martes, 21 de noviembre de 2017

Reflexión Bíblica para la 23ª Semana después de Pentecostés (2017)


Al cabo de mucho tiempo regresó el Señor de aquellos criados y se puso a hacer cuentas con ellos. (S. Mateo 25:19) 
Debemos cuidar lo que Dios nos ha encargado.

Las parábolas de Cristo siempre dan qué pensar y la parábola de los talentos no es una excepción a la regla. Siendo una de las más largas, será una de las más importantes.  Me parece que es tan importante porque enseña que no somos los dueños de nuestras vidas sino sólo administradores.  

Muchas veces nos convencemos que todo es nuestro: nuestra habilidad, nuestros talentos y logros, nuestro trabajo y nuestra familia. Se puede entender, pues nos esforzamos, trabajamos y dedicamos recursos y tiempo para lograr ciertos propósitos.  Pero, al contrario, el Señor viene a decirnos que no es así, que todo pertenece a él. Nuestra capacidad de trabajar, nuestros logros y talentos, los trofeos de nuestra vida pertenecen a Dios, el verdadero Dueño de la creación. Él ha encomendado todo a nuestro cuidado, confiando en que podemos ser buenos administradores de sus bienes y volverá a pedir cuentas de lo que hayamos hecho con ellos.

La evaluación de los empleados al final de la parábola hace explícito que, lejos de ser un invento de hombres que quieren asustar y engañar, el aviso sobre juicio de nuestras vidas es parte esencial del evangelio de Cristo.

Las lecturas para el 23º Domingo después de Pentecostés (2017) son Sofonías 1:7,12-18 (o Jueces 4:1-7); Salmo 90:1-12 (o Salmo 123); 1 Tesalonicenses 5:1-11; San Mateo 25:14-30.  

     


martes, 14 de noviembre de 2017

Reflexión Bíblica para la 23ª Semana después de Pentecostés (2017)


Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir. (San Mateo 25:13)
Las lecturas de esta semana nos llaman a prestar nuestra atención a la verdadera sabiduría, la sabiduría que consiste en buscar a Cristo y en prepararnos para nuestro encuentro.
San Pablo anima a los tesalonicenses que se habían entristecido por causa de los fallecimientos de algunos miembros de su comunidad y que habían comenzado a cuestionar su fe.  Les recuerda que la promesa de Cristo es que ninguno de los suyos se perderá cuando regrese y que los muertos no recibirán menos gloria que los que todavía están en la tierra en ese momento.  Describe cómo  el Señor volverá  con fuerte clamor y la manifestación de su poderío (2 Tes. 4:16). Esto deberá motivarnos y consolarnos durante nuestros momentos de tristeza. 
Con la parábola de las 10 muchachas Cristo enseña que es necesario estar siempre listo para aquel momento—aunque tarde—en el cual veremos la llegada del Señor.  No debemos distraernos de la tarea de preparación, sino mantenernos despiertos y vigilantes, pues Cristo vendrá cuando menos lo esperamos (Mt. 25:13).
Las lecturas para el 23º Domingo después de Pentecostés (2017) son Sabiduría 6:12-16 (o Amós 5:18-25, o Josué 24:1-3a, 14-25); Sabiduría 6:17-20 (o Salmo 70, o Salmo 78:1-7); 1 Tesalonicenses 4:13-18; San Mateo 25:1-13.

martes, 7 de noviembre de 2017

Reflexión Bíblica para el Domingo de Todos los Santos y la 22ª Semana después de Pentecostés (2017)

