Hoy no puedo escribir mucho pero quiero reflexionar sobre el Bautismo del Señor.
Pienso que lo del Espíritu Santo es importante porque allí se nota que Jesús siempre actúa en el poder del Espíritu Santo. Es el Espíritu Santo que capacita a la naturaleza humana del Señor para vivir en obediencia a la voluntad del Padre Celestial. Nosotros también recibimos el don del Espíritu Santo por fe en nuestro bautismo. Éste nos da el poder llevar en una vida plena, sana y feliz. También nos permite dar el testimonio de la gracia y el amor de Dios en Jesucristo.
Si todavía no has recibido el don del Espíritu Santo--o más bien parece inactivo en tu vida--Recibirlo es tan fácil como pedírselo al Padre:
"Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, le abrirán. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!" (S. Lucas 11:9-13)
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