miércoles, 15 de marzo de 2017

Reflexión Bíblica para la Segunda Semana en Cuaresma

De cierto, de cierto, te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede entrar en el reino de Dios. (S. Juan 3:3).
Cristo enseñó que todos debemos nacer de nuevo para entrar en el reino de Dios, y explicó que es necesario nacer del agua y del Espíritu. Desde la antigüedad los cristianos hemos leído este pasaje como un discurso sobre el sacramento de Bautismo. Algo que no deberíamos perder de vista es que, igual como no elegimos entrar al mundo por el vientre de nuestras madres sino que recibimos el nacimiento físico como un regalo, el nacimiento nuevo por el Espíritu Santo es un regalo de Dios Padre, del cual podemos servir de vehículos y partícipes pero que no podemos controlar. El Espíritu (como el viento) se mueve adonde quiere (véase Jn.3:8). Nacemos de nuevo cuando el Espíritu toque nuestros corazones y confiemos en el Dios y Padre del Señor Jesucristo.

 
Las Lecturas para el Segundo Domingo en Cuaresma son Génesis 12:1-4ª; Salmo 121; Romanos 4:1-5, 13-17; San Juan 3:1-17.  

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