Esta semana inició con el Domingo de Todos los Santos, una ocasión muy apta para la celebración del Santo Bautismo, y en la Iglesia Episcopal San Jorge bautizamos dos niños. El sermón tomó la forma de una reflexión sobre los deberes de los cristianos.
Expliqué que Dios está llamándonos a ser santos, pero no tanto como las figuras que vemos en las estatuas y los vitrales de las iglesias sino como hombres y mujeres de carne y hueso que reflejan el amor de Dios y los valores del reino celestiales con sus vidas. Estos valores se resumen en los compromisos del Pacto Bautismal del Libro de Oración Común (LOC 224-225).
 Somos llamados creer en Dios la Santísima Trinidad: ¿Crees en Dios Padre? ¿Crees en Jesucristo, el Hijo de Dios? ¿Crees en Dios el Espíritu Santo?
Somos llamados a compartir en la vida del Cuerpo de Cristo: ¿Continuarás en la enseñanza y comunión de los apóstoles, en la fracción del pan y en las oraciones?
Somos llamados a alejarnos del mal y al arrepentimiento: ¿Perseverarás en resistir al mal, y cuando caigas en pecado, te arrepentirás y te volverás al Señor?
Somos llamados a ser testigos del evangelio: ¿Proclamarás por medio de la palabra y el ejemplo las Buenas Nuevas de Dios en Cristo?
Somos llamado a amar al prójimo: ¿Buscarás  y servirás a Cristo en todas las personas, amado a tu prójimo a ti mismo?
Somos llamados a ser agentes de reconciliación: ¿Lucharás por la justicia y la paz entre todos los pueblos, y respetarás la dignidad de todo ser humano?
Estos compromisos bautismales ofrecen un modelo para los pecadores arrepentidos y los santos de carne y hueso.  Suenan sencillos, pero no son fáciles. De hecho, la respuesta al interrogatorio (Así lo haré con el auxilio de Dios) no expresa la autoconfianza de los candidatos sino deja ver que todos somos dependientes de la gracia de Dios.
Las lecturas para el Domingo de Todos los Santos (2017) son Sabiduría 3:1-9 o Isaías 25:6-9; Salmo 24; Apocalipsis 21:1-6ª; San Juan 11:32-44.  

miércoles, 1 de noviembre de 2017

La Festividad de Todos los Santos


Para la Festividad de Todos los Santos quiero compartir algunos de los artículos que he publicado anteriormente sobre el tema de esta celebración cristiana:


Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. (Hebreos 12:1)

jueves, 26 de octubre de 2017

Conmemorando los 500 años de la Reforma Protestante


Sobre el fin de semana participaré en una serie de eventos para conmemorar los 500 años de la Reforma Protestante. Para mí será un honor  representar la tradición anglicana entre un panel de líderes e historiadores de varias confesiones cristianas.
En preparación estoy leyendo una biografía sobre el Arzobispo Cranmer de feliz memoria, y además he tratado de reflexionar un poco sobre la relación entre los reformadores continentales y los de Inglaterra. Es un tema con mucha controversia innecesaria, pero vale la pena tocarlo en el contexto ecuménico de los eventos. No podemos ignorar la comunicación profunda entre los reformadores ingleses y los del resto de Europa. Tampoco debemos olvidarnos de sus anhelos comunes.
Pensando en el legado de Cranmer que incluye la primera versión de los Artículos Religión, quiero compartir con los lectores algunas notas anteriores sobre los Artículos:


martes, 24 de octubre de 2017

Reflexión Bíblica para la Vigésima Semana después de Pentecostés (2017)

