de evitar los formalismos clericales se está acabando? ¿Será que la sotana ya está de moda? No sé si habrá un boom para los sastres eclesiásticos pero quizá los curas debamos tomar nota.

jueves, 9 de julio de 2015

El Multiuso Anglicano: la Capa Pluvial


El Obispo Sheepshanks
de Norwich ca. 1902,
en su capa pluvial
En el post previo hablé del hábito de coral que usamos los anglicanos y me imagino que más de alguno se dio cuenta que lo que antes era la norma entre nosotros ya produce extrañeza para muchos por solo ver las vestiduras eucarísticas en casi toda ocasión. También mencioné el uso de una vestimenta antes muy típica en nuestra tradición que merece más explicación, la capa pluvial. Realmente no es una prenda para lluvia, sino algo que puede prestar solemnidad a cualquier acto litúrgico. Se ve en la celebración de las misas, en procesiones, en los oficios diarios, en las bodas y en otros actos religiosos cuya importancia se desea enfatizar con elegancia.  (Cuando el obispo me instituyó como rector dijo que mi capa pluvial se vio tan elegante que logré opacarle en todo su esplendor episcopal.)
 
La capa pluvial del Arzobispo de Canterbury
en la boda real de los duques de Cambridge
Las rúbricas del Libro de Oración Común (ediciones 1549-1662) ratificaron el uso de la capa pluvial para celebrar los sacramentos en adición al uso de las vestimentas tradicionales y el hábito coral, prácticamente obligando su uso en las catedrales e iglesias principales. Por eso, surgió la costumbre de muchos obispos de vestirse siempre con la capa pluvial. (Pueden pensar menos en cómo revestirse.)  
 
A diferencia de las vestiduras exclusivas para la Santa Eucaristía, el uso  de la capa ha sido costumbre sin controversia entre clérigos muy evangélicos y clérigos muy ritualistas.   Se puede usar con el alba o con el roquete o la sobrepelliz. En épocas pasadas también tenía cierta ventaja ecuménica por hacerlos parecer menos a los católico-romanos y más a los presbíteros de las iglesias orientales. Es el verdadero “multiuso” anglicano.  Por eso al lado del hábito coral  hoy también abogo por la capa pluvial.
 

martes, 7 de julio de 2015

El uso del hábito coral anglicano y sus variantes




Según mi observación,  el uso y desuso del hábito coral entre los clérigos anglicanos se ha variado en los últimos años como nunca antes desde la reforma del siglo dieciséis, lo cual me extraña muchísimo por no ser históricamente tema de controversia.


Hábito coral de los clérigos anglicanos
Alguien preguntará – ¿cuál es el hábito coral? El hábito coral es el grupo de prendas que son el uniforme clerical para el uso durante los oficios y funciones no sacramentales.  Es lo que se pone para dirigir los oficios diarios y  la letanía o para asistir a una función litúrgica a que uno no preside.  


El hábito coral anglicano para clérigos que no son obispos consiste en la sotana, la sobrepelliz y la bufanda negra. Aparte del corte de sus respectivas partes, normalmente admite pocos variantes.  Los curas que poseen títulos universitarios  usan la esclavina de su grado. Gorros clericales y académicos se han variado a través de los tiempos.  Los miembros de algunos cabildos canónicos utilizan una muceta o capa pequeña sobre los hombros. En ocasiones solemnes cualquier clérigo usa la capa pluvial.  Los obispos siempre han usado un hábito propio. Se forma con la sotana, el roquete, la chimere (o cimarra que es una toga académica sin mangas) y la bufanda negra con esclavina. El único variante es el color de la chimere que a veces es negro, a veces rojo. 


Dos versiones del hábito coral para obispos,
usadas por el Arzobispo de York (rojo) 
y el Arzobispo de Canterbury (negro)  
En algunas épocas  este hábito coral bastaba para casi  todo, aún la administración de los sacramentos, mas ahora cuando asisto a eventos de mi diócesis casi no veo nunca el uso del hábito coral.  Todos llevan una clase de alba moderna que se usa sin sotana abajo.  Se revisten con estolas aunque no tengan ningún papel litúrgico durante el oficio. Es algo novedoso. Existen algunos autores sobre el tema que quieren eliminar el hábito coral por no ser muy moderno.  Lastimosamente, casi han logrado su propósito.  


Sé que la novedad está de moda y que abogar a favor de la tradición me hace un bicho raro.  Sin embargo estoy a favor del uso del hábito coral y abogaré por el derecho de vestirme, sentirme y ser lo más anglicano posible.