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martes, 22 de diciembre de 2015

Las Antífonas O: 2ª parte


Las Antífonas O: 2ª parte
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Seguimos con las antífonas para el Magnificat durante los últimos días del Adviento.

O Oriens Dic. 19 Paris, Dic. 20 Sarum, Dic. 21 Roma
Oh Oriente, esplendor de la luz eterna, e Hijo de Justicia: Ven e ilumina a los que están en la oscuridad y la sombre de muerte.
 
O Sancte sanctorum Dic. 20 Paris
Oh Santo de los santos, Reflejo sin mancha de la majestad de Dios  e Imagen de su bondad: Ven y purifica nuestra iniquidad y guía a los justos hacia la vida eterna.
 
O Rex Gentium Dic. 21 Paris, Dic. 21 Sarum, Dic. 22 Roma
Oh Rey de las naciones y su deseo, piedra angular que hace de dos uno: Ven y rescata al hombre que hiciste del polvo de la tierra.   
 
O Emmanuel Dic. 22 Paris, Dic. 22 Sarum, Dic. 23 Roma
Oh Emanuel, nuestro Rey y Gobernante, el deseo de las naciones y su Salvador: Ven y sálvanos, oh Señor Dios nuestro.
 
O Pastor Israel Dic. 23 Paris
Oh Pastor de Israel y Jefe de la casa de David, cuyas salidas son del principio y desde la eternidad: Ven y alimenta a tu pueblo con to poder y a los reyes con justicia y buen juicio.
 
O Virgo virginum Dic. 23 Sarum
Oh Virgen de vírgenes ¿cómo puede ser? Nunca antes hubo alguien como tú y no habrá nadie como tú despúes. Hijas de Jerusalén ¿Por qué os maravilláis conmigo? Esto que veis es un misterio divino.  

jueves, 17 de diciembre de 2015

Las Antífonas O para los Últimos Días del Adviento --1ª parte



Iluminación por las monjas de Sta. Emma
Ya estamos llegando al período de preparación para el natalicio de Jesucristo, es decir que casi finaliza el Adviento.  En la tradición occidental a que pertenece el anglicanismo, los días finales del Adviento se distinguen por el uso de las antífonas “O” durante el rezo de la hora de vísperas mejor conocida como la oración vespertina. Estas antiquísimas antífonas son la materia prima del famoso himno Oh ven, oh ven Emmanuel.     
Como muchas otras tradiciones, el uso de las antífonas se ha evolucionado con los siglos y ya existen, aparte del himno, tres variantes de las mismas: Las de la usanza romana que son comunes, las de la usanza inglesa (o Sarum) que agrega una más y las de Paris que suman dos más al grupo común. Todas se identifican por su nombre latino.


Ofreceré traducciones de las Antífonas en tres partes, comenzando hoy con las siguientes:




O Sapientia
Dic. 15: Paris, Dic. 16: Sarum, Dic. 17: Roma
Oh Sabiduría que procediste de la boca del Altísimo y alcanzas de un confín del orbe al otro, ordenado todo con poderío y ternura: Ven y ensáñanos el camino de la prudencia.
O Adonai Dic. 16: Paris, Dic. 17: Sarum, Dic. 18: RomaOh Señor y Caudillo de la casa de Israel, que apareciste a Moisés en llama ardiente y le entregaste la Ley en el Sinaí: Ven y redímenos con brazo extendido.
O Radix Dic. 17: Paris, Dic. 18: Sarum, Dic. 19: RomaOh Raíz de Isaí cual Signo para tu pueblo, delante de quien los reyes se callan y a quien las naciones invocarán: Ven y líbranos sin tardar.     
O Clavis Dic. 18: Paris, Dic. 19: Sarum, Dic. 20 Roma
Oh Llave de David y cetro de la casa de Israel, tú que abres y nadie cierra,  y que cierras y nadie abre: Ven y libera al encarcelado y al que vive en tinieblas y la sombra de la muerte.




martes, 11 de agosto de 2015

El Oficio Diario



Ayer tuve una conversación con un amigo laico sobre la espiritualidad del Oficio diario, la oración matutina y vespertina, en nuestra tradición anglicana. Nuestras experiencias con el Oficio han sido parecidas en algunos aspectos. Los dos comenzamos a rezarlo en nuestros años estudiantiles y ambos descubrimos el valor de mantener esta dieta espiritual lectura bíblica, alabanza e intercesión con la iglesia día tras día sobre varios años.  Tengo ya más de la mitad de mi vida usando alguna forma del Oficio diario regularmente. Cuando por algún motivo no haya podido leerlo, me he sentido raro, como privado de algo esencial. En verdad encuentro un valor especial en recitar los salmos en orden sobre el transcurso del mes, pues me hace dar voz al rango completo de las emociones humanas (i.e. el enojo, la frustración, el asombro, la alegría y la euforia) y no sólo lo que se me ocurra en un momento determinado.  Es como recibir lecciones del lenguaje adecuado para alabar al Señor en los buenos momentos y para reclamarlo en la necesidad.  Con tiempo las expresiones de la página sagrada quedan impresas en la mente y el corazón.

Como clérigo estoy bajo la obligación moral de guardar esta disciplina eclesiástica; sin embargo, el Oficio no es algo estrictamente clerical. Es el sacrificio de oración y alabanza ofrecida, mañana y tarde, de un extremo del orbe al otro, de la iglesia entera y así pertenece a todos los cristianos. Por tanto, aunque uno esté solo físicamente, está siempre unido a todo el pueblo cristiano en sus devociones y, aunque no se siente capaz de alabar a Dios adecuadamente, sabe que hay otros orando en nuestro apoyo para completar nuestras imperfecciones.
El Oficio diaro en la Catedral de San Pablo, Londrés

Por todo esto, estoy convencido del valor del Oficio diario. Sé que a muchos les parece algo demasiado rutinario y complicado. Es como toda disciplina: Se requiere práctica para adquirir la destreza pero el resultado vale la pena.

(Para más información sobre el Oficio diario en la tradición anglicana, pueden estos los vínculos:
MissionStClare.com tiene Oración Matutina y Oración Vespertina en inglés y español del Libro de Oración Común de la Iglesia Episcopal.
Commonprayer.org  y la Iglesia de Inglaterra  ofrecen versiones del Oficio Diario tradicional en inglés.

Para los que desean comenzar la práctica del Oficio diario con una versión sencilla en inglés, existe mi libro Our Daily Prayers.)