miércoles, 23 de enero de 2013

Muchos Mundos, Un Solo Mundo

En este mundo existe una gran cantidad de mundos, pero al fin son uno solo. No se trata de un experimento filosófico sino de una reflexión algo culinaria (¡Ojalá no le dé hambre al leerlo!)
Sobre el fin de semana, hablé con mi hija sobre sus "aventuras culinarias" pues le gusta probar comidas nuevas (con tal que no se miren los vegetales). Ha comido steak de tiburón, ancas de rana, conejo y el mondongo entre otras proteínas. Claro, ella se cree carnívora...
 
En la aventura más reciente fuimos a un restaurante coreano y ella probó la famosa barbacoa coreana--la que llaman el bugolgi. ¡Qué rico! dice ella, pues es pura carne. Le fascinó. También le gustaron los pastelitos al vapor. Lo interesante de esta comida es la presentación de los acompañantes en platititos separados. Es distinta de la típica costumbre norteamericana de amontonar todo en un solo plato. Pero algo más me llamó la atención. En el mismo edificio hay un restaurante filipino y una pizzería con rótulos en español. Está al lado de dos puestos de sopa vietnamita y en la misma calle hay venta de tacos, cadenas de hamburguesas y un buffet de comidas de la India. Parece que toda la ONU está en solo lugar.
 
Unos días después encendimos el televisor para ver el Travel Channel. Me gustan los programas de Anthony Bourdain, un famoso chef viajero. Estaba en Tapei, Taiwan. (Hace unos años pensé seriamente en mover a mi familia hacia esta ciudad.) Se vió la riqueza de los mercados nocturnos llenos de masas de gente comiendo de todo--desde el res y el cerdo hasta la ranas y los saltamontes. En el siguiente programa, el chef visitaba París. Se vió totalmente distinto: Orden, tranquilidad. Pero hubo algo que unían los chinos de Taipei con los franceses de Paris--comían de todo.
 
El asunto es que aunque por las apariencias la gente se vea tan distinta por sus costumbres, sus comidas, su ropa étc., hay mucho que nos une a todos. Aunque haya muchos mundos (¿no es cada cabeza un mundo?) es un solo mundo donde todos vivimos. Es uno solo el Dios que nos ama a todos. Todos queremos una vida con sentido y propósito. Todos deseamos sentir que nuestra huella perdurará. Y como mi hija, parece que todos queremos comer rico también. 
 


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