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martes, 1 de noviembre de 2016

El Ciclo de Todos los Santos


El ciclo de Todos los Santos nos puede enseñar mucho sobre nuestra unión con Cristo y nuestros hermanos en la fe, pero se necesita entender todas las partes para entender el ciclo entero.

Veámoslo parte por parte—

1.       Las Vísperas de Todos los Santos o Halloween (31 de octubre). Se trata de una celebración de diversiones y actividades con simbolismos cuyo significado prácticamente se olvida en la actualidad pero que refleja la victoria de Jesucristo sobre los poderes del mal y sobre la muerte.  Es una ocasión que ofrece muchas oportunidades evangelizadoras  a nuestras iglesias.

2.       El Día de Todos los Santos (01 de noviembre). Ésta es la festividad principal y celebra la victoria de Cristo manifestada en las vidas de los santos, los hombres y las mujeres transformados por la gracia de Dios. Podemos pensarlo como la “reunión familiar” de la familia de Dios, ocasión llena de la expectativa de la gloria de la resurrección que Cristo ha prometido a todos los que se han unido a él por fe en su Nombre.  Esta familia divina incluye los santos más conocidos como la Santísima Virgen, los Apóstoles y los Mártires de gran renombre. También incluye los santos de todos los tiempos que son desconocidos totalmente, pero no olvidados para Dios.

3.       El Día de los Fieles Difuntos o Día de los Muertos (02 de noviembre). Surgió como extensión del Día de Todos los Santos para recordarnos que por la Sangre de Cristo hay lugar en el reino de Dios para todos los creyentes arrepentidos, incluso los menos heroicos. Éstos tampoco son olvidados para Dios y para su Iglesia. Son miembros de la familia y los recordamos con agradecimiento al Señor.

    Lo que se debe entender por encima de todo es que la celebración de Todos los Santos es para expresar nuestro gozo y nuestra gratitud por ser hijos adoptivos del Padre y miembros del Cuerpo Místico de Jesucristo, que formamos todos los bautizados y que somos una sola familia unida por el amor y la gracia de Dios.

Dios todopoderoso tú has entrelazado a tus elegidos en una sola comunión y hermandad en el cuerpo místico de tu Hijo Cristo nuestro Señor: Danos gracia para que de tal modo sigamos a tus benditos santos en toda virtuosa y santa vida que alcancemos los gozos inefables que tú has preparado para los que te aman sinceramente; por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, en gloria sempiterna. Amén.

jueves, 27 de octubre de 2016

La verdad sobre Halloween


 Ya viene Halloween y hay que decir la verdad.

Cada año escuchamos voces que nos quieren espantar con los supuestos orígenes diabólicos de Halloween. Para mí como sacerdote, es una situación irónica porque sé muy bien que  Halloween o (mejor dicho) All Hallows’ Eve es una celebración muy arraigada en la tradición cristiana.

Sí, Halloween es una celebración cristiana. La palabra viene de la expresión All Hallows’ Eve que se traduce a “Vísperas de Todos los Santos”. Halloween es la primera parte de las festividades del Día de Todos los Santos, uno de los días más importantes en el calendario cristiano tradicional. Es cuando conmemoramos que todos los bautizados en Cristo Jesús formamos una sola familia de hijos adoptivos de Dios, tanto los vivos como los que han muerto en el Señor. El día nos recuerda de la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte y nos recuerda de nuestra esperanza en la Segunda Venida cuando Cristo volverá con gloria y majestad para juzgar a los vivos y a los muertos.

Alguien quizás responderá ¿Pero qué tiene que ver todo aquello del Trick-or-Treat y los disfraces y todo lo que parece en una celebración de la oscuridad con el Día de Todos los Santos?

La repuesta es fácil. Es una burla del mal. Nuestros antepasados en la fe entendieron mejor que nosotros que la vida es una lucha entre las fuerzas del bien y del mal y que Cristo hizo un gran espectáculo al vencer la muerte con su Cruz y Resurrección, y entonces dedicaban los últimos momentos de oscuridad antes de la gran celebración de la luz de Cristo a burlarse del mal, seguros en la proclamación de la victoria del Señor que luego escucharían en la iglesia. 

Esta práctica entró en la cultura norteamericana por influencia de los ingleses e irlandeses que llegaron a los Estados Unidos, tanto protestantes como católico-romanos, y fue adoptada por los demás grupos a veces sin saber de los orígenes religiosos de la celebración. Este olvido del sentido original y la influencia de Hollywood han provocado que muchas personas exageren en sus actividades o que den un giro negativo a las celebraciones. Sin embargo el abuso no invalida el buen uso.  

Hasta hace pocos años casi todas las celebraciones de Halloween se patrocinaban por las iglesias y hoy en día hay iglesias que todavía celebran las Vísperas de Todos los Santos (no “noche de brujas”) con actividades divertidas y oficios que demuestran la victoria de Cristo sobre la muerte. Por ejemplo la Iglesia Episcopal ofrece un servicio especial para All Hallows’ Eve para enfatizar que Dios es el soberano de toda la creación y que él ha garantizado la victoria sobre el mal con su Hijo Jesucristo.

Ustedes estaban muertos por sus pecados, y su misma persona no estaba circuncidada, pero Dios los hizo revivir junto a Cristo: ¡nos perdonó todas nuestras faltas! Anuló el comprobante de nuestra deuda, esos mandamientos que nos acusaban; lo clavó en la cruz y lo suprimió. Les quitó su poder a las autoridades del mundo superior, las humilló ante la faz del mundo y las llevó como prisioneros en el cortejo triunfal de su cruz. (Colosenses 2:13-15)