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viernes, 14 de julio de 2017

El trabajo de los curas


El bonete español
Hace poco un oficial diocesano me dijo que me deseaba la suerte de “volver al trabajo de un sacerdote”.  No es que haya dejado de trabajar como cura sino que el trabajo de curas  involucra más cosas que  la celebración eucarística dominical y la preparación de sermones.

En mi caso, superviso el mantenimiento de un edificio histórico, traduzco documentos, interpreto conversaciones oficiales,  coordino programas de comida para los necesitados, organizo programas de educación, negocio con autoridades del gobierno y trato de conocer cada vez más la comunidad que sirvo. La verdad es que la labor pastoral es de todos los días y requiere estar atento a muchas cosas dentro y fuera de la congregación.  

Para el sacerdote y sus colaboradores más comprometidos el templo se convierte en la base de misión, un cuartel general, de donde nos desplazamos al mundo para compartir  el amor de Cristo con el mundo que él redimió con su sangre.

miércoles, 27 de julio de 2016

¿Qué pasa con el cura?

Algunos estimados lectores preguntarán: ¿Qué pasa con el Cura de Dos Mundos?
La mudanza familiar en los EEUU.

La respuesta es que mi familia está en medio de una mudanza porque fui llamado a un ministerio nuevo en otra parte del país. 


A la vez que se presentarán cambios en la vida también pienso que se presentarán unos cambios en el blog...pero no hoy.




¡Gracias por leer El Cura de Dos Mundos--todavía hay mucho más por venir!  

No quiero decir que haya logrado ya ese ideal o conseguido la perfección, pero me esfuerzo en conquistar aquello para lo que yo mismo he sido conquistado por Cristo Jesús. Y no me hago la ilusión, hermanos, de haberlo ya conseguido; pero eso sí, olvido lo que he dejado atrás y me lanzo hacia adelante en busca de la meta, trofeo al que Dios, por medio de Cristo Jesús, nos llama desde lo alto. Filipenses 3:12-14 (BLPH)

miércoles, 24 de febrero de 2016

Teléfonos y ovejas

Teléfonos  y ovejas
Un aspecto notorio del ministerio sacerdotal es el fluctuante nivel de actividad. Por tiempos todo está tranquilo. Incluso a veces  se puede aburrir de la monotonía de las rutinas semanales. Nadie llama. Nadie visita a la iglesia durante todo un día. Todo queda silencioso. Y ¡Puf! Ya todo cambia. El teléfono suena y suena toda la mañana.  Tres, cuatro o más personas llegan a la oficina. La iglesia se convierte en una pequeña versión de Times Square y no hay tiempo para aburrirse. ¡Gracias a Dios!  Mientras tanto, todo en lo estaba pesando sigue con su percolación mental, pues tras las visitas y llamadas pienso en el tema que estoy preparando para un retiro que viene—ovejas.  
¡Buenas noticias!--Acabamos de sobrepasar 5000 visitas a "El Cura de Dos Mundos".