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viernes, 24 de julio de 2015

Teólogos anglicanos populares entre los no-anglicanos


La vez pasada describí cómo los anglicanos estudiamos a los teólogos más importantes  de otros grupos cristianos sin que esto sea un problema o conflicto con tal que sean personas de fe que ayuden a comprender mejor el mensaje de Jesucristo.  Hoy quiero dar a conocer a varios teólogos anglicanos que en verdad reciben mucho más atención fuera de nuestra iglesia que dentro.

 

James Ussher, Arzobispo de Armargh y Primado de toda Irlanda (1581-1656)

Image result for James UssherUssher fue conocido como un estudioso desde muy joven que memorizó grandes cantidades de texto de las Sagradas Escrituras y de los antiguos padres de la iglesia. Sus estudios en la teología y la crítica textual son piezas fundamentales para la patrística moderna. Contribuyó también su famosísima Historia del mundo en que calculó, según la mejor información a su disposición, la edad del mundo y describió el desarrollo de la humanidad bajo la providencia divina. Muchos creen que es el autor principal de los Artículos de Religión de la Iglesia de Irlanda.  Sigue siendo popular en muchos campos protestantes, pero muchos anglicanos desconocemos a este representante del pensamiento anglicano reformado por completo.

 

C.S. Lewis, autor y teólogo laico (1898-1963)

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Aunque Mero cristianismo, Cartas del diablo a su sobrino y todas las Crónicas de Narnia  son obras muy populares entre cristianos de muchas denominaciones, su autor es poco estudiado entre episcopales y anglicanos actualmente, y eso a pesar de ser una voz que la Iglesia de Inglaterra buscó para presentar la fe de manera comprensible a toda la gente.  En mi opinión, cada parroquia y misión debería ofrecer un estudio de los libros de Lewis periódicamente, comenzando con Mero cristianismo.  Quizás Lewis todavía represente la mejor expresión popular de un catolicismo anglicano cincuenta años después de su muerte.

 

John Stott, presbítero y  rector de Todas las Almas, Londres (1921-2011)

El llamado “papa protestante” y fundador del movimeineto de Lausanne en realidad era un sacerdote en la tradición evangélica de la Iglesia de Inglaterra.  Stott escribió alrededor de cincuenta libros disponibles en varios idiomas, incluyendo el español.  La cruz de Jesucristo y El cristianismo básico son obras favoritas de cristianos evangélicos de todo el mundo. En particular, La cruz de Jesucristo goza de la reputación de ser la obra más completa sobre la doctrina bíblica de la expiación del pecado en la crucifixión.  Lastimosamente, pocos episcopales lo hemos leído.

 

Sé que puede parecer un lamento. En parte lo es pero también forma parte de una auto-crítica que debemos hacernos.  Lo que pienso es que a igual manera a que estudiamos los teólogos más importantes del cristianismo global hemos de estudiar y conocer a los nuestros, especialmente cuando los nuestros han sido tan importantes para otros. 

 

Nos puede sorprender cómo lo nuestro se hace puente para llegar a los demás.        

jueves, 16 de julio de 2015

Nuestros Teólogos No-Anglicanos

A diferencia de algunos grupos cristianos los anglicanos, aunque tengamos teólogos muy eruditos y profundos, nunca hemos sido exclusivos en nuestros estudios teológicos.  Somos ávidos lectores de teólogos de cualquier tradición cristiana que nos  permiten profundizar nuestro conocimiento de la Palabra de Dios. Aprovecho para compartir algunos de los teólogos más influyentes y estudiados por los anglicanos que no pertenecían a la Iglesia de Inglaterra durante sus vidas.
Los escritores sagrados
Con el entonces cardenal Ratzinger y luego papa Benedicto XVI, los anglicanos podemos afirmar que los autores bíblicos son nuestros teólogos principales.  Moisés, Isaías, Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Pablo, y Santiago fueron grandes teólogos por comunicar lo que Dios se les reveló . Los demás realmente sólo son comentaristas sobre su labor. Cada clérigo anglicano se compromete estudiar y enseñar el contenido—es decir la teología— de las Sagradas Escrituras.  Para los episcopales tradicionales el resto de la teología sólo vale si concuerda con la teología expresada en la página sagrada.
Los santos padres de la iglesia
Así llamamos a los obispos y maestros de la fe cristiana que escribían durante los primeros siglos de nuestra época. Se esforzaron por comprender y sintetizar las enseñanzas del Evangelio y de la Palabra de Dios de manera fiel y eficaz. Hablamos de Ambrosio, Agustín, Atanasio, Basilio, Gregorio Magno, Jerónimo, Juan Crisóstomo y otros menos conocidos pero importantísimos para entender el pensamiento cristiano.  Es fascinante ver cómo los anglicanos de antaño podían citar a los antiguos padres en sus lenguas originales de memoria, hombres como el arzobispo Ussher que prácticamente inventó la ciencia moderna de los estudios patrísticos.
Los escolásticos de la edad media
Los anglicanos no tenemos problemas con estudiar la teología de la edad media; más bien hemos citado a sus escritos para apoyar a nuestras posturas. Anselmo, Abelardo, Tomás de Aquino, Buenaventura, y Lombardo han contribuido muchísimo a la teología anglicana. Incluso los filósofos han hablado de una escuela del tomismo anglicano muy influyente en el mundo de las ideas.
 Los reformadores protestantes
Con tanta apertura teológica no es sorprendente que se usaran las obras de los reformadores europeos en las grandes universidades de Oxford y Cambridge. Los anglicanos de los siglos XVI-XVII estudiaron los libros de Lutero, Melanchthon Calvino y Beza al lado de sus propios teólogos. Resolvieron controversias y crearon otras sin adoptar el sistema personal de ninguno, siempre haciéndose la pregunta ¿concuerda con la Biblia? Por eso se puede decir que los anglicanos aunque podemos apreciar a Lutero y a Calvino,  ni somos luteranos ni  somos calvinistas.
La conclusión que podemos sacer es el anglicanismo siempre ha tenido una gran apertura a cualquier teólogo que haya buscado entender y dar a conocer bien el mensaje de las Sagradas Escrituras. En este sentido refleja una actitud liberal y tolerante. Lo que nos ha permitido tal actitud es su afirmación contundente de la suficiencia y supremacía de la Palabra de Dios escrita en las Sagradas Escrituras:
Las Sagradas Escrituras contienen todas las cosas necesarias para la salvación; de modo que cualquier cosa que no se lee en ellas, ni con ellas se prueba, no debe exigirse de hombre alguno que la crea como artículo de fe, ni debe ser tenida por requisito necesario para la salvación. Por las Sagradas Escrituras entendemos aquellos libros canónicos del Antiguo y Nuevo Testamento, de cuya autoridad nunca hubo duda alguna en la Iglesia. (Artículo VI.)

En el próximo post, hablaremos sobre los teólogos anglicanos mejor conocidos afuera que adentro de la Iglesia.