Entreguen al César lo que es del César y entreguen a Dios lo que es de Dios. (S. Mateo 22:21)
[Este domingo no prediqué el sermón porque nuestro obispo estuvo en San Jorge para bautismos y confirmaciones. Cumpliendo con su papel de pastor y maestro principal de la diócesis, el obispo Knisely habló sobre la trampa de la moneda. Esta reflexión es una adaptación de su mensaje.] 
Visita Pastoral a la Iglesia Episcopal San Jorge, Central Falls, RI
 Para entender la enseñanza de Cristo “Den al César lo que es de César y den a Dios lo que es Dios” tenemos que entender algo de tal moneda. Tenía dos caras: una con el rostro del emperador con el texto “Tiberio, hijo de un dios” y  otra que representaba la madre del emperador como una diosa victoriosa. Era una moneda a la imagen y semejanza de su creador. Fue creado por el imperio para pagar los impuestos del imperio. En su sabiduría Jesús no se oponía a pagar el tributo al César con la moneda de César, pues cada cosa es para su dueño. Por eso, San Pablo en su momento también enseñó que hay que pagar honor e impuestos a quienes se los deben (Romanos 13:7).
Pero ¿qué significa entonces dar a Dios lo que es de Dios? Encontramos la respuesta en lo que Dios hizo a su imagen,  es decir el ser humano. Según el relato de la Creación en Génesis (capítulos 1-2) el Señor creó al ser humano a su imagen y semejanza. Nuestra humanidad refleja algo de nuestro Creador.  Fuimos creados por él y para él. Nuestro principio y nuestro fin se encuentran en Dios, y por ende debemos entregar nuestra vida a Dios en honor al Señor como se entregaba la moneda del emperador para los impuestos del emperador. Si el César quiere que le devolvamos sus monedas, está bien, pero lo que Dios quiere es que le entreguemos nuestras vidas a él.
Las lecturas del Vigésimo Domingo después de Pentecostés (2017) son Isaías 45:1-7 (o Éxodo 33:12-33); Salmo 96 (o Salmo 99); 1 Tesalonicenses 1:1-10; San Mateo 22:15-22.    

martes, 17 de octubre de 2017

Reflexión Bíblica para la Decimonovena Semana después de Pentecostés (2017)


Regocíjense en el Señor. De nuevo les digo, regocíjense. (Filipenses 4:4)

El cuarto capítulo de la epístola a los Filipenses se puede resumir con una palabra—Actitud.

Iglesia Anglicana "San Pablo", Atenas, Grecia
(c) 2013 J. Lynch
 
Es obvio que el mandato a regocijarse no se trata de mantener un estado emocional en todo momento.  En otra carta el mismo apóstol reconoce que habrá momentos para alegrarse y momentos para llorar (Rom. 12:5) y ciertamente no niega que los fieles encontrarán problemas y dificultades. En lo que, sí, insiste es el cómo enfrentar estos problemas.  Debemos presentarlos al Señor (Fil. 4:6). Todo es cuestión de actitud. La lectura de Filipenses revela por lo menos tres áreas en que la actitud nos puede hacer una diferencia importante: Reconciliación, Generosidad y  Pensamiento.

Primero, San Pablo manda que Evodia y Síntique dejen de pelear y les exhorta reconciliarse como hermanas (4:2). Pide que se cambien de actitud y que se fijen menos en sus pleitos y más en la salvación de Cristo ha ofrecido a las dos.  Su actitud debería enfocarse en lo positivo que comparten más que en lo que les divide.

Segundo,  el apóstol también pide que los fieles sean conocidos por ser personas bondadosas, o como diría yo, generosas (4:5). La generosidad también es un asunto de actitud. Las personas generosas buscan cómo compartir con los demás y cómo mejorar las vidas de los que les rodean porque no están demasiado ocupadas consigo mismo. Dios no quiere que nos encojamos y nos enrollemos defensivamente para acaparar todo los recursos para nosotros mismos sino que compartamos lo mucho o poco que tengamos.

Tercero, nos exhorta a poner nuestra atención en las cosas que realmente valen la pena (4:8). Si llenamos el pensamiento con ideas chatarras o destructivas, llenaremos nuestra vida con lo que nos hace daño, pero si por el contrario con buena actitud buscamos siempre enfocarnos en aprender lo bueno, en las cosas positivas y en todo lo digno de honor, veremos cómo eliminamos mucho estrés y muchos problemas de nuestro entorno y seremos una luz para los demás. 

Tener buena actitud nos permite abrirnos a Dios para que él llene nuestra vida y nuestro hogar de paz y de muchas bendiciones: Y la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús. (Filipenses 4:7)


Las lecturas para el Decimonoveno Domingo después de Pentecostés (2017) son  Isaías 25:1-9 (o Éxodo 32:1-14); Salmo 23 (o Salmo 106:1-6,19-23); Filipenses 4:1-9; San Mateo 22:1-14.